Capitulo 82

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Anastasia:

Siento el sabor metálico en la boca antes de notarlo. Me toco los labios con los dedos temblorosos y los veo manchados de rojo.

Intento incorporarme, apoyándome con dificultad en el suelo, pero antes de que pueda estabilizarme, su mano me agarra del rostro con fuerza, apretando mis mejillas entre sus dedos como si quisiera aplastarme los huesos.

—Vas a volver —escupe, con la cara a centímetros de la mía—. Quieras o no, vas a volver a esa mansión.

Niego con la cabeza, ahogada entre sollozos.

—No… no voy a volver… no voy a volver…

Me zarandea.

—¡Claro que vas a volver! No vas a tirarlo todo a la basura por una pataleta estúpida. Te guste o no, es tu deber. ¡Es tu obligación!

«Mi deber es morirme»

Aprieto los ojos con fuerza. Mis lágrimas caen sin freno mientras intento zafarme de su agarre, pero no tengo fuerza.

—No… —repito apenas.

—¡No me digas que no! —ruge.

Retrocedo tambaleante, mi espalda choca contra la pared.

El aire me falta. Mi corazón late con fuerza y siento que me voy a desmoronar. Por el rabillo del ojo veo a mi madre. Está en la cocina, cortando verduras, como si nada pasara.

Nemesia está cerca, con la mirada baja, sin levantar la vista ni una vez. Danilo, a un lado, mira fijo hacia mí. Sus dedos se cierran alrededor del jarrón sobre la mesa.

Mis ojos se clavan en ese gesto.

Quiero gritar, correr, desaparecer.

Pero no puedo.

Siento el peso de todas las miradas en mí.

Me tiemblan las manos.

Las lágrimas vuelven a brotar.

Y solo deseo que todo esto termine ya.

Papá se pasa las manos por el pelo, desesperado, como si quisiera arrancarse la cabeza.

—Eres una idiota —me dice, con rabia—. Ni siquiera pudiste amarrar a Massimo cuando tenías la oportunidad.

Su voz es un golpe más, y no puedo aguantarlo. Rompo a llorar. Da un paso hacia mí, como queriendo acercarse.

Me encorvo, esperando que me pegue, que me lastime otra vez. Pero el golpe no llega. De repente, un estruendo fuerte me hace temblar.

Danilo le estalla el jarrón en la cabeza. Lo veo tambalearse, la sangre baja por su frente. Mi mamá finalmente reacciona, sus ojos se agrandan de golpe.

Corre hacia mi papá, preocupada, y empuja a Danilo con fuerza.

—¿Qué hiciste? —le dice con voz temblorosa.

Danilo se da la vuelta y me agarra el rostro con suavidad.

—¿Estás bien? —me pregunta, sus ojos buscan los míos.

No puedo evitar llorar más, y me da un beso en la frente.

—Vete antes de que se despierte —me dice en un susurro urgente.

Me levanto, tambaleante.

Danilo mete la mano en el bolsillo trasero de su pantalón. Lo veo forcejear un poco y sacar un par de billetes arrugados. No es mucho. También saca un celular viejo.

Bajo tu Dominio [LIBRO #1]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora