Capitulo 43

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Anastasia:

Camino de un lado a otro, sintiendo el vestido enredarse en mis piernas con cada paso.

—No entiendo por qué estás así —dice Nemesia desde la cama, observándome con curiosidad.

Ignoro su mirada y sigo caminando.

—Es mejor que casarte con el viejo de la otra vez —agrega.

Me detengo en seco y la miro incrédula.

—¿"Mejor"?

—Al menos este es guapo —se encoge de hombros—. Y no tiene ochenta años.

«Pero va a ser más difícil no enamorarme de el»

Resoplo, volviendo a caminar.

—Eso no lo hace mejor.

—Claro que sí. Además, parece joven, exitoso y… bueno, papá confía en él.

Mi estómago se revuelve. Sí, claro. Mi padre confía en él.

—No lo conozco, Nemesia —Miento —. No sé quién es, ni qué quiere, ni por qué de repente mi prometido cambió de la nada.

Me observa en silencio, con el ceño apenas fruncido.

—Supongo que papá vio algo mejor en él —concluye—. Algo que le conviene más.

Aprieto los labios y dejo de caminar. No importa cuántas veces le dé vueltas en mi cabeza, la realidad es la misma: mi padre hizo un trato con Massimo. Y ahora Massimo es mi prometido.

Me dejo caer al lado de Nemesia, sintiendo el colchón hundirse bajo nuestro peso. Suspiro, mirando al techo, tratando de ignorar la sensación punzante en mi pecho, el revoltijo en mi estómago.

—¿Viste lo guapo que es? —pregunta de repente, con un tono ligero, casi emocionado.

Un escalofrío recorre mi espalda.

—¿Qué?

—Massimo —aclara, girándose hacia mí—. Es apuesto, Ana. Y ese acento…

Cruzo los brazos sobre mi pecho, sintiendo una incomodidad inexplicable instalarse en mi garganta.

—Supongo —murmuro, como si no lo supiera mejor que nadie.

Nemesia sonríe.

—No supongas, admítelo. Es ridículamente guapo.

Mi mandíbula se tensa.

—Si tú lo dices.

Ella se ríe, divertida con mi indiferencia, pero yo siento una presión molesta dentro de mí.

No debería importarme lo que piense Nemesia de Massimo. No debería molestarme que lo llame guapo o que se emocione por nuestro compromiso.

—Ojalá papá me hubiese escogido a mí para casarme con él —suspira, dejándose caer contra las almohadas con una sonrisa soñadora—. Me habría casado sin pensarlo dos veces.

Siento un pinchazo en el pecho.

—¿Ah, sí? —mi voz suena más cortante de lo que quisiera.

Nemesia asiente, sin notar el cambio en mi tono.

—Por supuesto. Es guapo, tiene presencia, y esa actitud de hombre peligroso es… atractiva.

Mi mandíbula se aprieta.

—¿Atractiva?

—Sí —ríe—. Vamos, Ana, no me digas que no lo has notado. Massimo es…

—No es nada. —la corto, cruzándome de brazos.

Bajo tu Dominio [LIBRO #1]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora