Massimo:
Camino de un lado a otro en el despacho. No puedo quedarme quieto. Me late la sien de tanta presión acumulada. Apreté tanto los dientes hace un rato que siento la mandíbula a punto de tronar.
El hijo es mío. No de Marlon.
Y le mentí.
Le mentí a la única persona que no quiero perder.
Suelto un suspiro que me quema por dentro. Ni siquiera sé por qué carajo dije lo de Marlon. Fue automático. Instinto de supervivencia. Vi su cara, su expresión, la forma en que apretaba los labios para no quebrarse y me vi a mí mismo diciendo cualquier mierda con tal de que no se fuera.
Porque si se va, me quedo solo. Y eso, por más que me haga el fuerte, me aterra.
Elena está embarazada. De mí.
Y no la amo. Ni siquiera la soporto.
Pero fue un error. Un puto error de una noche estúpida que se volvió una condena.
Me paso las manos por el rostro, tratando de borrar todo. No puedo. No se borra. Lo que sí puedo hacer es mantener a Anastasia lejos de la verdad. Al menos hasta que se me ocurra qué mierda hacer.
Ella no tiene que saber. No todavía. Porque si lo sabe, me odia. Se va. Me borra.
Y con ella se va lo único que me hace sentir algo en este mundo de mierda.
A veces me pregunto si la merezco.
No. No la merezco.
Pero igual la quiero cerca.
Y sí, eso me hace un cabrón egoísta. ¿Y qué?
Golpeo la pared con el puño. No muy fuerte. Lo justo para descargar sin romper nada. O romperme más.
—Entren —ordeno seco.
Todos obedecen. Uno a uno entran en mi despacho: Ann, Atenea, Camille, Marlon, Carmelo y Francis. El ambiente se tensa apenas pisan la alfombra.
Camino de un lado a otro. Cada paso retumba más que el anterior.
—Ya hablé con el abuelo Lorenzo —digo finalmente, deteniéndome frente a la ventana—. Elena se queda en la mansión.
Silencio. Ni una respiración.
—¿Qué? —escupe Marlon, con una mezcla de burla y rabia—. No me jodas. ¿La embarazas y ahora nos toca verla todos los días?
—El hijo no es tuyo —respondo sin parpadear—. Así que no te preocupes por eso.
—¡Tú dijiste que sí! —explota, dando un paso hacia mí—. ¿Ahora qué, cambias la historia como te da la gana?
—Dije lo que tenía que decir —suelto, mirándolo con desdén—. Ana no puede enterarse. Si alguno de ustedes abre la boca lo mato.
—Estás enfermo —masculla Carmelo.
—Esto es bajo, incluso para ti —dice Ann, con una risa seca—. Y eso que Anastasia me importa una mierda, pero esto…
—Estás metiendo a esa víbora acá, ¿por qué? —interviene Camille, alzando una ceja con desagrado—. ¿Qué demonios estás buscando?
—Control —respondo sin emoción—. Y que todo siga como debe ser.
Atenea solo lo observa todo, con los labios apretados. Francis resopla y se sienta en uno de los sillones.
—¿Sabes que esto no va a terminar bien, verdad? —dice Marlon, apuntándome con el dedo—. Esa mujer es un cáncer. Y tú acabas de meterla directo al corazón de la casa.
ESTÁS LEYENDO
Bajo tu Dominio [LIBRO #1]
Storie d'AmoreDicen que el odio y el amor son lo mismo, y yo la odio tanto que necesito ser el aire que respira. Si ella es mi perdición, me aseguraré de que no le quede un gramo de voluntad propia, hasta que su única religión sea vivir y morir bajo mi dominio.
![Bajo tu Dominio [LIBRO #1]](https://img.wattpad.com/cover/378382649-64-k4227.jpg)