El día que te perdí

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No estaba en su personalidad ser paciente, mucho menos girar el rostro cuando había problemas, el hecho que se le ordenará quedarse dentro del castillo cuando era perfectamente capaz de ayudar con los enemigos no le gustaba en lo más mínimo.

–¡Mi señora, no!– gritó una de las empleadas cuando la vio tomar su arco y salir apresurada– ¡el señor dijo que debe quedarse aquí!

–¡El señor es precisamente quien necesita mi ayuda!– logró esquivar a quienes trataron de detenerla, salió al jardín principal, donde varios soldados peleaban, miró el cielo notando como la forma demoníaca de su compañero era seguido y lastimado por un dragón azul-.

Puso rápidamente una flecha en el arco para apuntar directamente al ojo del dragón, dio en el blanco en el momento justo que el dragón atacaba nuevamente a Sesshomaru, quien se giró a verla dando un gruñido de enojo.

Bajó con elegancia al momento que vuelve a su forma humanoide, camina hacia ella con su rostro serio, su mano se alza para tomarla del brazo y arrastrarla hasta las puertas del castillo.

–Te di especificas órdenes de quedarte dentro– habló soltando su brazo, se le veía realmente molesto– Vete.

–Pero puedo ayudar– debatió igual de molesta, los soldados los miraban antes de hablar entre ellos y seguir luchando, Sesshomaru notó aquello y gruñó contra su compañera– Sesshomaru, déjame ayudarte.

–No necesito tu ayuda– volvió a decir girandose, dando por terminada la conversación– adentro, ahora.

–¡No!– dio un paso al frente tensando otra flecha para darle al pequeño grupo de soldados enemigos qué venia contra ellos– ¡les ayudaré quieras o no!

Sesshomaru desquitó su furia con los enemigos, no se molestó en usar su espada, solo usó sus garras llenas de veneno y su máxima velocidad para matarlos a todos.

Cuando el jefe de ellos cayó muerto, los restantes se rindieron, fueron llevados a calabozos donde una bruja les administraba una poción qué los hacía semi-humanos, así les era más sencillo las torturas.

Kagome estaba feliz por que había podido ayudar, también por que ya todo estaría más tranquilo desde ahora, terminaron con el último de sus enemigos, iba a celebrar con Sesshomaru, pero este apareció solo para tomarla del brazo y arrastrarla hasta la habitación que compartían.

–No vuelvas a desobedecerme frente a mis soldados– habló con sus ojos rojos, no la soltó, estaba muy cerca de su rostro mientras apretaba el agarre en su brazo– si yo te doy una orden la sigues y ya.

–Pero ganamos– se defiende mirándolo con tristeza– ¿no es bueno eso?

–¡No si pones en duda mi autoridad!– la soltó con un poco de fuerza sin llegar a hacerla caer, escuchaba los latidos rápidos del corazón de la femina– Debes aprender que aquí, no puedes ser como eras allá, hay reglas que debes seguir.

Se fue dando un portazo, Kagome se quedó de pie sin saber que demonios hacer o decir, ella solo buscaba ayudar, ¿como eso era algo malo? Suspiró desanimada antes de salir de allí, iría a ver como estaban todos, al menos se aseguraría que no hay heridos de gravedad.

Llega al gran salón, donde los soldados se acomodan para que las sirvientas y algunas curanderas sanen sus heridas, se amarra su cabello en una coleta pata ir a buscar implementos y curar heridas también.

Todos la miran extraño pero no les toma importancia, sigue ayudando a quienes están en peores condiciones, las sirvientas murmuran entre ellas, preguntándose si deben decirle algo o no, la presencia de Sesshomaru inunda el lugar, todos permanecen con la mirada en el piso mientras el youkai se dirige a Kagome.

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⏰ Última actualización: Mar 10, 2025 ⏰

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