(Isaza)
La semana había pasado rápido.Los chicos y yo habíamos estado ultimando algunas canciones nuevas y grabando los primeros acordes, pero hoy era nuestro día de descanso y lo aprovecharíamos para pasar una tarde de chicos. Jugando al FIFA, bebiendo cervezas. Eran casi las cinco de la tarde cuando Simón, Villa y Martín llegaron a mi casa. Villa traía algo de picar y Simón portaba las cervezas. Sabía que aquella tarde me iba a sentar realmente bien.-Aun me pregunto para que juego con ustedes -dijo Simón indignado después de perder por enésima vez
-Vamos, Monchi -lo animé dándole unas palmaditas en la espalda- ya sabes lo que dicen, lo importante es participar
-Váyase al carajo, perro - rió antes de dar un largo trago a su cerveza
-Oigan muchachos -comenzó a decir Villa - necesito ayuda con algo
-Cuéntanos - dije acomodándome en el sofá
-Verán, en unos días es mi aniversario con Sue - se frotó las manos - y quiero prepararle algo especial, pero ando realmente bloqueado de ideas
-¿Por qué no la llevas a una de esas casitas de las afueras? -sugerí
-Sí, yo lo haría -añadió Simón- ya sabe, naturaleza y mucho tiempo a solas para intimar -guiñó un ojo
-Usted siempre pensando en lo mismo- murmuró Villa
-Ya saben lo que dicen -dijo Martín uniéndose a la conversación- se habla de lo que se carece
-Disculpa, pero ando bien servido - nos informó Simón- aquí el único falto de cariño es Isaza
-Seguro que por poco tiempo -bromeó Villa
-No empiecen con eso se los pido - rogué
Los chicos dejaron el tema sin más, cosa extraña en ellos, pero creo que se dieron cuenta de que ya andaba bastante cansado con su insistencia. Así que volvimos a centrarnos en jugar al FIFA, tanto fue así que se nos echó la noche encima. Y Malta empezó a molestarme para que la sacara a dar su paseo. Dejé a los chicos encargados de pedir algo de cenar mientras yo salía con Malta por el parque que había cercano a casa. A esas horas, ya no había gente por allí así que le solté la correa para que jugueteara un poco.
-Hola bonita -oí a alguien a lo lejos, y por su acento supe quien era
Alcé la vista y vi a Inma acariciando a Malta. Por alguna extraña razón Malta la adoraba, aunque solo la había visto un par de veces durante la semana, pero se volvía loca cuando tenía a Inma cerca.
-¿Qué haces tú por aquí?- me acerqué hacia donde estaban
-No tenía nada que hacer y me dije voy a buscar al señor gruñón para discutir un poco- bromeó sin dejar de acariciar a mi perrita
-Un apodo nuevo, me gustaba mucho más el de Míster Simpatía- reí irónico
-No sé como aguantas a tu dueño, pequeña
Inma se puso de pie y Malta se sentó a su lado esperando que siguiera acariciándola. Era casi irónico que Malta quisiera tanto a alguien a quien yo apenas soportaba y sin embargo con Martina se comportara justo de la forma contraria. Recordaba como cada vez que Martina venía a casa Malta le ladraba sin parar y no dejaba que la acariciara o como se interponía entre nosotros cuando intentábamos intimar. Quizá Malta veía en Martina ese lado oscuro que yo no conseguía ver y era su manera de avisarme.
-¡Juan Pablo! - oí tras de mí
Me giré ante aquella voz femenina que me resultaba tan familiar. Aquel pelo rizado eran inconfundible. 'Martina, no, por favor' me dije a mi mismo.
-Puedes irte por donde has venido -dije sin mirarla
-¡Oh vamos! No podemos acabar asi - me agarró del hombro
Rechacé su contacto y me giré para quedar cara a cara con ella. Observé como echaba una mirada furtiva en dirección a Inma, quien permanecía tras de mí sin decir una palabra.
-Hemos acabado así por ti culpa -dije llamando su atención
-Podemos arreglarlo, Juan Pablo - dijo casi a modo de suplica - Hablemos, por favor
-No tengo nada que hablar contigo - me negué -asi que por favor, vete
-¿Es por ella verdad? - miró hacia Inma- seguro que ya me remplazaste y metiste a esta zorra en tu cama y por eso no quieres hablar conmigo ¿cierto?
-¿Qué? ¡No! ¿Acaso crees que yo soy como tú? -repliqué ofendido
-Uno, aquí la única zorra eres tú -comenzó a decir Inma - y dos ¿y qué si me mete en su cama? ¿acaso no metiste tu a otro?
-Nadie te pidió opinión- desafió a Inma
-Tampoco pidieron la tuya -dijo Inma enarcando una ceja- asi qué si no te importa, Isaza y yo estábamos en medio de una bonita conversación sobre lo calentita que va a estar su cama esta noche...-añadió con voz sugerente
Sentí la mano de Inma entralazarse con la mía. Mientras que con la otra invitó a Martina a irse de allí.
-Esta conversación no ha acabado aqui -dijo Martina
-Eso ya lo veremos, bonita - la advirtió Inma
Martina nos miró con desaprobación y sin más se fue. Inma soltó mi mano y yo seguí allí, desorientado ante el gesto que ella acababa de tener. Era curioso como el tacto suave y cálido de su mano me había dejado completamente helado. Sin saber que hacer.
-¿Hola? ¿Sigues ahi?
La voz de Inma me sacó de mis pensamientos.
-¿Por qué lo hiciste? -pregunté
-No sé, quizá cuando a una la llaman zorra le gusta defenderse -respondió
-No tenías que haberte metido - suspiré
-Y no quería meterme - respondió- pero estaba claro que tú no ibas a dar la cara por mí, así que discúlpame por haberme metido y habértela quitado de encima
-Podría haberlo hecho yo mismo - reí casi ofendido
- Sí, lo estabas haciendo de maravilla- dijo sarcástica- ¿tanto te cuesta decir gracias?
-Gracias -respondí -por meterte dónde no te llaman y por hacerme quedar como un cualquiera delante de mi ex novia
-Sé que no me vas a hacer caso - dijo dándose por vencida - pero en algún momento tienes que reaccionar...
-Sí, tienes razón - respondí- no voy a hacerte caso por que no tienes ni idea...
-El que no tienes idea eres tú - negó con la cabeza- ¿te crees que eres al único al que le han dejado el corazón hecho mierda? ¿crees que solo tú sufres? Quizá deberías pararte a pensar que hay más gente como tú en el mundo y no por ello se encierran en su victimismo...- respiro hondo- eres un imbécil...
Y sin más, se despidió de Malta y se fue, dejándome allí plantado.
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¿Quién te dijo esa mentira?
FanfictionAl final del camino siempre encuentras a esa persona capaz de reparar un corazón tan roto que parecía no tener arreglo. Sabe exactamente que hacer, o decir para cicatrizar esas heridas que no cerraban. Por que a veces tenemos que rompernos, para q...