¿Cuando el mundo se había convertido en un lugar tan lúgubre? Recordaba su niñez, llena de risas, diversión, y de un momento a otro, todo pasó a ser solitario, batallando por vivir día a día en una sociedad donde las mujeres ya no estaban.
Su padre siempre decía, que un día ellas volverían, sea donde sea que estuvieran, tendrían que volver, por que no podrían vivir sin ellos, pero Sesshomaru sabía que no era verdad, por que vio a su madre luchar sola por llevar comida a su mesa, por que vio a su madre criarlo a él y su medio hermano mientras su padre corría tras las faldas de su secretaria.
Sabía y tenía la certeza, que donde fuera que estuvieran todas ellas escondidas, estaban a salvo, por que a diferencia de ellos los hombres, las mujeres eran capaces de unirse y ser fuertes.
***
Era su segundo día de cacería, el alejarse del pequeño pueblo que tenían le sentaba muy bien, su mente se despejaba, dejaba de escuchar como los demás veían porno para así satisfacer un poco aquel deseo de lujuria que no podían calmar solos, aún no entendía que diablos le veían a esas mujeres que habían sido grabadas hace muchos años ya, él lo había intentado, pero su amiguito no se levantó, no provocó nada el ver a esas mujeres copulando duro o de manera más sensual.
Se dejó caer en un árbol, sacó una manzana de su mochila mientras miraba el mapa y marcaba otro lugar sin algún rastro de campamentos nuevos o de algún otro hombre, mucho menos de mujeres.
Descansó un poco, disfrutando el viento en su rostro, el silencio que había y la cálida luz del sol en su blanca piel, estuvo allí cerca de una hora, luego se levantó y siguió su recorrido, marcando zonas donde los animales parecían juntarse más, donde la vegetación comenzaba a ser notoria por la época del año y marcaba antiguos campamentos, destruidos o que habían sido desmontados hace poco.
Sacó el arco que llevaba, por si aún habían hombres cerca, dejó la flecha puesta y caminó procurando no hacer mucho ruido, estaba cerca de un río, se iría por la orilla y así evitaría la mala puntería que los árboles podrían ocasionar.
A sus oídos, llegó la suave tonada de una canción, el tono que era usado, solo podía llegar a realizarlo una mujer, tan delicado, tan sutil, agradable y muy hermoso, sus pies fueron en la dirección del sonido y tuvo cuidado para no ser visto o escuchado.
En el río, vio un cuerpo delgado, una cabellera azulada muy brillante, piel un poco bronceada, le daba la espalda, pero no debía ser un genio para saber que ante él, tenía a una mujer, pues ¿quien más tendría una cintura tan pequeña? Salió de su ensoñación cuando a lo lejos vio a un hombre mayor que él, tenía una mirada de asquerosa lujuria, si la atrapaba, estaba seguro que ella sería mancillada.
Tomó el arco, estiró la cuerda con la flecha y apuntó, espero unos segundos para ver bien el objetivo y cuando él comenzó a caminar a ella disparó, la chica se asustó, vio un cuerpo caer al agua, se cubrió los senos y retrocedió.
–¡Hey, sal ya!– ella giró, Sesshomaru le extendía la mano mientras en la otra tenía sus cosas y una manta lista para ella– ¡vienen más!
Ante aquella palabras, la chica salió rápidamente, recibió la manta y se cubrió lo mejor que pudo, él la tomó de su cintura y corrió lo más rápido que pudo, no deseaba una pelea, estaba en total desventaja al estar solo, y la verdad, las flechas que le quedaban eran para cazar animales, no deseaba perderlas.
Llegó a una gigantesca roca, que al chocar con la montaña creaba un agujero, así que entró allí y escondió a la chica tras suyo mientras le decía que se vistiera, ella no se negó, Sesshomaru miraba la entrada esperando que no los siguieran, los minutos se le hicieron eternos mientras apuntaba a la entrada por si llegaban a aparecer.
ESTÁS LEYENDO
One-shots Sesshome
Fantasy•Ambientados en todo tipo de tiempo •Solo Sesshome •Algunos tendrán lemon
