Capitulo 78

4.9K 295 70
                                        

Conteo regresivo: 4. Cuando llegue a cero, se acabó.

Anastasia:

Llego a la cocina con una sonrisa tonta pegada en la cara. Aún tengo la voz de Massimo dándome vueltas en la cabeza, odio fingir que su cercanía no se me queda grabada en la piel. Me siento... estúpida, sí, pero feliz.

Pero esa felicidad se esfuma en cuanto entro.

Nemesia esta llorando. Sus mejillas están empapadas y Leonald está a unos pasos, con las manos en los bolsillos del delantal y una expresión tensa en la cara.

—¿Qué pasa? —interrumpo de inmediato, cruzando la cocina hasta llegar junto a mi hermana—. ¿Nem, estás bien?

Ella parpadea rápido, intentando limpiarse las lágrimas con el dorso de la mano.

—Sí... sí, solo me quemé con la bandeja del horno.

¿Perdón?

La miro. Esa respuesta no se la cree ni ella.

—¿Con la bandeja del horno?

Asiente. Está temblando. Y Leonald no dice nada, solo se gira hacia la encimera como si la conversación no fuera con él.

—Leonald, ¿puedes dejarnos un momento? —le digo al chico.

Él apenas asiente y sale de la cocina cabizbajo. En cuanto escucho la puerta cerrarse, me acerco más a mi hermana y le tomo el rostro entre las manos.

—Nemesia, mírame. ¿Él te hizo algo?

Sus ojos se llenan de lágrimas otra vez, pero niega rápidamente.

—No, Ana, no. Te lo juro.

—¿Entonces qué pasó? ¿Fueron Ann o Camille? ¿Te dijeron algo?

—¡No! —responde más fuerte, apartando la mirada—. Te dije que no tengo nada. No insistas.

—Pero…

—Ana —me corta con la voz rota—. Solo déjalo así, por favor.

Me muerdo el labio.

Mi hermana se limpia las mejillas con torpeza, intentando componer el desastre de emoción en su cara. Luego me lanza una sonrisa débil, medio temblorosa.

—¿Vas a salir con Massimo esta noche?

Mi cara se transforma por completo. No puedo evitarlo. Me ilumino como si me hubieran conectado directo a una estrella.

—¡Sí! —digo — Esta noche. Solo nosotros dos. Me lo pidió así súper raro, pero me dijo que quería salir conmigo.

Nemesia me mira en silencio por un segundo, y no paro de sonreír como una tonta.

—Hermana… —digo, cruzándome de brazos mientras me balanceo de un pie al otro como si no pudiera quedarme quieta—. ¿Te imaginas que me diga algo lindo? Bueno, no sé, algo tipo como que también me quiere

Nemesia suelta una risa, más sincera esta vez, y me mira.

—Estás muy tonta por él, ¿lo sabías?

—Totalmente —respondo sin vergüenza, encogiéndome de hombros mientras me muero de emoción—. Tontísima.

La puerta de la cocina se abre de golpe y el sonido me hace dar un pequeño salto. Elena entra como si fuera la dueña del lugar, y a su lado viene Leonald.

—La fruta está mal lavada —espeta sin siquiera saludar—. Y te pedí que le quitaras las semillas a las uvas. ¿Tengo que repetirlo todo dos veces o qué?

Bajo tu Dominio [LIBRO #1]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora