La primera vez que vio a Kagome había sido en televisión cuando comenzaba su carrera de modelo y actriz, algo en él se removió, era hermosa, tierna, delicada y solo podía imaginarla a ella como su pareja.
La estudió desde las sombras, sus gustos, su comportamiento, todo de ella lo conocía, y cuando años más tarde se dio el aviso que iría a una reunión de caridad, no perdió la oportunidad, el primer premio era tenerla a ella un día completo, la puja comenzó alta y él luchó hasta el último para quedarse con ella y funcionó, salio victorioso.
Kagome había sentido alivio que ganase él, pues el otro hombre era un viejo que recordaba siempre le enviaba flores y se le insinuaba de manera muy asquerosa.
Dos horas más tarde, Kagome pudo tomar asiento en el deportivo de Sesshomaru, sus pies estaban matándola así que pidió su permiso para quitar los tacones, él obvio dijo si, observó cada uno de sus movimientos, como aquel ajustado vestido apretaba sus pechos, lo redondo y formados que se veían, apretó el volante y se obligó a sí mismo a mirar adelante.
–En el asiento trasero hay un vestido, nos detendremos en algún lugar para que puedas cambiarte– su voz fría y muy varonil causó estragos en su mente, asintió sin saber realmente qué decir– si gustas podemos elegir otros zapatos para que tus pies no duelan.
–Así está bien, me vería muy pequeña junto a usted– le regalo una muy sincera sonrisa y luego volvió su mirada al camino– ¿Donde vamos?
–Mi familia ha organizado una fiesta, necesito que finjas ser mi novia– las mejillas adquirieron un tono rosa cuando lo miró, el auto se detuvo en una gasolinera y le ayudó a bajar para pedir el baño– solo debes permanecer junto a mi y listo, no deseo me llenen de mujeres para insistir en el matrimonio.
Y la verdad era, que solo la deseaba a ella, verla en la mañana, darle un beso antes de ir a su trabajo, llegar temprano, comer juntos, deseaba follarla hasta el cansancio, ella y solo ella era la imagen de una esposa perfecta para él, y encontraría la manera de mantenerla a su lado.
Kagome entró a cambiarse, sacó el vestido y quedó enamorada, era precioso, un tono morado oscuro, escote corazón, apretado arriba y seguro le llegaría un poco más abajo de las rodillas, cuando salió y se miró en el espejo le encantaba lo que veía, el tono de su piel resaltaba más con aquel vestido y sus piernas se veían más largas, iba a guardar su otro atuendo cuando vio una pequeña caja abajo, la abrió y había collar y aretes, tardó un poco en ponerlo pero al salir, Sesshomaru tenia su mirada puesta en ella y era insistente, pensó quizá se veía mal.
–Me imaginé que te verías bien, y no me equivoqué– le tendió una mano y ella dudosa y nerviosa la tomó, le dio una corta vuelta y cuando se dio cuenta, estaba pegada a su pecho– vamos, se nos hace tarde.
Tardaron menos de diez minutos en llegar, habían personas bebiendo y otras bailando, Sesshomaru estacionó y luego bajaron, Kagome se afirmó al brazo masculino ya que tenía nervios, era extraño, podía pasar por las pasarelas sin problemas, actuar incluso en teatros repletos de gente, pero fingir ser la novia de un hombre tan atractivo, que solo vio un par de veces en sus redes sociales al ser proclamando el soltero codiciado N°1, era otro nivel.
Muchas miradas se posaron en ellos, específicamente tres fueron a por ellos, Sesshomaru le dijo estaría todo bien.
–¿Quién es la encantadora jovencita?– consultó quién pensó era el padre– un gusto, soy Toga Taisho.
–Ella es mi novia– las palabras le supieron a gloria, amaría decir más adelante era su esposa, solo suya– Kagome.
–La conozco, ¿no eres modelo?– cuestiono Inuyasha, mientras alzaba una ceja– no supe que tenias novio, jamás lo dijiste.
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One-shots Sesshome
Random•Ambientados en todo tipo de tiempo •Solo Sesshome •Algunos tendrán lemon
