Anastasia:
—Deberíamos bajar a cenar —Le murmuro a Massimo, sin moverme demasiado.
—Esta noche no hay cena —me responde con voz baja.
Alzo una ceja sin apartarme de él.
—¿No?
—No —sonríe—. Cada que hay un cumpleaños, no hay cena hasta la media noche. a las doce de la noche hacemos una comida especial. Toda la familia. Nada extravagante, solo algo íntimo para celebrar el nacimiento de las personas con el apellido más importante del mundo.
Levanto la cabeza y lo miro, conteniendo la risa. Lo dice tan en serio.
—Eres tan engreído —le digo, y me acomodo mejor sobre su pecho.
—Y con razón —responde.
—Además —añado, levantando una ceja—, el apellido más importante del mundo es el mío.
Massimo sonríe de lado y me acaricia la mejilla con la punta de los dedos.
—Tu apellido también es Lombardi, Duende enojón.
—Qué conveniente para ti… —murmuro, sonriendo.
Medio cierra los ojos y le doy una palmada suave en el pecho mientras me incorporo un poco.
—Voy a ir a ver a Nemesia. A despedirme.
Gruñe, y vuelve a atraparme contra su cuerpo.
—No me agrada esa chica.
—¿Qué? —suelto una risita, apartándome apenas para mirarlo—. No puedes no agradarte una persona sin conocerla.
—Para odiar a una persona no necesito conocerla —murmura —. Basta con que me quite tiempo contigo para que deje de agradarme.
Me río, hundiendo la cara en su cuello un segundo antes de levantarme con esfuerzo.
—Nemesia no te está quitando tiempo conmigo, tonto —le digo mientras busco mi ropa—. Solo voy a despedirme porque es mi hermana.
Me agacho a recoger el primer vestido que veo en el suelo y lo paso por mi cabeza con un suspiro cansado. Cuando me lo acomodo, levanto la mirada y me doy cuenta de que Massimo me está viendo con una sonrisa ladina.
Me pongo unos aretes dorados frente al espejo mientras él no deja de mirarme desde la cama, medio recostado, con una sonrisa que no se le borra de la cara.
—¿Por qué estás tan feliz? —le pregunto, sin dejar de ajustarme el segundo arete.
—Hay varias razones y todas te incluyen a ti. —responde —. Además... ¿cómo no voy a estar feliz si acabo de tener la follada de mi vida?
Me atraganto con el aire, me pongo roja hasta las orejas y niego con la cabeza mientras camino hacia el clóset por unos tacones.
—Eres un imbécil —murmuro. Me calzo los zapatos con un poco de torpeza y respiro hondo.
Bajo las escaleras con cuidado, el eco de mis tacones resuena en el pasillo mientras acomodo el vestido.
Nemesia está sentada en una de las sillas altas, junto al mesón, con una sonrisa tímida en los labios mientras habla con Francis. Él se ríe, con los codos apoyados sobre la barra. Cuando me ve, su mirada salta de Nemesia a mí y sonríe más amplio, como si le hiciera gracia algo.
Nemesia también me mira. Pero no sonríe.
—Lo siento —le digo antes de que diga cualquier cosa.
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Bajo tu Dominio [LIBRO #1]
RomanceDicen que el odio y el amor son lo mismo, y yo la odio tanto que necesito ser el aire que respira. Si ella es mi perdición, me aseguraré de que no le quede un gramo de voluntad propia, hasta que su única religión sea vivir y morir bajo mi dominio.
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