Anastasia:
El sol entra a raudales por la ventana de la cafetería donde me encuentro con Emily y Alexa. El café humea frente a nosotras, y los murmullos de otros estudiantes llenan el aire.
—Te ves fatal —comenta Alexa, mirándome por encima de su frappuccino.
—Gracias —respondo con sarcasmo, frotándome las sienes. Apenas dormí después de esa foto.
Emily frunce el ceño. —¿Insomnio?
Podría decirles la verdad, pero no sé si estoy lista para escuchar lo que opinen. En su lugar, desbloqueo mi celular y abro Instagram.
—No exactamente.
Deslizo hasta los mensajes y giro la pantalla hacia ellas.
Emily toma el teléfono y lee en voz baja:
"He comido helado y se me hizo demasiado dulce, creo que lo único dulce que me gustaría probar es tu coño."
Desliza hacia arriba y se encuentra con otro mensaje:
"Dulces sueños, Cielo."
Y luego uno más, enviado esta madrugada:
"¿Te mojaste?"
El estómago se me revuelve.
—¿Este tío no se cansa? —musita Emily.
—Creo que no — Alexa me observa entrecerrando los ojos.
—¿Le viste la cara?
Niego con la cabeza.
—No sé quién es. No sigo su cuenta. Ni siquiera tiene foto de perfil.
—No te hagas la vida difícil , bloquealo—soluciona Alexa.
—No sé… —dudo, mordiendo mi labio. Algo me dice que bloquearlo no servirá de nada.
Alexa y Emily siguen debatiendo sobre qué hacer mientras yo miro la pantalla de mi celular. ¿Por qué no estoy más asustada? ¿Por qué, en lugar de querer salir corriendo, hay una parte de mí que siente… algo más? Los golpes de papá me han dejado mal de la cabeza. Es la única explicación que encuentro para mí estupidez.
Pongo una expresión preocupada, si supieran lo que realmente siento, probablemente me mirarían como si estuviera loca.
—Anastaska —la voz de Alexa me trae de vuelta— Estás muy rara, no me gusta.
—No pasa nada —bajo la vista a mi café— No quiero hacer una escena por algo que quizás no sea nada.
Emily resopla.
—¿Nada? Te envió una foto de tus bragas. Eso no es nada.
Mis mejillas arden y evito su mirada.
—Sí, pero…
Me humedezco los labios y finjo que reviso otro mensaje mientras trato de ignorar el calor que sube por mi columna.
—Voy a ver qué más hace —murmuro—. Si sigue con esto, lo bloquearé.
Alexa no parece convencida.
—Solo ten cuidado, cielo.
—Podemos dormir en tu casa esta noche —propone Emily.
—Sí —apoya Alexa, tomando su café— hacemos una pijamada, vemos películas y hablamos de lo estúpidos que son los hombres.
—Está bien —acepto.
Emily sonríe satisfecha.
—Perfecto. Entonces pasamos por nuestras cosas después de clase.
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Bajo tu Dominio [LIBRO #1]
RomanceDicen que el odio y el amor son lo mismo, y yo la odio tanto que necesito ser el aire que respira. Si ella es mi perdición, me aseguraré de que no le quede un gramo de voluntad propia, hasta que su única religión sea vivir y morir bajo mi dominio.
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