Anastasia:
Cinco días.
Cinco malditos días desde que nos arrancaron nuestras vidas.
Tengo la cara tan hinchada que apenas puedo abrir un ojo. Me arde todo, hasta respirar me duele. La piel se me pega a la ropa por las heridas abiertas, y hay zonas de mi cuerpo que simplemente ya no siento.
Nos han torturado cada día, como si quisieran rompernos por dentro y lo están logrando. Porque más que el dolor físico -que es brutal, sí, cada golpe, cada quemadura, cada grito- lo que más cala es lo otro. Lo que hacen con nuestras mentes.
Nos dicen que nadie viene. Que a nadie le importa. Que el mundo sigue girando mientras nosotras morimos de a poco.
Y a veces... empiezo a creerles.
Empiezo a pensar que tienen razón. Que nadie va a aparecer. Que me van a dejar aqui.
No sé si Massimo siquiera sabe que no estoy. Y si lo sabe... ¿le importa? ¿De verdad me buscaría?
Miro a Emily, que duerme acurrucada en una esquina con la espalda encorvada y la respiración pesada. Ya no habla. A veces sólo tiembla. Me duele más verla así que todo lo que me han hecho a mí.
Los tipos vienen todos los días. Nos golpean, nos gritan, nos obligan a decir cosas que no sabemos. Y cuando no hablamos -porque no podemos, porque no tenemos nada que decir- simplemente nos lastiman más.
Pero lo peor es el silencio. El momento en que se van y nos dejan solas con el miedo. Con los pensamientos. Ya no lloro. No porque no quiera, sino porque no me quedan lágrimas.
Y si me dejo dormir... si cierro los ojos... siento que ya no voy a despertar.
Me arrastro.
Ni siquiera tengo fuerza en las piernas, pero igual lo intento. Mis brazos tiemblan y los codos me sangran al rozar el suelo, pero no me importa. Necesito acercarme. Necesito tocarla.
La puerta.
Apoyo la frente contra el frío del metal. Cierro los ojos. Siento la textura áspera, los bordes oxidados... la humedad que se ha ido formando por dentro. Todo es tan real. Demasiado real.
«No quiero morir aquí...»
Mi respiración se corta, y un sollozo se me escapa.
No quiero que Emily muera aquí. No quiero que mi historia termine en una celda como si nunca hubiese valido nada.
Quiero ver a Nemesia otra vez, oírla regañarme como si fuera mi madre.
Quiero escuchar la risa de Danilo, su voz diciendo mi nombre. Quiero volver a sentir el perfume de casa, el sol entrando por la ventana.
También quiero ver a Massimo.
Quiero decirle otra vez que lo quiero. Aunque me mire con frialdad. Aunque me rechace con las palabras más crueles. No me importa. Quiero decírselo una última vez.
Pero sobre todo, quiero vivir.
Aún hay cosas que no he dicho, abrazos que no he dado, momentos que no he vivido. Quiero algo más que este horror.
Escucho un ruido. Primero es leve, como pasos apurados. Luego más fuerte... voces. Murmullos entrecortados, como si alguien discutiera del otro lado de la puerta.
Mi cuerpo se tensa de inmediato. Mis dedos se aferran al marco metálico mientras el corazón se me sube hasta la garganta.
-Emily -susurro, volteando apenas, pero ella sigue acurrucada en la esquina con los ojos abiertos como platos. También los escuchó.
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Bajo tu Dominio [LIBRO #1]
RomanceDicen que el odio y el amor son lo mismo, y yo la odio tanto que necesito ser el aire que respira. Si ella es mi perdición, me aseguraré de que no le quede un gramo de voluntad propia, hasta que su única religión sea vivir y morir bajo mi dominio.
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