Capitulo 45

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Anastasia:

—¿Por qué tan apurada? —susurra Nemesia en voz baja, apenas moviendo los labios, mientras me siento con cuidado frente a mi plato. No puedo hablar muy alto.

Papá está en la cabecera, con su taza de café entre las manos. Sus ojos clavados en su celular, pero sabemos que escucha todo.

—Papá organizó una práctica de baile para la boda… con Massimo. En cinco minutos llega —murmuro, casi sin mover los labios, intentando no sonar molesta. O nerviosa. O viva, básicamente.

Nemesia me lanza una mirada cómplice. En cualquier otro contexto habría hecho un comentario sarcástico, pero solo se limita a alzar una ceja, como diciendo suerte con eso.

Papá deja el celular sobre la mesa. Siento cómo mi cuerpo se tensa, mis hombros se enderezan por instinto. Nemesia también se acomoda, con las manos en su regazo.

—Te ves linda —dice de pronto, sin mirarme directamente.

Parpadeo. Me toma un segundo procesarlo. Hace… meses, tal vez años, que no dice algo así. Algo que suene… casi humano.

—Gracias —susurro, con la voz baja.

El nudo en mi pecho se afloja.  Tomo un sorbo de jugo, reprimiendo el impulso de salir corriendo. Me quedan tres minutos. Tres.

—Me voy —digo, apenas audiblemente.

Papá asiente con la cabeza. Ni siquiera me mira. Camino hacia la entrada. Mi reflejo aparece en el vidrio justo cuando la puerta se abre.

Apenas respiro antes de forzar una sonrisa.

—Siempre estás lista, ¿o es que me estabas esperando? —pregunta, Viste de negro, y tiene ese aire entre despreocupado y peligroso.

—Estoy lista porque papá dijo que a las nueve salíamos —respondo, sin mirarlo mucho.

—Qué obediente —murmura divertido, mientras abre la puerta del copiloto.

Me acomodo en el asiento y me abrocho el cinturón sin decir nada. Apenas arranca el motor, el sonido lo envuelve todo. Él no dice nada por un rato. Miro por la ventana, esperando que tome la ruta al salón de eventos, pero lo veo desviarse.

—Este no es el camino.

—Muy observadora —responde sin mirarme. —Vamos a otro lugar mas tranquilo.

—¿No se supone que vamos a ensayar?

—Vamos a ensayar. Pero sin que nadie nos mire. Quiero ver si sabes moverte o si solo eres buena en teoría.

Lo miro, frunciendo el ceño.

—¿Cómo sabes que soy buena en teoría?

Se ríe por lo bajo, girando el volante con una sola mano.

—Simplemente es intuición.

—Qué idiota mentiroso eres.

—No. Práctico. —Hace una pausa y luego añade con cierto tono burlón—. No quiero que nadie vea cómo te pisas los pies antes de la boda.

—Te voy a pisar a propósito.

—Ya lo sé, cielo. Por eso estoy usando zapatos de suela gruesa.

No puedo evitar reírme.

Cuando por fin se detiene, estoy segura de que no es un salón de eventos. Ni una pista de baile. Es una especie de casa antigua a las afueras, con un jardín enorme al fondo y ventanales llenos de polvo. Nadie alrededor. Solo árboles, el sonido de los pájaros, y un silencio que no se parece en nada al que hay en casa de papá.

Bajo tu Dominio [LIBRO #1]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora