Capitulo 33

6K 330 29
                                        

Anastasia:

Salimos del restaurante con el estómago lleno. Criticamos a la gente como si fuera un deporte olímpico, riéndonos de los abrigos ridículamente caros que no abrigan, los peinados imposibles y las parejas que parecen sacadas de una novela barata.

—Dime que eso no es real —dice Alexa en voz baja, señalando discretamente a un hombre con un traje naranja chillón—. Parece un cono de tránsito.

Emily suelta una risa contenida, y yo muevo la cabeza con falsa decepción.

—Al menos tiene confianza en sí mismo.

—Demasiada.

Vamos hablando hasta que estamos a una cuadra de mi apartamento y Emily se detiene de golpe, jalando mi brazo.

—Mira, Ana… esa chica es como tu gemela perdida.

Confundida, levanto la vista y lo veo.

Una enorme pantalla publicitaria en la fachada de un edificio muestra la portada de la revista VOGUE. En el centro de la imagen, Katherine Blackwood.

Es imposible no notar el parecido.

Tiene mis mismos rasgos: la piel pálida, los ojos verdes y expresivos, los labios bien definidos. Pero su cabello es negro como la tinta, y su expresión, dura y sofisticada. No se parece en nada a mi imagen dulce y bien portada. Ella se ve como una emperatriz.

De hecho, lo es.

—¡Dios! —exclama Alexa—. ¿Qué tan raro es esto? ¡Parece tu hermana!

—Es famosa, ¿no? —dice Emily, entrecerrando los ojos para ver mejor—. La he visto en anuncios. Es patinadora.

—No cualquier patinadora —corrige Alexa—. Es la patinadora. La maldita emperatriz del hielo.

Solo sonrío con incomodidad.

Katherine Blackwood es famosa. Y su familia es poderosa y rica. Y aunque la gente la idolatra, nadie sabe lo que yo sé.

Nadie sabe que ella y yo compartimos más que un rostro parecido.

Compartimos la misma sangre.

—No puedo creer lo perfecta que es —dice Alexa, aún mirando la imagen en la pantalla—. No parece real.

—Es una locura que los humanos podamos ver algo así sin quedarnos ciegos —bromea Emily—. Es como ver a una diosa en alta definición.

No respondo.

No hace falta.

Porque yo sé exactamente a qué se refieren.

Katherine Blackwood no es solo hermosa. Es irreal. Tiene ese tipo de belleza que no parece de este mundo, que hace que la gente se detenga en la calle solo para admirarla, que provoca un silencio abrumador en cualquier lugar donde entra.

Es elegancia. Es perfección.

Y no solo por su apariencia.

Katherine es impecable en todo lo que hace. En la pista de hielo, se mueve con una gracia imposible, como si las leyes de la física no aplicaran para ella. Cada giro, cada salto, cada aterrizaje… todo es impecable.

Es la reina.

La emperatriz del hielo.

Y yo…

Yo solo soy Anastasia.

No es que me moleste.

Es solo que, a veces, me pregunto cómo es posible que dos personas con la misma sangre puedan ser tan diferentes. A lo largo de los meses, mientras Katherine sigue brillando en la pista de hielo, yo me hundo más en la música.

Bajo tu Dominio [LIBRO #1]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora