Sara de Taisho apretaba la falda de su impecable vestido mientras escuchaba los gemidos que salían de su habitación, sabía bien de quien eran, últimamente para su esposo Sesshomaru, aquella joven se había vuelto su favorita.
Tal parecía que no le importaba que su familia estaba en el primer piso, levantó la mano, se quedó pensando unos segundos y luego tocó, pero todo lo que recibió fueron quejas.
–Sesshomaru, mi padre desea hablar contigo– dijo evitando sonar alterada.
–¡Ya voy!– escuchó pasos, luego la puerta abrirse y el chasquido de su esposo mientras arreglaba su camisa y cabello– vaya momento que elijes para molestar, Sara.
Él bajo sin siquiera mirarla, apretó sus manos y vio dentro de la habitación como ella, Kagome Higurashi, una simple campesina que trabajaba como mucama para ellos, recibía más atención que ella misma. Levantó la cabeza elegantemente, levantó un poco la falda y bajó a hacer compañía a su familia.
Kagome en tanto, procuró limpiarse y arreglar su vestimenta, se arregló el cabello y se dispuso a cambiar la ropa de cama, puso sábanas nuevas, cubrecamas limpios, sin sus fluidos, se sonrojó al recordar como su amo le prohibía correrse sin su permiso.
Tomó la canasta de ropa sucia y fue al primer piso para lavar, lleno las fuentes de metal con agua y fue a buscar el jaboncillo, mientras lavaba, vio a la familia caminar por los jardines, el padre de su señora la miraba lascivo, y eso provocó asco, también notó la mirada de Sesshomaru sobre su persona, se olvidó del otro caballero y se sonrojó al pensar que la desnudaba con la mirada.
Siguió con sus tareas hasta entrada la noche, donde junto al resto de servidumbre fueron a sus casas, apenas y salió de la casa sintió que la arrastraban, iba a gritar, pero vio a su compañera Kagura.
–¿Se puede saber en que piensas?– le dijo ya estando a una distancia prudente– ¡la señora Sara estaba hecha una furia!
–¿Te dijo algo?– Kagura era la mano derecha de la señora Sara, pero ellas se conocían desde pequeñas, quizá dentro de la casa no hablaban mucho para que no castigara a Kagura, pero fuera incluso iban a la casa de la otra.
–Kag, te has acostado con él amo tres veces esta semana– bien era sabido que Sesshomaru buscaba una diferente, todo para no estar con su esposa, pero parecía que Kagome había captado por completo su atención– esta pensando en echarte, o peor aún, te mandara a castigar durante dos semanas completas.
Kagome sabía de los castigos, tembló completamente al pensar que pudiera hacerle a ella, Sara podía aparentar ser la dama perfecta, intachable e inigualable, pero su carácter era de temer, sobre todo con las mujeres que se había acostado su esposo, solo una vez volvió a ver a una de las chicas, a la pobre le había cortado la lengua, entre otras atrocidades.
–Tratare en lo posible de no volver a estar con en amo– le aseguró, quizá era tonto, quizá se había enamorado, pero quería vivir, deseaba su libertad y conocer el mundo, y para ello debía sobrevivir primero.
–Yo procuraré persuadir a la señora para que se olvide de ti– se abrazaron, Kagome sonrió, era feliz de tenerla como amiga.
•••
Dos meses pasaron, evitó a toda costa ver o encontrarse a Sesshomaru, pero sabiendo que la casa era de él, le fue casi imposible, Sara la mandaba a hacer los trabajos que debían hacer los hombres, como limpiar el establo, alimentar a los caballos y cargar algunas cosas a las carretas, lo hizo sin chistar para no enojarla, y después de un mes le dejó volver a sus tareas normales.
Había sentido nauseas, dolores de cabeza y vomitaba la mayor parte del tiempo, fue a un médico, quien le hizo algunas preguntas y al final, le dijo que podía estar embarazada, la sola idea le encantó, pero si su señora se enteraba, la mataría a ella y su bebé.
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One-shots Sesshome
Acak•Ambientados en todo tipo de tiempo •Solo Sesshome •Algunos tendrán lemon
