Capitulo 28

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Massimo:

Es sorprendente la cantidad de cosas que una respiración puede decir sin necesidad de pronunciar una sola palabra. La mujer que yace a mi lado, por ejemplo, respira con tanta agitación que cualquiera pensaría que está a punto de quedarse sin aire. Deben ser cerca de las cuatro de la madrugada. La lluvia finalmente ha cesado, pero el sueño no ha venido por ninguno de los dos. Ella debería estar desconfiando de mí; después de todo, tendría razones suficientes para hacerlo. Sin embargo, cuando la observo, no encuentro miedo ni desconfianza en su mirada. Solo esos ojos fijos en los míos. Permanecemos acostados frente a frente, cada uno refugiado bajo su propia manta, compartiendo un silencio extraño mientras esperamos que la noche termine.

Es agradable descubrir que todavía existe alguien capaz de mirarme de una forma que no esté condicionada por el respeto o el miedo. Resulta extraño… pero, contra todo pronóstico, agradable.

Anastasia Wistanley me confunde. No sé qué hacer con ella, ni con la forma en que consigue alterar cosas que creía perfectamente controladas. Debería ser sencilla de entender, pero cuanto más tiempo paso observándola, menos sentido tiene todo lo que provoca en mí.

No soy un adolescente. No voy a confundir cualquier emoción con enamoramiento. Esto no es amor. Ni siquiera se le acerca. Sigo queriendo hacerle daño por llevar la sangre de la persona que me destruyó a mí. Todavía quiero verla sufrir, verla llorar, verla pagar por algo que no hizo.

—Tienes frío —intento que suene como una pregunta, pero mi tono termina convirtiéndolo en una afirmación.

Se muerde el labio inferior y la pequeña herida que le dejó nuestro beso vuelve a abrirse, dejando una diminuta marca roja sobre su piel. Mis ojos se quedan allí. Recuerdo demasiado bien la sensación y, para mi desgracia, quiero volver a hacerlo. Me gustaron sus labios. No sabían a pintalabios, como dijo, tenían un sabor dulce, entre cereza y algo parecido a las fresas, aunque había una nota distinta que no consigo identificar. Un sabor extraño, agradable y condenadamente fácil de recordar.

Tengo ganas de comprobarlo otra vez.

—No pasa nada —le resta importancia. Su melena dorada se ha secado y ahora cae sobre sus hombros con un brillo aún más intenso, atrapando la luz que queda en la habitación.

«Mierda... qué mujer tan hermosa.»

—¿Qué significan tus tatuajes? —hace finalmente la pregunta que llevaba esperando desde el principio.

—Significan que te metas en tus asuntos —respondo con un tono cortante, esperando que quede claro que no pienso explicárselo. Para mi sorpresa, no hace ninguna mueca ni aparta la mirada. Ni siquiera parece intimidada.

—No creo que todos tengan el mismo significado —sonríe con alegría — Puedes contarme qué significa uno. Solo uno.

—Está bien —me acomodo de lado, apoyando la mejilla sobre el puño mientras la miro fijamente—. Dime, ¿cuál de todos quieres que te explique?

Son significados estúpidos. No voy a perder nada por contárselos. Casi todos están relacionados con cosas de la mafia.

Tengo, por ejemplo, un tatuaje detrás de la oreja. Es pequeño. Me lo hice después de matar por primera vez.

—El que está reciente —pide, señalando el tatuaje que aún parece más oscuro sobre mi piel.

Mantengo el rostro inexpresivo. No esperaba que se fijara precisamente en ese. Es un pequeño texto en latín y me lo hice apenas unas horas después de instalar las cámaras en su habitación.

—Tres millones de euros más para la chica observadora —digo, reprimiendo una sonrisa mientras la miro.

—Ya van seis millones de euros, ¿eh? —me señala con el dedo, divertida—. Te mandaré un cobrador. Necesito comprar libros.

Bajo tu Dominio [LIBRO #1]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora