Massimo:
Me recargo contra la pared, la sombra me cubre por completo mientras observo.
Anastasia está agachada y la tela se le sube un poco mientras acaricia al estúpido gato, dejando al descubierto más piel de la que debería. Su piel pálida contrasta con la oscuridad de la noche, su cabello dorado brilla.
Mis ojos recorren cada centímetro de su cuerpo, desde sus piernas dobladas hasta la delicada curva de su cuello. Su boca se mueve en susurros, y aunque no puedo escuchar lo que dice, sé que es algo dulce.
Porque sin duda mi chica es alguien dulce.
Aprieto la mandíbula cuando el gato se enrosca contra su mano y ella sonríe, aunque deja de hacerlo cuando un hombre se le acerca.
Este idiota otra vez.
Lo vi cuando bajó del apartamento, supongo que es el que le toca a ella, sus amigas están con los otros dos.
Mi mandíbula se tensa.
Aprieto los puños y doy un paso fuera de la sombra.
-Hey. —Lo llamo tratando de controlarme.
Él se detiene.
-¿Sí?
-¿Podrías decirme dónde está el baño?
Señala un pasillo.
-Está por allá.
Lo miro memorizando su rostro.
-¿Me ayudarías a encontrarlo?
-Claro, te llevo.
Empezamos a caminar entre la gente. La música está demasiado alta, los cuerpos sudorosos se mueven bajo las luces parpadeantes. Mi mirada se desliza una última vez hacia Anastasia.
Mis nudillos crujen cuando me trueno los dedos.
-¿Eres nuevo aquí? -me pregunta.
¿Por qué me pregunta?
-Algo así.
Nos adentramos más en la casa. El idiota abre la boca, pero mi puño se estrella contra su nariz antes de que pueda soltar una sola palabra. El sonido es asquerosamente satisfactorio. Se tambalea hacia atrás, llevándose ambas manos al rostro mientras la sangre empieza a brotar entre sus dedos.
-¡¿Qué mierda te pasa, cabrón?! -chilla como un maldito bebé, incluso mis sobrinos aguantarían un golpe sin llorar.
Lo agarro de la muñeca y le doblo los dedos hacia atrás, uno por uno.
-¡Joder, para! ¿¡Que te pasa!?
-¿Qué me pasa? - presiono un poco más - Me pasa que estabas mirando demás a mi chica.
-¿Q-qué? ¡No sé de qué hablas, lo juro! -Doblo otro dedo y su grito se ahoga en su garganta.
-Si lo vuelves a hacer, te arranco los ojos.
-¡No sé de qué hablas!
Lo suelto con un empujón y se desploma contra la pared, sujetándose la mano con los dedos torcidos.
—Si sabes.
-¿Q-qué chica? -balbucea
-La más hermosa de la fiesta. -Su labio tiembla, la sangre de su nariz cae en hilos gruesos sobre su camisa.
-N-no... no sé quién... -Aprieto su mandíbula hasta que su piel se enrojece.
—Si no quieres terminar con un problema, mantén tus ojos lejos de Anastasia Wistanley. Hazle un favor al resto y asegúrate de que el mensaje llegue a todos.
Asiente frenéticamente.
-entendido... entendido...
Respiro hondo y me limpio los nudillos con el dorso de la camisa. Ahora puedo volver a observar a mi chica en paz.
Mis manos todavía arden por el puñetazo, y la sangre seca en mis nudillos es molesta, debería traerla conmigo para que chupe la sangre.
Vuelvo a encontrarmela sentada en un sofá con sus amigas, un imbécil se inclina hacia ella y le murmura algo al oído.
¿Debería matarlo?
Necesito deshacerme de él.
Agarro un vaso del primer idiota que pasa a mi lado y me lo llevo a los labios. El líquido arde al bajar por mi garganta, pero el calor no se compara con la ira que me carcome por dentro.
Mis dedos tamborilean contra el vaso vacío, con la vista fija en ella.
Saco mi celular del bolsillo deslizando los dedos sobre la pantalla mientras formo las palabras correctas.
Yo; Te ves deliciosa con ese vestido. Ansío mancharlo de sangre.
Pulso "enviar" y levanto la vista, observándola como un depredador que acecha a su presa.
Su celular vibra sobre la mesa. Anastasia baja la mirada, sus cejas se fruncen levemente mientras desbloquea la pantalla.
Su piel palidece por un instante antes de forzar una expresión neutral. Una sonrisa se extiende en mis labios. Es muy perfecta.
Miro mi celular justo cuando la notificación aparece.
Cielo: ¿Quién eres?
Ah... qué adorable.
Vuelvo a escribir.
Yo: Nadie.
El sobresalto en su cuerpo me lo dice todo.
Cielo: Si sigues molestando, voy a denunciarte.
Rio, es que es muy mona. Si llegase a poner una denuncia en mi contra, mis hombres la lanzarian al mar.
Yo: Suerte con eso.
Su pecho sube y baja, quiero agarrar uno y morderlo, mi polla palpita.
Ansío ver cómo se movería si estuviera debajo de mí, si en lugar de enojo lo que nublara su expresión fuera placer.
Cielo: Sé que estás ahí. Deja de ser un cobarde y no te escondas detrás de un celular.
Patético. Adorable.
Yo: ¿Y qué harás, duende enojón? ¿Mirarme a los ojos y darme una lección?
Yo: Es mejor que te vayas a casa. Si no quieres que tenga que matar a la mitad de los hombres que te miran.
Sé que no me obedecerá, de hecho probablemente se reirá de mí, pero al menos puedo intentarlo. No pienso decirle dónde estar ni con quién hablar, ella tiene derecho a su libertad. No seré una pareja tóxica.
Cielo: Eres un completo enfermo.
Yo:Por favor, cielo, no empecemos nuestra relación con groserías, eres demasiado bonita para estar diciendo cosas tan terribles. Tendré que castigarte.
Cielo: Ve a decirle a tu abuela cómo debe hablar alguien.
Me relamo los labios.
Yo:No puedo mandarle ese mensaje a mi abuela. Murió hace años.
Sus ojos se agrandan y la culpa aparece inmediatamente en su rostro.
Cielo: Lo siento mucho, no tenía idea. No era mi intención
Una carcajada escapa de mis labios.
Yo: Te perdonaré si te vas a casa, lo que decía iba en serio, armare una masacre y te follare con tu vestido lleno de sangre.
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Bajo tu Dominio [LIBRO #1]
RomanceDicen que el odio y el amor son lo mismo, y yo la odio tanto que necesito ser el aire que respira. Si ella es mi perdición, me aseguraré de que no le quede un gramo de voluntad propia, hasta que su única religión sea vivir y morir bajo mi dominio.
![Bajo tu Dominio [LIBRO #1]](https://img.wattpad.com/cover/378382649-64-k4227.jpg)