Matrimonio Consumado

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Nota: Este one-shot está inspirado en una escena de la teleserie "Lo que la vida me robó", cabe destacar, que la escena en no va así, pero, como escritora, pues quise cambiar un poco las cosas, espero lo disfruten.

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Sesshomaru tomó el brazo de Kagome y se la llevó a la habitación que compartían, estaba enojado, no deseaba creer en ninguna, pues Yura era su amiga desde hace muchos años y además, hasta hace apenas unas semanas había perdido a su padre, y Kagome, si bien era su mujer, no la conocía lo suficiente, pues solo estaban casados por que su madre les debía dinero a su familia, y como pago, no encontró nada mejor que entregar a su hija.

-¿Puedo saber cual es tu problema con Yura?- dijo soltandola y cerrando la puerta- ella ha sido la encargada de la cocina, ¿por que no preguntaste antes de matar otro animal? Toda la carne perdida, ¿que hago ahora?

-Si me lo hubiera informado, mucho antes no habría matado al pequeño ternero- respondió Kagome a medio sollozar- ¡me lo dijo en tu cara para que vieras como fracaso! Y si no pregunte, fue por que soy tu mujer, también tengo voz y voto en esta hacienda.

-¿Que es lo que quieres?- preguntó con un deje de enojo- no sabes nada del campo, has vivido tu vida en la ciudad.

-¡Y deseo aprender, quiero hacerme cargo de mis obligaciones como tu mujer!- Sesshomaru se acercó sin que ella lo notara- realmente quiero aprender.

-¿De todo?- consultó tomando su barbilla y mirando esos hermosos ojos azules, luego bajó la mirada a sus labios, carnosos y pintados de un rojo intenso- ¿incluso...eso? Por que te recuerdo, que el matrimonio no está consumado- terminó por susurrar- ¿Realmente harás todas las obligaciones como mi mujer?

Kagome estaba aturdida, el tono tan sensual que usó, la cercanía, la pequeña caricia en su barbilla, todo eso, más el sentimiento que crecía día con día en ella, esa necesidad de tenerlo más cerca, su interior ardía en rabia cuando Yura se le acercaba de más.

-Si..- susurró, las pupilas de Sesshomaru se dilataron, había ansiado tanto ese momento, cuando al fin pudiera tocar a su mujer, la eterna espera estos meses lo estaban matando- hazme tuya...Sesshomaru.

Con aquella última frase, mandó al carajo todo, con delicadeza que ni el mismo conocía la recostó en la cama, subió besando sus piernas, levantó el vestido, enterrando su rostro en su intimidad, aquel lugar que había deseado probar desde que la conoció.

Kagome solo podía gemir, ¿para que seguir resistiendo? Si día a día moría por saber como seria ser follada por él, como seria tener al gran e inigualable Sesshomaru Taisho dentro, dándole placer, se permitiría disfrutar de su esposo hasta que ambos estuvieran satisfechos.

Lo sintió batallar con el cierre que para su buena suerte, estaba por delante, le ayudó, quitando el pequeño seguro que le impedía bajarlo en su totalidad, Sesshomaru se retiro de encima, la sentó y le quitó el vestido, su vista se clavó en sus perfectos y redondos pechos, desde que la vio en aquel vestido de novia, con escote en forma de corazón, había deseado probarlos, jugar con esos pezones y hacerla gemir su nombre cuando llegase al orgasmo por solo morderlos y lamerlos.

Kagome llevó sus manos al seguro del corpiño, dejando que él la viera totalmente desnuda, Sesshomaru sintió el palpitar de su ya erecto miembro, se quitó la camisa, los pantalones y le ayudó a quitarse los tacones, besó sus pies, mirándola fijamente y notando la excitacion es sus ojos, fue hasta ella para devorar sus labios, había anhelado volver a besarla.

Se abrazaron, él se movía simulando embestidas, Kagome aferró sus piernas a la cintura masculina y callando sus gemidos con los besos, la última prenda que los cubría a ambos fue sacada luego de unos minutos, Sesshomaru le hizo abrir las piernas y así, metió dos dedos en ella, disfrutando de lo estrecha y mojada que estaba, ella gritó, él movía los dedos rápido, haciéndola tener aquella dulce sensación de un orgasmo, el cual fue interrumpido por Sesshomaru para ponerse arriba y comenzar a entrar.

No esperó a que se acostumbrará, comenzó a moverse como lo estaba deseando desde el comienzo, rudo y profundo, golpeando su punto G, haciéndola arquear la espalda y moverse a la par en busca de más, ambos estaban en un estado de excitacion tan alto, que no les importaba pensar que personas podían pasar por fuera, o siquiera Sesshomaru recordó la reunión que tenía con su capataz dentro de unos minutos, siguieron entregándose a su deseo desenfrenado por sentirse uno solo, por comprobar que desde ahora en más, no podrían estar el uno sin el otro.

Mientras, afuera de la habitación, Yura aprieta sus manos marcando las uñas en esta, no se suponía que terminaría así, con ellos haciendo el amor, se suponía, pelearian y ella buscaría su oportunidad para acostarse con Sesshomaru, que Kagome los encontrará y se fuera, pero ahora, debía buscar otra manera de tener a su patrón solo para ella, así que se fue a su hogar.

La pareja seguía en aquella entrega de amor, Sesshomaru masajeaba uno de los pechos mientras la besaba, Kagome se había aferrado a su cuello mientras lo abrazaba con las piernas y jadeaba bajo él, su piel comenzaba a brillas por la fina capa de sudor que lo cubría, su cabello esparcido en la cama y el flequillo pegado a su frente dieron la imagen más perfecta para Sesshomaru cuando se separó un poco.

-Incluso así..eres hermosa- le dijo al oído para después gemir, Kagome amo ese sonido- desde ahora, necesitare esto cada día.

-Yo igual..¡ahh!- él le mordió el labio superior- Sessh..estoy en mi limite.

-Solo...un poco más- aceleró al sentir como ella lo apretaba, como tenía su orgasmo y culminaba gritando su nombre, por último, él se corrió, llenándola de su esencia y quedándose quieto.

Kagome acarició el cabello plateado con tranquilidad, se quedaron allí, él recostado en su pecho, escuchando como su corazón se calmaba poco a poco.

Sesshomaru se recostó junto a ella, Kagome se acurrucó y sin necesidad de decir más, se durmieron abrazados, disfrutando del calor que se brindaban mutuamente.

One-shots Sesshome Donde viven las historias. Descúbrelo ahora