Patrick:
Massimo Lombardi.
El nombre resuena en mi cabeza como una sinfonía de oro y poder.
—¿Está seguro? —pregunto con calma.
—Lo está pidiendo oficialmente, señor. Quiere negociar con usted.
Negociar.
Mis ojos viajan hasta la figura de Anastasia, de pie frente al lago, con los brazos cruzados sobre su pecho como si quisiera protegerse de algo.
Mi dulce, hermosa, dócil Anastasia.
Si los Lombardi la quieren, es porque vale más de lo que incluso yo imaginé. Y si vale tanto para ellos, entonces vale el doble para mí.
—Dígale que quiero hablar en persona.
—¿Cuándo?
—En cuatro horas.
Cuelgo y dejo el teléfono con una sonrisa satisfecha. Dios, si pudiera verme en este momento, estaría orgulloso de lo que he hecho.
Miro nuevamente a Anastasia. Se ve tan pequeña allí, tan perdida. Como su madre. Pero no cometerá los mismos errores. Yo no se lo permitiré.
Guardo el teléfono en mi bolsillo y me acerco con pasos tranquilos.
Anastasia sigue mirando el lago, con la brisa jugando con su cabello. Desde aquí, parece una niña otra vez, con los mismos ojos grandes y ese gesto de incertidumbre que siempre me ha molestado.
—Tu madre solía hacer lo mismo —comento, con voz baja y suave—. Mirar el agua como si le fuera a dar las respuestas que no encontraba en mí.
Ella apenas se mueve.
—¿Y las encontró?
Suelto una risa.
—No. Por eso es tan infeliz. —Me coloco a su lado, lo suficientemente cerca para que sienta mi presencia. Anastasia no se aparta. Bien. —No quiero que cometas los mismos errores que ella, hija.
Veo cómo baja la cabeza. Siempre fue más fácil que Nemesia.
—Yo solo… —Su voz tiembla, pero la recupera rápido—. Yo solo quiero elegir.
Coloco una mano en su hombro y la aprieto con firmeza.
—Eso es lo que estoy haciendo, Anastasia. Estoy eligiendo lo mejor para ti.
Anastasia es la prioridad al ser mi única hija.
Cruzo los brazos y observo cómo su respiración se mantiene inestable. Está dudando, la veo luchar internamente, pero la conozco demasiado bien.
Su compromiso con el viejo ya no es una opción. Massimo Lombardi puso su oferta sobre la mesa y no soy estúpido. Los Lombardi tienen más dinero que la realeza, más poder que la mitad de los gobiernos, más influencia que cualquier apellido viejo y desgastado.
El otro anciano era un buen plan de respaldo, pero no está al nivel de Massimo.
Aún no puedo cancelarlo. No hasta que todo esté asegurado con Lombardi. No hasta que él firme un contrato.
Acaricio el hombro de Anastasia con suavidad
y la veo tensarse.
—No te preocupes, hija. Todo está bajo control.
Asiente con la cabeza baja.
—¿Quieres hablar con tus amigas? —pregunto con una sonrisa amable, ofreciéndole mi celular.
Anastasia levanta la cabeza, con los ojos muy abiertos, completamente sorprendida.
—¿En serio?
Asiento, viendo cómo la emoción le ilumina el rostro. Su reacción es casi infantil, como si acabase de recibir un regalo inesperado.
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Bajo tu Dominio [LIBRO #1]
RomanceDicen que el odio y el amor son lo mismo, y yo la odio tanto que necesito ser el aire que respira. Si ella es mi perdición, me aseguraré de que no le quede un gramo de voluntad propia, hasta que su única religión sea vivir y morir bajo mi dominio.
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