Anastasia:
El silencio se cuela entre nosotras, solo roto por el goteo lejano de alguna cañería oxidada y la respiración entrecortada de Emily. Mi cuerpo empieza a ceder. El dolor ya no quema, solo pulsa, insistente.
Mis párpados se sienten pesados. Cada parpadeo se alarga más de lo que quisiera, y por un segundo, el suelo bajo mí parece cómodo… como si mi cuerpo me gritara que ya, que pare, que descanse.
Empiezo a dejarme ir, cayendo en un sueño turbio y doloroso, cuando escucho la voz baja y temblorosa de Emily:
—¿Stasie...? ¿Estás respirando?
Me obligo a abrir los ojos, apenas una rendija.
—Sí.
Suelta un suspiro, pero no suena tranquila. Se acerca un poco más, sin tocarme.
—Estoy muy asustada… —confiesa con un hilo de voz que se le quiebra al final.
La miro como puedo.
—Yo también.
—Pero… tengo miedo de que dejes de respirar —murmura después de un rato, su voz suena tan bajita que apenas si la escucho.
Suelto un suspiro largo, sintiendo cómo el pecho me duele incluso al hacer eso.
—No lo haré, Em —respondo en voz baja, con un esfuerzo que no disimulo—. Te lo prometo, ¿okey?
—Es que… te ves muy mal, Anastasia —Se arrastra un poco más cerca, me mira con los ojos vidriosos —. Estás sangrando mucho… ¿segura que no dejaras de respirar cuando duermas?
Cierro los ojos solo un momento.
—La sangre siempre es escandalosa —le digo, intentando sonar tranquila—. Solo son algunos rasguños… no te asustes.
Niega con la cabeza, tragando saliva con fuerza.
—No son rasguños. Tienes el labio partido, la ceja abierta… y… tu costado está morado.
Me obligo a sonreír.
—Entonces mañana no me vas a reconocer de lo fea que voy a estar —bromeo, apenas con voz.
Emily suelta una risa nerviosa entre lágrimas, y aunque sigue preocupada, se acomoda a mi lado.
Me recuesto como puedo, sintiendo cada hueso protestar, y cierro los ojos, buscando ese momento de tregua que me exige el cuerpo. Pero la voz temblorosa de Emily me atrapa de nuevo antes de poder hundirme del todo.
—Prométeme que no te vas a dormir antes que yo —susurra.
Tardo un segundo en entender a qué se refiere, y cuando lo hago, se me hace un nudo en la garganta.
Abro los ojos de nuevo, con un esfuerzo enorme, y la miro. Tiene el rostro cubierto de lágrimas y los ojos fijos en mí.
—Hey… —murmuro—. Nadie se va a dormir antes.
Alargo la mano y la tomo con la mía.
—Vamos a salir de esta, Emily. Te lo juro. No sé cómo ni cuándo, pero lo vamos a hacer. Y cuando salgamos… vamos a ir a una fiesta con Alexa —trato de sonreír, aunque sé que se me desdibuja en la cara golpeada—. Vamos a volver a ser esas chicas felices, escandalosas y medio locas que éramos antes de todo esto.
Ella aprieta mi mano con fuerza, y asiente con los ojos inundados.
—¿Me lo juras? —susurra.
—Te lo juro por todas las noches que nos faltan de risa. Por todos los bailes que nos va a deber el mundo.
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Bajo tu Dominio [LIBRO #1]
RomanceDicen que el odio y el amor son lo mismo, y yo la odio tanto que necesito ser el aire que respira. Si ella es mi perdición, me aseguraré de que no le quede un gramo de voluntad propia, hasta que su única religión sea vivir y morir bajo mi dominio.
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