La lluvia comenzaba a ser más estrepitosa, las personas apresuran sus pasos mientras buscan como cubrirse y no mojarse, pero Kagome solo avanza sin preocuparse siquiera por quienes chocan con ella.
El agua limpia sus lágrimas, el temblor de su labio es asociado con el frío que debe tener y nadie se detiene a ayudarla. Llega a un paradero y saca su celular para llamar a su amigo, quien no duda siquiera un minuto antes de ir por ella.
–Kag, pescaras un resfriado– Koga le quita la delgada chaqueta y la cubre con la manta que siempre lleva en su vehículo– vamos rápido, te darás un baño y yo mañana iré por tus cosas.
–Gracias– durante el camino no vuelven a mencionar una palabra, al llegar la guio al baño mientras fue por toallas y una muda de ropa.
Kagome se quedó quince minutos bajo el agua, Koga hizo algo de sopa para que la azabache entrara en calor, puso más leña en la chimenea y espero que su amiga bajara.
La ojiazul secó su cabello y se miró unos segundos al espejo, tenía horribles ojeras y ojos hinchados de tanto llorar, suspiro antes de apagar la luz e ir a la sala con Koga.
–Aquí tienes comida, siéntate– asintió y se puso junto al pelinegro– ¿Puedo saber que sucedió?
–Terminó conmigo, dijo que tiene a otra– la débil sonrisa hizo enfurecer a Koga, tomó su mano en señal de apoyo y ella solo lloró más– estoy embarazada, ¿que haré?
–Lo criaras, amaras y yo estaré para ayudarte, siempre– la azabache se abrazó al moreno hasta que no pudo más y se durmió– no te dejaré– susurró antes de tomarla y llevarla al cuarto de visita.
***
Kagome despertó casi a las diez, se levantó cubriéndose con la manta y fue hasta la cocina, donde un exquisito aroma salía, vio a Koga e Inuyasha preparando de comer, ambos reían y se daban un beso.
–Que lindos– el peliplata se giró sonrojado, no le gustaba que todos vieran sus muestras de afecto– buen día.
–Hola Kag, ¿has dormido bien?
–Si, gracias– se sentó donde Koga indico y recibió una taza de leche caliente y waffles– se ve delicioso.
Comieron en silencio, uno algo incómodo, Inuyasha deseaba preguntar, saber como estaba y que podía hacer por ella, pero no quería verla sufrir asi que se quedó callado y esperó que comiera todo para decirle que iría por sus cosas.
Kagome asintió mientras se iba a recostar al sillón para ver televisión, su celular sonó así que vio de quien era la llamada, cuando la pantalla mostró el nombre "Bankotsu" deseó tirar el celular contra la pared, así que solo dejó que sonara.
Los minutos pasaban y prefirió ayudar con el aseo del lugar, si se iba a quedar con ellos era lo mínimo que podía hacer, puso en silencio el celular y fue a la cocina para lavar la loza, al terminar comenzó a barrer y fue a las habitaciones para tender las camas.
Koga e Inuyasha llegaron una hora más tarde con sus cosas y el peliplata tenía sangre en sus nudillos, Kagome fue por el botiquín de primeros auxilios y exigió saber que había pasado, ambos dijeron que Bankotsu se puso violento y tuvieron que golpearlo para poder sacar su ropa y demás cosas.
–Lamento hacerles pasar por esto– se disculpó cuando limpio ambas manos de Inuyasha– debería haber ido yo.
–¿Y quedarnos aquí con la duda si te hizo algo o no? Prefiero volver y golpearlo otras diez veces– exclamó Koga tomando asiento– ahora, hablé con Ayame y dice que necesitan una ayudante en la tienda, solo deberías atender personas.
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One-shots Sesshome
Acak•Ambientados en todo tipo de tiempo •Solo Sesshome •Algunos tendrán lemon
