Especial dia del Padre

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Kagome escribía en una libreta, mientras escuchaba a su pequeña cantar, después sintió como en la habitación entraba el mayor de sus hijos y se sentaba frente a ella.

–Mamá– llamó haciéndola dejar el lápiz y sonreirle– queremos que nos ayudes con el regalo de papá.

–¿Te parece si termino aquí y después vamos al centro comercial?– su pequeño de solo siete años asintió, él se levantó y fue junto a su hermanita para jugar.

Kagome volvió a prestar atención en el boceto que llevaba a cabo y trató de poner los detalles más importantes para apresurarse e ir a ver el regalo.

Cuando estuvo satisfecha y vio que había avanzado mucho, guardó el portaminas, la goma y cerró los cuadernos y tiró la basura a la bolsa que había llevado.

–Bien, vamos a vestirnos para ir al centro comercial– su hija se levantó feliz y celebrando mientras salía corriendo escaleras arriba– ¡con cuidado!

Fue tras Kyomi junto a Kensuke, su hijo entró en su habitación, los días estaban helados así que se puso unos calcetines largos, zapatillas y una chaqueta, mientras, Kagome vestía a Kyomi con un lindo conjunto de polar en color rosa, luego fue a vestirse ella y busco las llaves de su auto, dejó un mensaje a su esposo y salieron.

Kyomi deseaba entrar a todas las tiendas, y no sólo para buscar el regalo de Sesshomaru, se distraía con uno que otro juguete o un lindo vestido, Kensuke por su parte tiró de la manga de Kagome y apuntó a una tienda, donde habían ofertas por el día del padre.

–¿Hay algo que padre no tenga?– miró todos lados, había ropa, cuadros, algunos adornos y arreglos de licores y copas– todo esto ya lo tiene o puede comprarlo.

–Ken, debes regalar algo que salga de aquí– dijo agachandose y tocando a la altura de su corazón– el valor sentimental es lo que importara a tu padre, le gustará cualquier cosa que le des.

–¡Hermano, mira eso!– Kyomi tiró de su hermano y lo llevó hasta donde había un reloj en un exhibidor.

–Es como el que perdió hace año y medio ¿recuerdas?– dijo Kagome tomando la mano de ambos– fue un regalo de su abuelo, seria un lindo regalo.

Kensuke asintió, soltó a su madre y fue con uno de los encargados, Kagome encontró que su hijo crecía muy rápido,  ya hablaba y actuaba como un adulto, lo vio juntar dinero de sus bolsillos para pagar el reloj, el hombre que lo atendía sonrió y la miró, ella mostró la tarjeta dando a entender que pagaría.

Mientras envolvían en obsequio, acompaño a su hija que la llevaba hasta un aparador con llaveros y tarjetas.

–Quiero escribir una carta– dijo apuntando las tarjetas– para papá.

Kagome sacó una que tenia diseño de auto, por elección de Kyomi, y fueron con Kensuke para pasar a tomar un chocolate caliente.
•••

Habían pasado al mercado por verduras, carnes y un pastel, pasaron por galletas y al llegar a casa Kensuke dejó el regalo sobre su escritorio mientras Kagome acomodaba todo en la cocina.

–Estoy en casa– Kagome se levantó y fue a la entrada principal para dar un beso en los labios de Sesshomaru– podría acostumbrarme a esto.

–Los niños están arriba– susurró cerca de su oído y lo llevó al despacho– Tenemos media hora.

Sesshomaru soltó su corbata, abrió los primeros botones y sonrió, esa mujer lo volvía loco.
•••

Para cuando salieron del despacho, fueron al segundo piso para ver que hacían los menores, ambos se asomaron por la puerta, viendo la escena más tierna, Kensuke estaba en el suelo, con crayones esparcidos, Kyomi estaba junto a él y escribía tal como le indicaba su hermano desde otra hoja.

–Me alegra tanto que se lleven bien– habló Kagome tomando el brazo de Sesshomaru– son muy buenos el uno con el otro.

–Todo gracias a ti.

Ella bajó, haría la cena ya que seguro todos tenían hambre, y si no estaba mal, vendrían Shippo y Rin, tomó su cabello en una coleta alta y comenzó a cortar las verduras, dejó cociendo el arroz y se preocupo de la carne.

Mientras todo se cocinaba, fue a preparar la mesa, puso un mantel color crema, platos, vasos y algunas copas, el servicio y decidió ir a ver que hacía el resto de su familia.

Sesshomaru estaba sentado, leyendo la tarjeta que Kyomi había escrito, Kensuke estaba atrás dejando el regalo y la miró un poco nervioso.

–Es muy linda la tarjeta que has escrito– halago Sesshomaru acariciando el cabello de su hija– gracias.

–Yo también ayude– reprocho Ken tirándose sobre el hombro de su padre y haciendo un tierno puchero.

–Vamos, no pelees, es regalo de ambos– dijo Kagome haciendo que un pequeño sonrojó apareciera en las mejillas de su hijo, el timbre sonó anunciando la llegada de las visitas– ahora ¿Quién abrirá la puerta?

–¡Yo voy!– dijo alegre la menor, corriendo a la puerta esperando fuera Rin.

Kagome fue a la cocina, apagó todo y con ayuda de los guantes de cocina dejó todo sobre una tabla en medio de la mesa.

–Hola mamá– saludaron Shippo y Rin, ambos ya con veinte años– ¿como has estado?

–Todo bien– dijo recibiendo un beso en la mejilla por parte de ambos– hoy fui con los niños por el regalo de Sesshomaru.

–Yo le traje una réplica de la pipa que tenia su abuelo– mostró una caja de madera– me costó tiempo encontrar alguien que pudiera replicarla tal cual como en la fotografía.

–Yo le pedí ayuda a la abuela– dijo Rin alzando los hombros, Shippo y Kagome rieron nerviosos, eso traería una enorme vergüenza a Sesshomaru– al final nos decidimos por darle algo que realmente le gustará.

–¿Que es?– Rin se tapó la boca y salió riendo bajo– esta niña, espero no sea nada malo.

Todos estaban sentados comiendo, disfrutando una charla amena, disfrutaron escuchando el día a día de Shippo y Rin, quienes estaban en la facultad de medicina, ambos iban en la misma clase así que Sesshomaru en privado le pidió cuidarla de cualquier chico que quisiera acercarse de forma amorosa.

A la hora de los regalos, Sesshomaru sintió una calidez invadirlo, si bien Rin había sido su protegida, la había cuidado y criado por tantos años que sentía que era su hija verdadera, así como Shippo, quien entró en su vida junto a Kagome, era un pequeño muy tranquilo y demostraba su cariño por medio de dibujos, los cuales cuidaba bajo llave en su despacho.

–Bien, para mi regalo necesito que Shippo se quede con Kensuke y Kyomi– pidió Rin haciendo a Sesshomaru alzar una ceja– Mamá debes venir también.

Sesshomaru dejó la pipa y el reloj en la mesita de centro, Rin los llevó hasta la entrada de la casa, donde un vehículo los esperaba.

–¿Que es esto?– dijo Sesshomaru al recibir dos boletos– pequeña, que es esto.

–Pasaras los siguientes tres días con mamá en el lugar donde fue la luna de miel– Kagome se sonrojó, aún estaban los recuerdos de aquel día, muy bien grabados en su mente– Nosotros cuidaremos a nuestros hermanos.

Sesshomaru le dio un abrazo, luego miro travieso a Kagome y la llevó de la mano al auto.

–Que gran día del padre– dijo antes de besar a su esposa– gracias por darme una hermosa familia.

FIN

One-shots Sesshome Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora