Aun siquiera salía el sol, pero Sesshomaru se levantó y miró a la mujer junto a él, se percató que estaba destapada, y con delicadeza la tapó, le dio un beso en la cara y fue a darse una ducha.
Para cuando estuvo listo, su pequeña y linda esposa ya estaba en pie, lista para ir a hacer el desayuno, su idea era dejarla dormir un poco más, pero ella parecía no querer cooperar.
–¿Por qué mejor no regresas a dormir?– preguntó secando su cuerpo– puedo preparar café
–La última vez dijiste que me quedaba mejor a mi– fue a su lado y besó su mejilla– vamos, haré tostadas con tocino
Bajaron, Sesshomaru envuelto en un traje y Kagome en pijama, no demoro más de diez minutos es tener todo listo, pronto estaban comiendo y hablando de lo que harían en el día, Sesshomaru llegaría tarde, pues tenía una reunión importante y debía ordenar mucho papeleo. Kagome debía terminar algunas ideas de decorado para su madre y después debía preocuparse por el que hacer de la casa.
Sesshomaru salió del hogar, suspirando por el dolor de cabeza que comenzaba a tener de solo pensar que estaría en el mismo salón que su viejo amigo, Naraku. Hace muchos años no se veían, y si mal no recordaba, no fue muy agradable su última junta, pues él terminó con el labio roto y Naraku con sangrado nasal.
Dejó todo de lado, los problemas del pasado no debían molestarlo ya, llegó a la oficina en quince minutos, el dolor punzante era horrible, todos los que lo veían pasar lo miraban con miedo, hoy sería un tortuoso día para todos.
•••
Kagome tarareaba una canción mientras termina las ideas para el apartamento, aún no comprendía por qué su madre le pedía ayuda, Naomi era una de las mejores decoradoras de interiores, podría hacerlo sola, sonrió al pensar que era solo para saber como se encontraba ella, ya que después de hablar de diseños, colores y texturas, terminaban hablando de lo que habían hecho.
El sonido de una notificación la sacó de sus pensamientos, buscó el celular en medio de todos los lápices, papeles y una que otra basura, debía ordenar.
"Necesito la carpeta azul que esta en la mesa sobre mi despacho"
Sesshomaru no era de olvidar las cosas, pero como todo ser humano, también se podía equivocar, Kagome dejó lo que estaba haciendo para ir a vestirse, iría en taxi a la oficina de su esposo.
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Sesshomaru había llegado a su despacho con la idea de ordenar su agenda para este día, pero el dolor de cabeza parecía no querer menguar, así que fue hasta la cafetería de la oficina y preguntó por el botiquín, un chico becario le respondió apuntando un cajón, se retiró haciendo una reverencia. Sesshomaru se acercó y abrió el cajón, no se molesto en leer el nombre de las pastilla, simplemente tomo la primera que encontró y se fue para seguir con su trabajo.
Sesshomaru sentía que el dolor no pasaba, y peor aún, su miembro comenzó a crecer y doler mucho, no entendía por qué, su vida sexual era activa, Kagome sabía como hacerlo gozar, ambos disfrutaban la intimidad, pero más que nada, ambos no paraban hasta estar satisfecho, en estos momentos no tenía deseo sexual, pero el bulto en el pantalón comenzaba a decir otra cosa.
Mandó un mensaje a su esposa, realmente no necesitaba nada de esa carpeta, pero si le decía simplemente que la necesitaba para bajar la erección, Kagome le gritaría y colgaría, así que una pequeña mentira ayudaba en estos instantes. Llamó a su secretaria, actuando lo más normal, pidiendo que postergara la reunión para otro día, hoy tenia un asunto importante.
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Kagome bajó del taxi, prácticamente corrió a la entrada, estos días se estaban volviendo muy fríos, un guardia la saludó respetuosamente, dedicándole una pequeña sonrisa y después le abrió la puerta.
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One-shots Sesshome
Diversos•Ambientados en todo tipo de tiempo •Solo Sesshome •Algunos tendrán lemon
