Me sentía flotando, podía ser sobre una nube, sobre las sabanas de mi cama o incluso sobre agua. Pero mi cuerpo no pesaba absolutamente nada. Mis ojos estaban cerrados y aunque yo en realidad quería abrirlos, no tenía la suficiente fuerza para eso.
Podía sentir todo, mis piernas, mis brazos, mi rostro y mi cabello. Mi cuerpo estaba allí, aunque no sabía exactamente a dónde me refería con "allí". Lo sentía todo. Mis parpados apretándose con fuerza, queriendo ver algo. Mi lengua moviéndose dentro de mi boca, buscando un poco de saliva para tragar. Incluso mis dedos, rozándose entre si y apretándose en mi palma, verificando que aún tenía mis manos y no habían desaparecido como lo vi minutos atrás.
Allí fue cuando comencé a hacerme preguntas poco lógicas a mi misma, las cuales no tendrían respuesta. ¿Estaba viva? ¿Estaba muerta? ¿Mi cuerpo había muerto y mi alma estaba en algún lugar desconocido? ¿Podría salir de allí o estaba atrapada?
—Alison.
Entonces oí su voz. Intenté abrir los ojos con más ímpetu, pero fue inútil una vez más. Quise poder mover un pie, un dedo o incluso poder abrir la boca. Para que supiera que podía oírlo. Para que supiese que estaba viva, o quizá no, quizá estaba muerta. Pero que supiese que podía oírlo.
"Elías, estoy aquí. Te escucho".
Pero fue mi mente, mi boca no tuvo la suficiente fuerza para abrirse y decirlo en voz alta. Me mordí la lengua, esperando que él pudiese verme de alguna forma. Pero tampoco sabía si él me veía, ni siquiera sabía si veía algo. Yo no, no podía ver nada.
—Alison, ¿estás bien? —Volví a oírlo, pero esta vez estaba más cerca.
Quise intentar responderle una vez más, pero algo más llamó mi atención. Y fue que pude sentir dos manos tomando mis hombros. ¿Era él? ¿Elías me tomaba de los hombros? ¿O era alguien más y yo lo imaginaba?
—Ali, intenta abrir los ojos —pidió suave. Se oía tan real, tan calmado. Tan... Vivo.
Obedecí despacio y forcé a mis ojos a abrirse de a poco. La luz me cegó un poco y fue cuando el proceso se hizo más difícil, pero una mano apretó la mía dándome fuerza y allí pude abrir los ojos por completo.
Mi cuerpo estaba tirado, lo supe porque vi un techo. Elías estaba arrodillado a mi lado, observando mi rostro, más bien inspeccionándolo, queriendo verificar que estuviese bien. Parpadeé varias veces, intentando entender si estaba viva y en realidad lo tenía frente a mi.
Su cuerpo no se veía como lo recordaba. No se veía en descomposición ni tenía menos cabello. Estaba tal cual lo recordaba con vida, limpio y sonriente, cómo si jamás hubiese muerto. Me pregunté si la magia había hecho tal cosa o yo me había golpeado muy fuerte al caer.
—¿Qué pasó? —pregunté mirándolo incrédula, sin poder creer que estaba vivo frente a mi. Me senté apenas un poco, apoyando mi peso en mis codos.
—Lo hiciste, Ali. Me salvaste —dijo con una sonrisa en el rostro y me abrazó con fuerza. Uno de mis codos falló y me sostuve con el otro.
Lo abracé algo perpleja y por primera vez pude ver que no estábamos solos en la sala. Bernarda, Renata y Jade nos miraban con lágrimas en los ojos. Y entendí por qué. Porque la sala estaba vacía a excepción de nosotros.
El resto de los Clarke no estaba. Ninguno. Todos habían desaparecido. Se habían desvanecido cuando el tiempo logró alcanzarlos. No habían logrado volver al presente con vida, pero todos dieron un poco de sí para salvar a Elías.
Renata lloraba sin calma mientras que Bernarda observaba el suelo, soltando unas cuantas lágrimas silenciosas. La abrazó un poco y ella siguió llorando allí. Jade nos miraba en silencio, sin poder decir nada.
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Controversia (Saga completa)
FantasiaAlison Hock, arrastrada por su hermano a un pueblo desierto llamado Hills Town, comienza a vivir nuevas experiencias. Tras conocer a los hermanos Clarke, quienes despertarán una intriga en ella, se dispone a conocerlos mas de cerca. En el medio de t...
