Reencuentro

511 65 7
                                        

Kagome había llegado al centro comercial hace unos minutos, estaba sentada tomando café mientras escuchaba a su compañera por el auricular inalambrico, dio un sorbo mientras miraba en todas las direcciones, si su información era correcta, la persona que buscaban debía llegar en cualquier momento.

Kag, a tus tres en punto– se volteó viendo como tomaba asiento frente a una persona que llevaba capucha– lo tengo en la mira, si escapa dime y disparo.

–Tranquila, lo necesitamos con vida– respondió sonriendo ante la actitud de su compañera– solo dispara a la pierna.

Siguieron esperando hasta que vieran actividad ilícita, cuando vieron el cambio de bolsos, Kagome y el hombre que estaba tras ella se levantaron y apuntaron con sus armas.

–¡BDI, arriba las manos!– dijo mostrando placa y haciendo que ambos la miraran, cuando el encapuchado se volteó y quitó la chaqueta, Kagome quedó sorprendida y bajó un poco el arma– que estas...

Un disparo se escuchó, las personas a su alrededor corrieron asustadas, Kagome gritó mientras caía de rodillas, Koga se acercó disparando a los pies, pero los otros dos individuos ya se habían ido.

–¡Demonios Kag, vamos al hospital!– la tomó en brazos, procurando no tocar la herida– ¡Ayame, el auto!

La francotiradora chasqueo la lengua mientras dejaba de ver al objetivo y bajaba lo más rápido que podía, en menos de dos minutos ya había llegado al estacionamiento, las personas aún corrían, así que le costó un poco sacar el auto, cuando logró salir, los vio en la entrada del centro, Koga puso a Kagome en la parte trasera y él fue adelante e hizo una llamada, prendió las balizas y condujo lo más rápido que podía.

La mente de Kagome era todo un caos, siquiera y sentía el dolor, mucho menos se dio cuenta cuando poco a poco se le comenzó a dormir el brazo, solo quería respuestas, durante medio año buscaron información de Naraku, para poder arrestarlo al fin, y ahora, que habían logrado dar con él, no sólo lo pierde, si no, que se encuentra cara a cara con su antiguo amor, Sesshomaru Taisho.

Su mente viajo a siete años atrás, cuando fue enviada a estudiar al extranjero, lo conoció en sus días de estudio, donde día a día se conocieron y alcanzaron a tener una corta relación, recordó los besos, las suaves caricias y los días que terminaba en su cama, cada detalle aún grabado en su piel, incluso el tono de su voz se escuchaba como una melodía.

–¡Kagome!– salió de su sueño al escuchar el grito de preocupación por parte de Ayame– ¡vamos por kami!

Asintió a penas, con ayuda de Koga salió y delante suyo Ayame entraba pidiendo un doctor.

•••

Kagome despertó unas horas más tarde, tenía vendaje y cabestrillo, se sentó en la camilla y Ayame se apresuró para saber como estaba, si necesitaba algo y aprovecho de pedir agua.

–Tu padre dijo que estarías haciendo trabajo de oficina durante un mes– le informó cuando dejó el vaso en la mesita de junto– o hasta que mejores.

–Quiero hablar con él– pidió tomando su cabeza, había comenzado a doler– y quiero que sea ahora.

Ayame asintió, tomó su celular, marcó el número de su jefe y esperó que respondiera, cuando lo escuchó, le pasó el celular a Kagome.

–Por qué no me dijiste que estaría Sesshomaru.

¿Por qué debería haberte dicho? Tu solo has tu trabajo.

Lo hice, pero no tuve en cuenta.. ¡que Naraku me dispararía aprovechando que él me cubría casi por completo!– gritó asustando a la pelirroja, quien prefirió salir y detener a cualquiera que quisiera entrar– seguro si hubiera sido mi hermano, y la que estaba allí fuera la idiota drogadicta con la que se casó, le dices inmediatamente ¿no?

One-shots Sesshome Donde viven las historias. Descúbrelo ahora