Un Nosotros

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Kagome aguanto las tremendas ganas que tenía de gritarle a Inuyasha, no lo hacía por que primero, no estaban en su casa, si no en la del hermano mayor de este, y segundo, por ya no tenía sentido discutir con su novio por algo tan estúpido como lo era el no querer usar un vestido negro.

Prefirió buscar en su armario toallas, las sandalias y fue a darse un baño para relajarse, lo último que escuchó de Inuyasha fue que no irían a ningún lugar, tampoco es como si hubiera querido ir a esa tonta fiesta, ella era más de estar en casa, leyendo o dibujando, gustaba de cosas simples, pero eso él no lo entendía.

Sesshomaru había escuchado todo, salio de su habitación y vio como Inuyasha bajaba las escaleras de dos en dos para atender el teléfono que sonaba en la sala, él vio su oportunidad, sabía que su cuñada se bañaba con la puerta sin seguro, por que suponía él no estaba allí, y era verdad, debería estar en la empresa viendo las ideas de sus inversionistas.

Llevó una toalla, entró silencioso al baño y apreció como Kagome estaba quieta dejando que el agua caliente recorriera su cuerpo, aquel mismo que deseaba probar desde que la conoció, esa mujer era la única que provocaba una ereccion sin darse cuenta, ella era la fantasía de sus sueños más húmedos y por kami que hoy mismo la haría suya.

Corrió la puerta y ella ni se movió, Kagome creía que Inuyasha iba a pedirle disculpas, que era él quien pasaba sus manos por la espalda, pero era extraño, esas manos eran más frías y grandes, se volteó y alzó la mirada viendo a Sesshomaru.

–¡Que haces!– cubrió sus pechos, en lugar de estar enojada, estaba muriendo de vergüenza, que Sesshomaru la estuviera mirando, tan cargado en deseo, provocaba sentimientos extraños en ella–¿por que has entrado aquí?

–Quiero jugar– dijo antes de tomarla del trasero y hacer que lo rodeará con las piernas, también tuvo que abrazarlo por el cuello para no caer, eso le permitió sentir sus pechos, era suaves, grandes y tenía los pezones duros– hoy serás mía, Higurashi.

Atacó sus labios, deseoso y ansioso, tanto tiempo queriendo probarla, hacerla suya, y ahora, la tenía contra la pared en la ducha, sintiendo con su pene la calidez de su vagina, ambos gimieron cuando él sólo metió la cabeza, iba a entrar completamente, pero la voz de Inuyasha, preguntando si estaba bien, los alertó.

–Tranquila, esta con seguro– le susurró en su oído para después morderlo provocando un jadeo– que linda voz.

–¿Kag, que fue eso?

–Me..me pegué en el pie– mintió, miró a Sesshomaru y con la mirada le rogaba detenerse o serían descubirtos, pero Sesshomaru solo sonrió y entró por completo– espe..ra...

Kagome se escondió en el cuello de Sesshomaru, respiraba agitada para evitar gemir, internamente pedía que Inuyasha se fuera pronto, o escucharía como tenía sexo con su hermano.

Cuando escucho los pasos alejarse se puso más tranquila, y al mismo instante Sesshomaru comenzó a embestirla rápido, el sonido de sus sexos chocando era cautivador para él, había esperado tanto por esto, y ahora, veía que era mejor que muchos de los sueños, ella era estrecha, cálida y a pesar de rogarle detenerse, su cuerpo respondía muy bien, estaba completamente empapada allí abajo.

Kagome ya no podía callar, así que su acompañante comenzó a besarla, primero suave, pero con cada segundo el placer subía así como la intensidad de sus besos, las penetraciones iban en aumento hasta que sintió como él la llenaba, su cuerpo vibró ante tal placer y tuvo un orgasmo.

Sesshomaru salió de ella, ambos agitados, sin decir nada, se bañaron y la primera en salir fue ella, para dar aviso si Inuyasha estaba cerca, Sesshomaru salió un minuto después, fue rápidamente a su habitación y puso seguro para después vestirse.

One-shots Sesshome Donde viven las historias. Descúbrelo ahora