Parte II
Habían pasado 150 años, la última vez que lo vio, recordaba que poco a poco había ido perdiendo una parte de él, ya no le sonreía, de hecho, hasta se había ido del castillo del Oeste, y ahora, que lo tenía de frente, mirándola sin expresión, con sus hermosos ojos dorados sin vida y el ceño fruncido, tenía miedo.
-¿Que haces aquí?- su voz sonaba tan fría, un viento helado recorrió su espalda mientras movía los labios tratando de decir algo- habla.
-Solo...solo quería saber como estabas- dijo nerviosa moviendo sus manos- hace mucho no hablamos.
-Tsk, ¿solo para eso?- se sintió pésima, él siquiera la había extrañado- Tengo cosas más importantes que hacer.
-¡Eres un desconsiderado!- le gritó provocando que la mirara enojado, Sesshomaru la miró por sobre el hombro- ¡ni se por qué me molesto en saber de ti, sigues siendo el mismo idiota sin sentimientos!
-¡Como te atreves a hablarme así!- sus ojos se volvieron rojos- ¡ahora vete!
Kagome iba a reclamar, pero sintió como alguien se movía lentamente hacia ella, de sus manos salió un arco hecho de energía demoníaca, una flecha y apuntó en medio de los árboles, sintió un grito de dolor y después vio salir a Bankotsu.
-¡Mujer, ¿acaso no me reconoces?!- le reclamó quitando la flecha- y yo preocupado por ti.
-¡Lo siento tanto!- Sesshomaru los miraba con cierto enojo, ellos se veían muy cercanos, así como lo fueron antes del nacimiento de Inuyasha- es que estaba enojada y no use los sentidos.
No le importaba, así que dio la vuelta y salió de allí, sin voltear, por que sabía que se molestaría aún más. Cuando ya no sintió a Kagome, golpeó un árbol, había sido un idiota, la verdad era que si se alegraba de verla, de saber que estaba bien, pero había pasado tantos años ocultando sus sentimientos, que ya no recordaba como decir lo que sentía.
-¡Amo Sesshomaru!- la voz alegre de Rin lo hizo salir de sus pensamientos- ¿como le fue?
-Bien- miró su mano, los pequeños cortes habían sanado, limpió la zona y se volteó- vamos, debes comer.
•••
Kagome y Bankotsu se habían conocido hace unos años, el era un mercenario y había sido mandado a matarla, pero no pudo hacerlo, algo en ella se lo impedía, algo había en esa mirada que le provocaba querer protegerla, y así lo había estado haciendo los últimos 10 años.
-¿Ese era el youkai del que hablabas?- le preguntó mordiendo una manzana- de amistoso no tenía nada.
-No era así- respondió saltando hasta la rama de un árbol y comenzó a olfatear el aire- estamos cerca de tu aldea, yo iré con Lady Irazue.
-¿Otra vez?- se detuvo y levanto la mirada- te cuidas.
-Oye, soy mayor que tu, se cuidarme sola- se burló sonriendo y mostrando sus colmillos- te veré más tarde.
Kagome salió corriendo en dirección al palacio de la Luna, dio un gran salto antes de transformarse en un enorme perro negro, de hermosos ojos azules y la estrella de cuatro puntas en su frente de color azul y las marcas doradas en sus mejillas se hicieron más largas.
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One-shots Sesshome
Random•Ambientados en todo tipo de tiempo •Solo Sesshome •Algunos tendrán lemon
