Capitulo 87

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Anastasia:

Todo está borroso. Como una neblina blanca y densa, como si el mundo estuviera bajo agua.

Y entonces lo escucho.

—Anastasia.

Su voz.

Massimo.

Miro a mi alrededor. Estoy descalza. Piso tierra húmeda. El cielo está completamente gris, y el viento mueve mi vestido como si quisiera arrancarlo. Me doy la vuelta mi esposo está a unos metros. Con una chaqueta negra. Con los ojos clavados en mí. Con la mirada más intensa que he visto jamás.

—Massimo… —susurro, apenas creyéndolo.

Camino hacia él. Pero mientras más me acerco, más se aleja.

—No… no te vayas, por favor…

—No tienes que pedírmelo. —Su voz suena triste —. Yo no quiero irme. Pero tú…

Se detiene. Yo también.

Estamos a medio metro.

Puedo olerlo.

Siento su calor.

—¿Yo qué? —pregunto en un hilo de voz.

—Tienes que despertar. Ya.

—¿Despertar?

—Te van a encontrar. Están cerca. Tienes que correr. Ahora, Anastasia. Despierta

—No, Massimo… espera… —le agarro la chaqueta, desesperada—. No me dejes otra vez. Por favor

Me toma el rostro con ambas manos.

—Tienes que sobrevivir. No me hagas ir a reconocerte en una jodida morgue. ¡Despierta, ya!

Un trueno suena encima. El cielo se parte. Todo tiembla.

Y caigo.

Despierto jadeando, con el corazón latiéndome en los oídos. El cuarto sigue igual. Emily duerme. La casa, en silencio.

Pero algo cambió.

Lo sé. Lo siento.

Me siento en la cama de golpe. El aire pesa distinto. El miedo está aquí otra vez. Y la voz de Massimo aún retumba dentro de mi cabeza.

"Te van a encontrar. Están cerca."

Con miedo miro a la puerta y la mesita no está en dónde la dejé. Maldigo entre dientes, quitándome la manta apurada. Bajo de la cama y camino hasta la puerta. La abro sin hacer ruido y voy directo al pasillo.

Una luz está prendida en la sala. Es el esposo de la señora. Me acerco en silencio.

Está sentado, mirando fijo el celular.
El miedo me pone a palpitar todo cuando fija su mirada en mí.

—¿Qué hiciste? —murmuro. Baja la mirada. —¿Los llamaste? Están cerca, ¿verdad?

—Lo siento… —murmura con la voz ahogada, y sus ojos se le cristalizan—. Ellos… las iban a encontrar tarde o temprano… y pondría en peligro a mi mujer…

Bajo tu Dominio [LIBRO #1]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora