Cap.18 "Greenwood".

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—¡Inaceptable! —La voz de Bernarda hacía eco en la sala y sentí mi cabeza punzar en un dolor insoportable. Ya había tenido suficiente esta noche. —¡¿Como se les ocurre tal atrocidad?!

—Yo no sabía que me estaba siguiendo —explicó Nathan cansado y tenso, porque era la tercera vez que lo decía.

—¡Me importa una mierda! No debiste ir, menos sin avisarle a nadie. ¿Que hago yo si tengo que llamar a tus padres para decirles que ni tu cuerpo tengo? No, eso no. No anunciaré más muertos —reclamó ella y el se tiró hacia atrás, sentado en el sofá. Nos tomó unos segundos de silencio recomponernos del recuerdo de Elias. —Y tú
. —Me miró fijamente. —¿Que diablos estabas pensando Alison? —Negó con la cabeza, siendo un poco más comprensiva conmigo que con el.

—Yo... —No podía decirle que el había asesinado a mi única pista. —...me dio curiosidad. —Me encogí de hombros inocente, no era una excusa nada nueva en mi.

—Mentirosa —dijo Nathan afilando sus ojos en mi e hice lo mismo a él. Ambos sabíamos perfectamente que lo seguía para saber si podía descubrir donde estaba Reynaldo.

—¿Por qué Alison te seguía? —le preguntó a Nathan. El la miró unos segundos y me dio un rápido vistazo. No le pedí que mintiera por mi, porque sabía que eso no pasaría y no sería una inútil suplicando algo imposible.

—No lo sé —contestó el y me sorprendí cuando no me delató. Intenté que mi rostro no lo demostrara, o Bernarda no le creería.

—¿Que sucedió allá Alison? —me preguntó la mujer a mi. No tuve que mirar a Nathan para descifrar que me estaba mirando con esos ojos de "Ahora te toca mentir por mi." Y sabía que era justo.

—No sé. Hasta que me decidí a entrar, el ya estaba saliendo —mentí y me sentí orgullosa de lo creíble que sonó.

Bernarda suspiró cansada. Ella había bajado por un vaso de agua a las doce de la noche o incluso más tarde cuando nosotros entrábamos, creyendo que todos ya estaban durmiendo y nos encontró escabulléndonos en la entrada. Obvio supo que no veníamos de una fiesta o una cita o algo así. Claro que no. Ella sabía que veníamos de algo extraño. Habíamos pasado por una gasolinera donde me escabullí encapuchada al baño para limpiarme la sangre del rostro porque sino mi coartada estaría en las ruinas.

—Bien. Ambos tienen prohibido salir de aquí durante todo el día de mañana.

—¿Qué? —preguntamos y nos paramos al mismo tiempo.

—Ya me oyeron. —Sonó sería.

—Dijiste que fuese sólo si no quería arriesgar la vida de más nadie —Nathan explicó y esperé que se le escapara algo mas que me diera pistas. —Voy a ir solo. —Abrió los brazos frustrados.

—No, no lo harás —dijo ella—, porque tienes una pulga que va detrás de ti. —Me señaló y sentí la mirada intimidante de Nathan escudriñarme. Bajé la mirada y me sentí pequeña. —No dejaré que ambos se suiciden en una búsqueda.

—Pero... —Nathan comenzó a hablar pero ella levantó la mano y me miró.

—Deja la venganza Ali. Nada traerá a Elias de vuelta. —Sus palabras me dolieron porque sabía que era la verdad, pero tenía que descargar todo mi dolor contra algo. ¿Y que mejor que los responsables?

Aunque Nathan tambien era responsable de mi dolor pero eran detalles.

—Si quieres ir a buscarla, irás solo. —Dejó de mirarlo y me dió un vistazo para volver a él. —Asegúrate de ir solo. —Le hizo una mueca y salió de la sala.

Controversia (Saga completa)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora