Cap.22 "Sin mentiras, ni secretos".

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Después de que Irina contactara a su tía Marcia, estuvimos una hora más hablando allí. Debatiendo algunas cosas y sacando conclusiones de todo lo que habíamos descubierto. Y aunque no era mucho, al menos todo tenía una base solida.

Sabíamos que Marcia era hermana de la madre de Irina, Elena, porque sus apellidos eran los mismos. Así como Richard con su padre James Hock. También sacamos la conclusión de que Marcia creyó que la chica al teléfono era Alison porque quizá sus voces eran parecidas. Incluso sabíamos que la mujer citó a Irina durante la mañana dónde probablemente Alison y Renzo, sus hermanos, estarían en la escuela. Y por alguna razón, Marcia no quería que Irina los viera. Solo que aún no sabíamos muy bien por qué.

Pero éramos Clarke, siempre teníamos algo bajo la manga que luego se retorcería a nuestro favor. Y si, a veces podía salir mal. Pero estábamos muy acostumbrados a arriesgaros a que saliera bien, y habíamos luchado tantas veces cuando salía mal, que no era nada nuevo para nosotros.

También pensamos en la posibilidad de que quizá Marcia podía tener magia, o incluso los hermanos de Irina, pero eso no era algo que tuviese que ver con el porqué de estar separados. Y porqué Marcia no quería que se conocieran. Pero ella le había enviado su dirección a Irina tal como dijo, y sí, era de California, de Santa Mónica.

—¿Entonces como haremos mañana para ir hasta California? —preguntó Cato—. Tenemos escuela a esa hora.

—Yo no puedo faltar a clases —gruñí molesto—. Tengo el examen final de biología y la profesora Coxon va a matarme si no lo apruebo. Ya me dijo que mi nota final depende de eso.

—No, ustedes no dejen de hacer sus cosas. Yo iré sola —respondió Irina y los tres nos cruzamos de brazos para mirarla—. ¿Qué? —preguntó ingenua.

—Irina, no irás sola hasta California. Yo te transportaré y luego apareceré en la escuela para mis clases. Cuando hayas terminado con Marcia, me envías un mensaje y apenas suene el timbre del recreo, iré por ti. Bernarda jamás sabrá que no estuviste en la escuela —le explicó Noel.

—Está bien, gracias por llevarme —agradeció ella con una sonrisa.

—¿Y piensas hablar con ella tú sola? —preguntó Cato levantando una ceja.

—Pues si. Es mi tía, no va a hacerme daño —respondió ella encogiéndose de hombros. Él ladeó la cabeza, observándola con detenimiento.

—Irina, te quebraste por tu acta de nacimiento. Yo iré contigo a la casa de Marcia, no importa lo que digas. Además solo nos perderíamos las dos primeras horas de clase, no vamos a estar tanto tiempo fuera de la escuela.

—De acuerdo, gracias —dijo ella tirándose al suelo para atraernos en un abrazo como solía hacer cuando era pequeña—. Les debo mucho.

—Tú harías lo mismo por nosotros —señalé cuando Noel pellizcó su nariz, hablando de gestos de cuando éramos niños.

—¿Qué harás si Marcia no te permite ver a tus hermanos? —indicó Cato, apoyándose en su brazo y subiendo la rodilla, seguramente tan acalambrado como yo, porque ya hacía casi dos horas que estábamos sentados en el suelo.

—Voy a dejar una nota escondida en algún lugar. Espero que ellos la encuentren antes que Marcia —respondió encogiéndose de hombros.

—¿Y qué vas a decirles? ¿"Hola, tienen una hermana"? —preguntó Noel riéndose un poco—. ¿Siquiera sabes si saben que existes?

—No lo sé, no tengo idea. Pero si Marcia no quiere que me conozcan, probablemente no sepan de mi. Solo planeo decirles la verdad. Escribiré que tienen una hermana, que si quieren encontrarla, tendrán que buscarme aquí en Hills Town.

Controversia (Saga completa)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora