Anastasia:
Me acurruco un poco más bajo la manta blanca, sintiendo el calor todavía en mi piel mientras sonrío como tonta. Tengo la mano apoyada en el mentón, viendo cómo Massimo, con el ceño fruncido y una expresión que no sé si es de enfado o de concentración extrema, lleva casi una hora tratando de entender la película que puse.
-¿Pero ese no era el hermano? -murmura, frunciendo más la nariz.
Me muerdo el labio para no reírme.
-No -susurro divertida, acariciando la tela de la manta con los dedos-, era su primo.
Gruñe, como si el universo entero conspirara contra él y su capacidad de entender una simple comedia romántica.
Ha pasado un mes. Desde la primera vez que estuve con Massimo. La mañana siguiente mi familia aterrizó en Italia.
Papá, mamá, Nemesia y Danilo se están quedando en un apartamento a unos minutos de aquí. Nemesia y mamá casi siempre están viniendo a visitarme, a llenarme de abrazos, comida casera y consejos.
Danilo, bueno, él mientras están fuera de Alemania está trabajando en una de las construcciones de Massimo. Está feliz, ocupado... y un poco más amable, al menos conmigo.
Y yo... yo me siento extrañamente en paz.
Incluso Aitana y su gemelo -que antes parecían odiarme por simplemente respirar el mismo aire que ellos-, ahora les caigo bien. A veces salimos a caminar por los jardines o pasamos ratos incómodamente tranquilos en el salón principal.
Claro, no todo es perfecto. Camille y Ann siguen tratándome como si fuera un insecto molesto que se posó en su mundo de cristal. Y Dante... Dante ni se esfuerza en disimular su desprecio. Solo Atenea ha empezado a hablarme un poco más, como si de a pocos descubriera que no soy tan terrible como todos creen.
Siento su mirada pesada de repente, aparto la vista de la pantalla y me encuentro con sus ojos clavados en mí.
Frunce el ceño como si lo que acabara de descubrir fuera algo gravísimo.
-¿Por qué me miras así? -pregunta en voz baja.
Parpadeo, haciéndome la inocente.
-¿Así cómo? -susurro, sonriendo apenas.
Ladea la cabeza, su cabello despeinado cae sobre su frente.
-Como si te estuvieran saliendo corazones de los ojos -murmura.
-Eso es mentira. -Sonrie y sus ojos se iluminan, me cruzo de brazos volviendo a mirar la pantalla -. Eres un tonto.
Su mano, pesada y cálida, se desliza debajo de la manta y aprieta mi muslo desnudo, acercándome más a su cuerpo como si no fuera suficiente tenerme pegada.
-No soy yo quien está mirando como idiota -dice.
Me muerdo el labio para no reír. Me inclino hacia él, escondiendo la cara en su cuello, respirando su olor.
La película sigue corriendo, pero sinceramente ya no sé ni en qué escena vamos.
Me dejo llevar por el momento, por la calidez de su cuerpo, por su mano que empieza a subir y bajar de forma distraída por mi muslo.
Recargo la cabeza en su hombro, sintiendo el ritmo tranquilo de su respiración mientras sonrío como una idiota.
Pienso en todo lo que ha pasado.
En cómo, después de ese día, mi vida empezó a acomodarse poquito a poquito.
Volví a la universidad -por fin- y ya me puse al día con todo el desastre que dejé. Emily y Alexa fueron mis salvavidas, literalmente. Se las ingeniaron para ayudarme a convencer a los profesores de que había estado "muy ocupada" con asuntos familiares.
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Bajo tu Dominio [LIBRO #1]
RomanceDicen que el odio y el amor son lo mismo, y yo la odio tanto que necesito ser el aire que respira. Si ella es mi perdición, me aseguraré de que no le quede un gramo de voluntad propia, hasta que su única religión sea vivir y morir bajo mi dominio.
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