Era cerca de media noche cuando sintió el golpeteo incesante es su puerta, se puso las sandalias, su bata y prendió una vela, camino por el pasillo hasta llegar a las escaleras, bajó con cuidado de no caer y encendió la luz.
–¿Buenas noches?– habló aún sin abrir la puerta– ¿Quien es?
–Señorita, abra por favor, soy el sheriff– se acercó a la puerta, pero antes de abrir le apuntaron con un arma justo en la cabeza, se quedó mirando al hombre frente a ella, él hizo la señal de que guardará silencio o dispararía, el miedo se apoderó de ella cuando recordó a los niños que estaban bajo su cuidado, asintió lentamente y alejó la mano– ¿señorita?
–¿Podría esperarme, por favor?– pidió normal, para no alertar– debo ponerme algo sobre mi camisón, comprendera que no puedo dejar que me vean así, sería muy mal visto
–Tiene dos minutos.
Kagome hizo la señal que la siguiera, fue hasta la escalera y levantó la alfombra dejando ver una pequeña puerta, la abrió tratando de no hacer mucho ruido, cuando él se escondió, dejó todo tal cual estaba, cerró su bata y trató de calmarse.
–¿En que puedo ayudarles?– preguntó apenas abrió la puerta– lamento la demora
–Estamos buscando un ladrón– el sheriff hizo una reverencia en señal de saludo y sus acompañantes igual– estamos buscando en todas las casas ¿podemos pasar?
–¡Oh, por supuesto!– se mostró muy calmada, no levantó sospechas ni nada– pero por favor, no mucho ruido, tengo niños durmiendo arriba
–Tendremos cuidado.
Se quedó en la puerta, viendo como buscaban por el comedor, la cocina y uno subió las escaleras, preocupada, se acercó para acompañarlo, usando como escusa que no deseaba asustar a los pequeños.
Se quedó en las escaleras, mientras el hombre buscaba en las habitaciones, pronto los estaba despidiendo en la puerta y en cuanto la cerró, procuró esperar que subieran a sus caballos y desaparecieran, soltó un suspiro asustada, fue hasta la escalera y de nueva cuenta abrió aquel escondite, el hombre le miraba fijamente, lo bueno era, que ya no le apuntaba con su arma.
El individuo salió del escondite y comenzó a caminar a la salida.
–¡Espere!– Kagome lo tomó del brazo y él solo la miró por sobre el hombro– si se va ahora le verán, y yo me meteré en problemas, por favor, espere que salga el sol.
–Me iré por atrás– su voz grave la asustó– así no tendrá problemas ¿verdad?
Kagome quitó su mano, y al hacerlo, notó que tenía sangre, él estaba herido.
–Deje que cure su herida– apuntó su mano, donde la sangre comenzaba a notarse– solo eso.
Él suspiró, asintió y fue llevado al segundo piso, se quitó la chaqueta y quedó solo en una vieja y sucia camisa, Kagome la levantó y con cuidado limpio la herida, fue por un paño limpio y alcohol, escuchó la exclamación de dolor pero aun así siguió limpiando, después hizo un bendaje y dijo que iría a buscar un poco de agua para que él tomara. Al regresar, lo vio acostado y dormido, lo más seguro era que habia viajado desde muy lejos sin parar, así que dejo el vaso en el mueble, le quitó los zapatos y tiro una manta sobre él.
•••
El sol en su rostro molestaba, se movió un poco, pensando estaba en su hogar, pero solo cayó al suelo, abrió los ojos y una niña, de no más de nueve años, lo miraba sorprendida, escuchó como gritaba "señorita Kagome" para después salir corriendo al ver que se levantaba.
Los recuerdos comenzaron a pasar rápido por su mente, ya no estaba en su hogar, ahora era un prófugo, por culpa de un crimen que jamás cometió, escuchó pasos y vio a la chica que antes le había ayudado, tenía unas toallas en las manos.
ESTÁS LEYENDO
One-shots Sesshome
Altele•Ambientados en todo tipo de tiempo •Solo Sesshome •Algunos tendrán lemon
