Capitulo 2

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Anastasia:

—No puedo creer que el mesero te coqueteara así —dice, negando con la cabeza antes de soltar otra carcajada—Casi babea sobre la mesa.

Pongo los ojos en blanco, ladeando el vaso para tomar un sorbo lento de mi batido mientras intento ignorar el calor que me sube por las mejillas. Razón no le falta. El chico no paraba de mirarme con ojos de cachorrito.

—Exageras —murmuro.

—Para nada —interviene Alexa, cruzando las piernas sin elegancia — Si hubieras tenido la decencia de sonreírle un poco más, el pobre habría implosionado de la emoción.

Apoyo la barbilla en la palma de la mano, y desvío la mirada hacia los coches.

—No me interesa un mesero  —zanjo en un susurro, deseando que el tema muera de una vez por todas.

—Que clasista, señora Anastasia —Emily suelta una carcajada.

—Eres demasiado difícil, corazón —me señala Alexa — Algún día alguien vendrá y te hará tragarte todas y cada una de tus palabras, esperemos que la pases con semen.

—¿Con esa boca besas a tu madre? —la miro mal, siempre me hace pasar vergüenzas

Emily baja la voz.

—Por cierto, ¿has hablado con tu papá?

Mi mano se tensa. Alexa la mira mal.

—Solo pregunto —se defiende esta —. No lo mencionaste la última vez que hablamos.

-No -respondo finalmente, sin mirarlas-. No he hablado con él.

-¿Desde cuándo? -insiste Emily.

Desde hace meses.

-He estado ocupada -me encojo de hombros-. La universidad, los exámenes, ustedes saben.

-Anastasia... -Alexa frunce el ceño-. No es tan difícil hacer una llamada.

No veo por qué tendría que hablar con mi padre. Estoy haciendo exactamente lo que él espera de mí. Al final solo sería otra conversación incómoda, otro momento en el que encontraría algo que reprocharme o alguna forma de hacerme sentir insuficiente

-Hablaremos cuando sea el momento -corto el tema con una sonrisa forzada-. No pasa nada.

Emily me observa por un momento antes de suspirar.

-Como quieras.

No deberían preocuparse tanto. A menos que sepan cómo es realmente mi padre. Pero eso no puede ser, porque llevo toda una vida asegurándome de que nadie descubra lo que ocurre con mi familia.

Estudiar en Italia ha sido el mayor alivio que he tenido en años. Agradezco que mi padre me haya permitido venir, porque si hubiera tenido que seguir viviendo bajo el mismo techo que ellos, estoy casi segura de que habría terminado perdiendo la cabeza.

Bajo tu Dominio [LIBRO #1]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora