Anastasia:
-¿Y si me desmayo? ¿Qué pasa si me caigo en medio del pasillo? ¿Y si me tropiezo con mi vestido y ruedo como tamal mal enrollado?
-Te paras, te sacudes y sigues caminando como si nada -responde Nemesia sin levantar la vista de mi peinado.
Estoy frente al espejo, con las manos sudando, el corazón latiendo tan fuerte que parece que va a salir por la boca y correr antes que yo al altar.
-¿Estoy respirando raro? ¿Sueno como Darth Vader con corset?
-Solo un poco -dice mamá, sonriendo mientras me acomoda un mechón detrás de la oreja
Me veo.
Me miro.
Y por un momento, no me reconozco.
No por el vestido (que es hermoso), ni por el peinado (que Nemesia defendió como si fuera obra de arte), sino por la expresión en mis ojos.
Estoy nerviosa.
Emocionada.
Aterrada.
-¿Y si todo sale mal? -murmuro.
-¿A qué te refieres? -pregunta mi mamá, mirándome a través del reflejo.
-A... a que esto no es lo que quiero. A que mi vida no debería empezar así. A que esto no es un cuento de hadas, es una orden. Un "tienes que" disfrazado de vestido blanco.
Nemesia se cruza de brazos y suelta un suspiro.
-Anastasia, cariño, si vas a cruzar esa puerta con esa carita de alma en pena, al menos hazlo con la espalda recta. No le des el gusto a nadie de verte temblar.
-Gracias por el apoyo emocional -le digo, con sarcasmo.
Mi mamá me agarra las manos, firme, con ternura.
-Todo va a estar bien. Confía en tu papá, el lo único que quiere es lo mejor para ti ¿Está claro?
Y por un segundo, me lo creo.
Hasta que mi estómago ruge.
-¿Alguien dijo que podía comer?
Nemesia me lanza una mirada.
-Ni se te ocurra manchar el vestido, Anastasia.
-Pero tengo hambre...-Murmuro y me mira mal
Ha pasado una semana desde que Massimo casi me ahorca.
Literalmente.
Y no como figura poética de "me quitó el aliento" o algo cursi de ese estilo. No. Me. Quedé. Sin. Aire. Su mano estaba en mi cuello, su mirada era fuego y hielo al mismo tiempo, y por un momento pensé que ahí iba a terminar todo.
Y ahora, mírenme. Novia del año. Princesa de utilería con vestido de encaje, labios temblorosos y la espalda erguida como si no estuviera a punto de casarse con alguien que probablemente la odia.
Hoy es 13 de junio. Hoy me caso.
Porque el 15, Massimo se va a Italia. Y, como el muy romántico que es, no podía irse sin su esposa de decoración.
¿Y papá? Encantado. Fascinado. Explotando cada segundo de esta "alianza" como si fuera oro puro. Hasta organizó que mamá, mi hermana y él mismo se vayan conmigo por dos meses a Italia, para asegurarse de "que me traten bien".
Qué adorable, ¿no?
Mentira. No le interesa si vuelvo viva o si me mandan en pedacitos. Solo quiere saber cuántos ceros puede sumar a su cuenta con este matrimonio. Cuánto puede sacarle a la familia Lombardi antes de que se den cuenta de que no valgo lo que él les prometió.
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Bajo tu Dominio [LIBRO #1]
RomanceDicen que el odio y el amor son lo mismo, y yo la odio tanto que necesito ser el aire que respira. Si ella es mi perdición, me aseguraré de que no le quede un gramo de voluntad propia, hasta que su única religión sea vivir y morir bajo mi dominio.
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