Tarde pero seguro, un pequeño escrito para esta noche de Halloween, espero lo disfruten y la pasen muy bien💖
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Por solo una vez al año era posible que se juntaran, cada 31 de Octubre, noche de Halloween ellos podían permitirse ser felices, claro que, a pesar de tantos años haciendo lo mismo, aún deseaban romper sus maldiciones.
–Kagome– llamó el ojidorado sin soltarla, bailaban hasta que el sol volvía a salir iniciando un día nuevo, la ojiazul levantó su rostro esperando siguiera hablando– ¿no has pensado...en ya no seguir con esto?
–No quiero detenerme– se aferró al frío cuerpo que era más alto que ella– solo podemos vernos un día, solo hoy.
–Mereces ser feliz– su mano, que ahora era solo huesos acarició su mejilla– Debes buscar a otro...
–No– sentenció alzando la voz– nadie jamás podría ocupar tu lugar– sus preciosos ojos azules brillaron con la luz de la luna, las lágrimas comenzaron a bajar una tras otra– además, sabes que mi maldición jamás me permitiría amar a nadie más.
Él lo sabía perfectamente, había sido por su culpa que les pusieron esas maldiciones, si solo hubiera sabido las intenciones de aquella bruja todo esto no estaría pasando.
Sesshomaru había perdido su inmortalidad, la cual le fue entregada a Kagome, su amor sería eterno, ella jamás podría estar con otro hombre ya que su corazón dolería clamando por el antiguo youkai.
Solo dos años después el peliplata murió, la ojiazul trató por todos los medios traerlo de regreso, hasta que lo logró, durante las noches del 31 de octubre su nuevo poder cobraba vida, pero solo era un efímero momento que se les permitía compartir.
Año tras año Kagome despertó a Sesshomaru para hablar, bailar y besarse, aún cuando el cuerpo comenzó a pudrirse, ella siguió amándolo, pues en su mente tenía la perfecta imagen de cuando estaba vivo.
A lo lejos vieron como el sol comenzaba a subir, Kagome lloró como cada año, no soportaba la idea de esperar otro año para tenerlo nuevamente, ella lo quería cada día a su lado, necesitaba formar una linda familia junto a él.
–Prométeme, que al siguiente año volverás– pidió aferrada al cuerpo que poco a poco comenzaba a desaparecer– Sesshomaru, no me dejes sola en este cruel mundo.
–Vendré a ti– dijo besando una última vez su labios– siempre lo haré, hasta que podamos estar juntos como merecemos.
Las velas que acompañaban el dibujo en el suelo se apagaron, Kagome dejó de sentir el cuerpo de su amado, cayó de rodillas y siguió llorando.
Cuando el sol subió hasta lo más alto del cielo la ojiazul se levantó, acomodó su ropa y se perdió en el bosque, había encontrado un nuevo libro de magia y hechicería, quizá podría encontrar ahora si la manera de traerlo de regreso.
No durmió en varios días, leyendo, ensayando, todo para el próximo poner a prueba lo aprendido, lamentablemente para su mala suerte nada sirvió, con los años siguió practicando, adquiriendo poder, pero no sirvió, nada lo hizo, hasta que en un arrebato de dolor e ira creó una pócima para asesinarse y al fin encontrarlo en el más allá.
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One-shots Sesshome
Random•Ambientados en todo tipo de tiempo •Solo Sesshome •Algunos tendrán lemon
