Anastasia:
Ya no sé cuántas horas llevamos en esta camioneta. Los cristales están oscuros, las puertas están sin manillas por dentro.
Mi estómago cruje. Tengo hambre. No he comido nada desde... no sé. ¿Día uno? ¿Día dos?
Alexa me odiaría por cómo huelo ahora.
Emily duerme a mi lado, si es que se puede llamar dormir a ese estado en el que su cabeza cae y se sacude con cada bache del camino. Yo también cabeceo. Me cuesta mantener los ojos abiertos.
Cada tanto, alguien del frente grita algo. No entiendo nada. El idioma suena lejano.
Respiro hondo. Me arde la garganta. Me duele el cuello. Me raspa la piel la mugre de los días. Afuera, la noche ya cayó. Lo sé por el frío que se cuela por una ranura del chasis.
El frenazo es tan brusco que casi me voy de cara contra el asiento de enfrente. Emily jadea a mi lado, y las dos nos tensamos al instante..
-Es un retén -gruñe Dominick desde el frente, y aunque su tono es bajo, lo oímos.
Mi corazón se me dispara. ¿Un retén?
¿Policías?
¡Policías!
Miro a Emily con los ojos muy abiertos. Sus labios tiemblan.
Apoyo las manos contra el vidrio y me incorporo, buscando una rendija, un ángulo, algo que me deje ver hacia afuera. ¡Una patrulla, lo que sea!
Y entonces los veo. Uniformes. Luces. Chalecos antibalas.
¡Dios, son policías de verdad!
-¡Aquí! -Susurro. -¡Aquí, por favor, aquí estamos! -Digo con fuerza, aunque mi voz suena más a ruego que a grito. Golpeo el vidrio. Una, dos veces. -¡Ayuda! ¡Ayuda!
Emily intenta imitarme, aunque le tiemblan los brazos.
Pero nadie nos ve.
El vidrio está polarizado. Jodidamente opaco. El sonido no atraviesa. Golpeo más fuerte, desesperada, con los puños, con las palmas, con la frente si es necesario. Algo. Cualquier cosa.
Uno de los policías se acerca. Me detengo, conteniendo el aliento. Él habla con Ren, revisa unos papeles, levanta una linterna...
«Mírame. Por favor, mírame.»
Y nada.
Ni una mirada.
El policía asiente, da dos palmadas sobre la carrocería delantera y los deja pasar. Nos deja pasar.
-No... -susurro, sintiendo como algo se me rompe por dentro. -No... por favor, no...
Emily empieza a llorar. Nos alejamos del retén. De la ayuda. De lo que pudo haber sido nuestra salvación. Y entonces lo entiendo.
Aquí nadie va a venir por nosotras.
O sobrevivimos.
O morimos.
El vehículo se detiene con un chirrido de frenos en mitad de la nada. Afuera no hay más que árboles, maleza y el canto de los grillos.
Dominick y Ren bajan primero. Hablan con otros hombres. Después, uno se acerca y abre la puerta trasera de golpe.
-Bajen. Hagan lo que tengan que hacer y no se pasen de listas -advierte mientras se aparta apenas.
Emily y yo nos miramos. Bajamos en silencio, pisando tierra fría y suelta.
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Bajo tu Dominio [LIBRO #1]
RomanceDicen que el odio y el amor son lo mismo, y yo la odio tanto que necesito ser el aire que respira. Si ella es mi perdición, me aseguraré de que no le quede un gramo de voluntad propia, hasta que su única religión sea vivir y morir bajo mi dominio.
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