Anastasia:
La mansión está llena de luces cálidas, risas fingidas y copas que chocan en brindis vacíos. La orquesta toca una melodía elegante, pero a mí solo me suena como ruido de fondo mientras camino entre los invitados, fingiendo que pertenezco a este mundo de máscaras.
Mi sonrisa está perfectamente colocada, pero siento la piel tensa en mis mejillas. Me esfuerzo por mantenerla en su sitio, aunque mi mente está en cualquier parte menos aquí.
—Anastasia —la voz firme de mi padre me obliga a girarme—, ven.
Me acerco con pasos medidos, sintiendo la tela del vestido apretando mi cintura con cada respiración. Entonces lo veo.
El "socio".
Un escalofrío helado me recorre la espalda.
Es un hombre mayor, fácilmente de la edad de mi padre, con la piel curtida y un bigote grueso que se ve amarillento en las puntas. Su sonrisa está cargada de algo que me revuelve el estómago.
—Anastasia, te presento a Viktor Demidov —dice mi padre con tono solemne—. Él y yo tenemos grandes planes para el futuro.
Viktor me recorre con la mirada sin disimulo. Desde mi rostro hasta la curva de mi cintura, y más abajo. Me arde la piel donde su atención se posa.
—Encantado de conocerte, Anastasia —su voz es grave y espesa como el petróleo.
Me esfuerzo por mantener mi expresión intacta mientras le extiendo la mano, pero cuando la suya atrapa la mía, sus dedos gruesos aprietan con una fuerza que me deja sin aire.
Su pulgar se desliza apenas sobre mi piel. Un movimiento sutil, pero lo suficientemente repugnante como para que mis entrañas se revuelvan.
—Igualmente, señor Demidov —respondo con un tono que no me pertenece.
Mi padre sonríe, satisfecho.
Y yo… yo quiero vomitar.
Mi padre murmura algo sobre buscar a alguien y nos deja solos.
Siento el estómago apretado, la piel tirante, como si estuviera atrapada en una jaula de vidrio donde todos pueden verme, pero nadie puede salvarme.
Viktor no pierde tiempo en hablar.
—Eres incluso más hermosa en persona.
Su voz es gruesa y pegajosa, se adhiere a mi piel como una mancha de aceite imposible de limpiar. Trato de no reaccionar, de mantenerme impasible como me enseñaron.
—Gracias —respondo con una sonrisa perfectamente calculada, aunque por dentro quiero arrancarme la piel donde su mirada se posa.
Da un paso hacia mí
—No tienes por qué ser tan formal conmigo, Anastasia. Pronto seremos familia.
La palabra "familia" se desliza de su boca con una familiaridad que me da náuseas.
Mis manos se tensan a los lados de mi cuerpo. Trato de no respirar muy profundo, porque el perfume fuerte y anticuado que usa me asfixia.
—Aún no es oficial —me atrevo a decir, con una sonrisa que apenas se sostiene.
Viktor suelta una risa baja, ronca, como si supiera algo que yo no.
—Lo será —afirma con seguridad
Trago saliva.
Mis ojos buscan a Nemesia entre la multitud, pero no la encuentro. Tampoco a mi madre.
—Dime, Anastasia —su voz es baja, cargada de una confianza que me revuelve el estómago—, ¿qué cosas te gustan?
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Bajo tu Dominio [LIBRO #1]
RomanceDicen que el odio y el amor son lo mismo, y yo la odio tanto que necesito ser el aire que respira. Si ella es mi perdición, me aseguraré de que no le quede un gramo de voluntad propia, hasta que su única religión sea vivir y morir bajo mi dominio.
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