La fina hoja de la espada pasa muy cerca de su rostro, el youkai gira topandose con la mirada de odio de un youkai zorro, sus garras con veneno atraviesan el pecho y ve como cae ante él, sigue avanzando y con casa paso los cuerpos sin vida forman un sendero, uno hasta aquella única persona que le importa en el perdido mundo.
Kagome usa sus flechas y de vez en cuando aquella espada que mandó a hacer hace algún tiempo, purifica a aquel que desee tocarla, su traje de sacerdotisa se mancha con la sangre de cada hombre que cae.
A punto de lanzar su penúltima flecha se detiene al ver a Sesshomaru, suspira cansada y se deja caer de rodillas mientras recupera un poco de aire.
-Esto jamás termina- dice viendo al pequeño grupo que se acerca, Sesshomaru le tiende la mano y ella dudosa la acepta- ¿que hacemos? Aun no llegan los demás.
-Tu y yo somos suficiente- él alista su látigo venenoso y Kagome prepara el arco, tiraría aquellas dos flechas y lo siguiente solo sería pelea con espada- vamos mujer, muestra tu verdadero poder.
Kagome respira hondo y cierra los ojos, los youkai se acercan cada vez más y cuando están a unos metros cae la primera flecha en medio de ellos, una luz rosa comienza a salir y daña a unos cuantos soldados, la siguiente flecha quede frente a todos y los detuvo unos segundos, los cuales aprovecharon ambos para acercarse y pelear, el poder que ambos compartían les ayudo a hacer frente a casi toda la cuadrilla.
Se separaron unos segundos después, Kagome se movía con la gracia de una bailarina, esquivando ataques, agachandose y atacando las piernas, volteando cuando era atacada desde atrás.
Sesshomaru escuchó el grito de dolor y se volteó a ver, aquel descuido ocasionó que dos youkai's lograrán someterlo, pusieron cadenas del metal más fino, encantado para someter a cualquier youkai, Yako peleaba por tener el control y salvar a su mujer, pero la vista de Sesshomaru empeoraba con cada segundo y ya hasta su mente no sabía que demonios pasaba.
Kagome no se detuvo, quizá fue la adrenalina, o el hecho de tener parte del veneno de Sesshomaru corriendo por sus venas, pero sentía sed de sangre, ver como dañaban a Sesshomaru hizo arder su corazón, sus manos afirmaron bien la espada mientras la enterraba en el suelo y dejaba salir su poder espiritual.
-¡Déjennos en paz!- gritó enojada, miró como cada cuerpo del suelo se deshacía y los que quedaban en pie corrían inútilmente lejos de ella.
Su reiki se adaptó solo para que Sesshomaru no fuese dañado, se acercó a él, rompió las cadenas y tomó la cabeza del Daiyoukai para dejarla en sus pies.
-Debes despertar- susurró acercando su frente y deteniéndo el avanzar de su reiki- Yako...
Ella cayó desmayada, los pocos soldados que quedaban se acercaron esperando poder acabar con la vida de ambos, pero todos cayeron muertos cuando un lobo, un hanyo y un mercenario llegaron allí.
Koga limpiaba su mano mientras se acercaba al youkai que trataba de escapar arrastrándose, Inuyasha guardó su espada agitado, estar defendiendo todo el oeste era agotador, incluso aquel mercenario tenía leves heridas y caía rendido.
-Debemos llevarlos con una curandera- dijo Bankotsu mirando a Kagome cubierta de sangre- si los perdemos, todo el sengoku caerá.
-Kikyo ayudara con Kagome de igual manera- respondió Inuyasha tomando a Sesshomaru de un brazo y poniéndolo tras su cuello- vamos lobo sarnoso, ayúdame a llevarlo.
Bankotsu se obligó a levantarse y cargó a Kagome, los lobos de Koga se encargaron de guiarlos hasta el castillo, donde las puertas fueron abiertas al ver a su Lord casi muriendo.
Llevaron a la pareja a la sala donde estaban las curanderas, había youkai's de todo tipo, heridos y otros ayudando a las personas que fueron lastimadas por los enemigos, Kikyo se encontraba clamando a una youkai tigre embarazada hasta que ve entrar a Inuyasha y Koga cargando a Sesshomaru y tras ellos Bankotsu con Kagome, corre a atender a la miko, sus reiki estaba irregular, aún estaba a la defensiva.
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One-shots Sesshome
Random•Ambientados en todo tipo de tiempo •Solo Sesshome •Algunos tendrán lemon
