El cielo azul le encantaba, la suave brisa hacía aún más agradable su estancia en los jardines, vio a su dama de compañía acercarse y hacer una reverencia mientras le indicaba que la comida estaba lista.
–¿Donde esta Sesshomaru?– pregunto con una sonrisa, la idea de pasar aquella agradable tarde con él le hacía mucha ilusión– me gustaría comer con él afuera.
–Está en el campo de entrenamiento, mandare a alguien que lo llame– le indico con una sonrisa y ella negó.
–Iré yo misma, la caminata me hace bien– se levantó y se dirigió al campo, donde al llegar notó las miradas sobre su persona, eso le incomodaba aún, no estaba acostumbrada a toda esa atención, más por que sabía algunos de ellos no le querían, avanzó lento y miraba a todos lados, notó a un soldado con sangre en su rostro, quizá estaba herido, se acercó para dar su ayuda, pues la magia curativa era su fuerte– ¿me permitiría ayudarle? La herida no es profunda, pero al menos dejara de sangrar.
–No, así esta bien– la fría voz le asustaba, pero no lo demostró, en su lugar pidió nuevamente ayudarle y se atrevió a tocarle el brazo, el soldado enojado tiró de el y le golpeó el rostro haciéndola caer– ¡le he dicho que esta bien, solo váyase!
–¡Debes tenerle más respeto imbecil!– dos hombres, que reconoció como Bankotsu y Koga, se acercaron a ella, quien tomaba su pequeño vientre y trataba de estar tranquila– ¿no ves que esta embarazada?
Ginkotsu, quien era el que la había hecho caer, los miró sin decir nada, vio a Kagome tocar su mejilla ya que su armadura le había causado un corte, luego todo lo que sintió fue como lo giraban y golpeaban en la nariz, haciéndola sangrar.
–Te has atrevido a tocar a mi mujer– habló Sesshomaru tomándolo del cuello y mirando como Koga ayudaba a Kagome para ponerse en pie– y no solo le has sacado sangre, si no que olvidaste su estado– el agarre se hizo más firme, otros dos soldados se iban a acercar para alejarlo, estaba asustando a su esposa– quien de un paso más, terminará igual o peor que él.
Más que amenaza sonaba a promesa, sabían que Sesshomaru era capaz de muchas cosas cuando se trataba de Kagome, así que retrocedieron, Kagome quiso acercarse, detenerlo o la odiarían más a ella, pero Koga no se lo permitió, en cambio, recibió la orden de escoltarla a su habitación.
Su dama de compañía se había adelantado para poner las almohadas en orden y así ella estuviese cómoda, fue a la cocina para preparar un agua de hierbas relajante, que ayudaría a Kagome y al bebé, Koga pidió permiso antes de recostarla y quitar sus zapatos, hizo una reverencia y se dirigió a la puerta.
–Por favor...– se detuvo al escucharla– has que Sesshomaru se detenga, no deseo me odien por que golpeó a uno de ustedes.
–Mi señora, con todo respeto..– se giró mirando aquellos ojos azules casi igual a los suyos, los de ella eran más brillantes y llenos de vida– él no merece su clemencia, la insultó y golpeó aún cuando usted lleva al heredero.
–Solo deseaba ayudar, si no hubiera ido..– se mordió el labio y las lágrimas caían por sus mejillas.
–Si no iba hoy, seria mañana o quizá otro día, Ginkotsu debe aprender a respetarla, así como los demás– Kagome alzó la vista y vio la pequeña sonría que él le dedicaba– y creo que ha ayudado bastante, antes de usted este castillo era opaco, sin vida alguna, mi señor no se preocupaba por sí moría o si quiera se molestaba en dormir– Koga se movió dejando entrar a Nao– usted le dio una razón de vivir, y eso es suficiente para nosotros que lo apreciamos.
El corazón de Kagome se aceleró en emoción, nunca le habían dicho que era de ayuda, sus días en el castillo de su padre eran recuerdos agrios, pues al ser la primera hija y además mujer, su padre le trataba como un defecto, incluso el como aprendió a escribir y leer le era doloroso, las marcas en sus manos ya no estaban, pero el dolor si estaba presente en ella.
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One-shots Sesshome
Fantasy•Ambientados en todo tipo de tiempo •Solo Sesshome •Algunos tendrán lemon
