Kagome miró la ancha espalda del peliplata antes de cubrir su cuerpo con la sabana, suspira de gusto al haber tenido la alocada pasión de cada semana.
–Esto se acaba hoy– dijo Inuyasha volteando a mirarla– he comenzado a salir con alguien.
La azabache le sonrió, ¿que podía decir? Su relación era solo sexo y al parecer solo ella había despertado sentimientos por él, no era mutuo.
–Espero te salga todo bien– se levantó poniendo su vestido y los tacones, arreglo su cabello antes de tomar sus cosas– Bueno, me voy.
Inuyasha no se despidió, la vio irse apresurada, sin notar las lágrimas que poco a poco caían por sus mejillas.
•••
La semana de Kagome pasó lenta, aburrida y a la espera milagrosa que Inuyasha le hablara y dijera deseaba volver a tener sexo, pero no pasó, incluso él la había bloqueado.
–¡Higurashi!– la voz del hermano de su amor platónico la hizo gritar por el susto, volteó viendo a Sesshomaru mirando enojado desde la puerta– ¿cuantas veces más debo llamarte?
–Lo lamento, no volveré a estar despistada– necesitaba ese empleo, así que se levantó tomando su tablet y siguió al ojidorado hasta su oficina, donde cerró la puerta y comenzaron a charlar– ¿que es lo que necesita?
–Dentro de unos días tengo una cena muy importante, hazme espacio en la agenda– tomó asiento frente a ella viendo como movía algunas reuniones y citas programadas– también debo pedirte un favor.
–Si, por supuesto– siguió haciendo su trabajo hasta que la frase "finge ser mi novia" salió de los sensuales labios de su jefe– ¿Que, es broma?
Sesshomaru le miró directamente, mantuvieron miradas eternos segundos hasta que los colores subieron al rostro de Kagome y se escondió tras sus manos alegando no podía hacer algo así.
Las siguientes dos horas se pasaron entre el peliplata convenciendo o más bien obligando a Kagome, quien por dolor de cabeza y despejar su mente aceptó.
Aquel día salió llamando a sus amigas, Nao, Yuumi y Sango, pidiendo ayuda para buscar ropa elegante, peinado y tomar licor, mucho licor.
***
Su mente se preguntaba como terminó allí, besando a Sesshomaru, quitando su ropa y pidiendo ya la hiciera suya.
Aquel hermoso vestido burdeo con escote en V, hasta las rodillas ahora permanecía en el suelo, su ropa interior pronto también dejó su cuerpo, pero Sesshomaru seguía vestido y no se le hizo justo.
–Ponte en cuatro y tocate– ordenó con voz grave, cargada en placer– si lo haces bien me desnudare.
Kagome no sabia si era deseo, pero algo dentro de ella le exigió obedecer, así que se subió a la cama puesta en cuatro, se apoyó con un brazo y su mano libre la llevó a su intimidad, cerró sus ojos antes de comenzar a acariciar y poco a poco meter un dedo.
Su gemido fue despacio, luego puso otro dedo y comenzó a entrar y salir a un ritmo acelerado, ser vista por alguien como Sesshomaru le causaba placer, se sentía bonita y deseada, un tercer dedo entró y el gemido causó que su piel se erizara, sus pezones se pusieron duros y estaba próxima al orgasmo.
Sesshomaru se había quitado la ropa, verla tan sumergida en su placer le dieron ganas de tomarla, hacerla gritar su nombre en el orgasmo, se acercó a la cama, tiró de ella y entró de golpe en su húmeda vagina.
ESTÁS LEYENDO
One-shots Sesshome
Random•Ambientados en todo tipo de tiempo •Solo Sesshome •Algunos tendrán lemon
