Daniel Ricciardo.

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-Puedes ir con Danny? Tengo que ir a solucionar unas cosas antes de irnos al hotel.
Había sido un día largo con las pruebas y todo. Daniel había pasado horas en el coche mientras Michael y yo trabajábamos en lo nuestro. Juntos éramos los preparadores físicos de Dan. Otros pilotos sólo tenían uno, pero los tres habíamos sido amigos desde siempre y Michael y yo llevabamos trabajando juntos ya mucho tiempo. Al poco de empezar él a trabajar con Danny, este me llamó para que fuera también. Nos habíamos conocido en una carrera de kart, asique no dude en decir que si. Adoraba las carreras, conducir y el mundo en el que vivía Daniel. En lugar de seguir compitiendo, yo había decidido especializarme en temas de fisioterapia y preparación física. Pero siempre enfocado a los deportes de motor.
Por alguna razón, Danny se había quedado más d elo normal en el garaje, diciendo que quería revisar los datos un poco más. No solía hacer eso. Michael y yo habíamos ido a recoger nuestras cosas y prepararlo todo para mañana mientras tanto.
Los últimos meses no habían sido del todo buenos para mi. Una mala ruptura, un familiar fallecido... Todo parecía estar patas arriba. Empezar la temporada y volver a la carga me estaba ayudando mucho a no pensar en aquellos problemas.
Fui por los pasillos hasta llegar al garaje.
-Kevin! Has visto a Daniel?-le pregunté a un mecánico que estaba arrodillado junto al coche.
-Em. Esta fuera.
-Fuera? Ha dicho que iba a ver datos.
-Esta ahí con Zak, hace un rato que ha salido.
-Oh. Genial.
Sorteé las herramientas y distintos obstáculos y salí. Ahí, justo en el lugar donde debía de parar Lando en sus entradas a boxes, había un McLaren 675 LT violeta. Justo como el que Daniel tenía en Mónaco. Ese coche que tanto me gustaba.
Apoyado sobre él y viéndose incluso más atractivo que de normal, estaba Danny. Tenía un casco casualmente colgando de su mano. Un casco que no era suyo. Zak hablaba con él mientras reían y Lando los miraba con una sonrisa.
Observaba boquiabierta la escena. No sabía si era por el precioso coche que había delante de mí o por mi amigo. Llevaba unas vans negras, unos pantalones vaqueros y una sudadera de su propio merchandising. Una de esas cadenas que siempre llevaba colgaba de su cuello.
-Ey, ahí está.-dijo Lando señalandome.
Los otros dos hombres se giraron hacia mí, Daniel mirándome sonriente.
Me acerqué estrañada. Por qué me había mandado Michael a ayudarlo si ya estaba hasta cambiado de ropa? Normalmente le hubiera ayudado a recoger sus cosas, a soltar un poco los músculos tras un largo día y hubiera dejado todo su equipamiento listo para el día siguiente.
-Mara. - se separó del coche.
-Venía ayudarte, pero ya veo que no hace falta. - me abrace a mi misma mientras caminaba hacia ellos. No entendía nada. No sabía que Daniel iba a darse alguna vuelta por el circuito.
-Te estaba esperando.
Mire a Zak y Lando, que esperaban algo sonrientes.
-Que pasa? Estáis raros. - dije frunciendo el sueño.
-Te gusta el coche?
-Sabes que si. - dije sonrojandome. Cada vez que estábamos en Mónaco le pedía que me diera una vuelta en el suyo.
-Si? - pregunto Zak.
Asentí.
El hombre sacó una llave y me la dio.
-Que es esto?
Entonces Danny levantó el casco delante de mi. Me miraba con ojos brillantes y su sonrisa era incluso más grande de lo normal.
-Quieres dar una vuelta?
-Yo? Tenemos que recoger, Michael me ha dicho que...
Escuche una risa detrás de mi. Me gire sorprendida. Ahí estaba él muy idiota.
-Sorpresa. - dijo levantando las manos.
-Que es esto?
-Estás trabajando muy duro y después de todo lo que has pasado pensé que merecías algo grande. Entonces viniste a Mónaco y te montaste en mi coche. - Oh si, me dejo conducirlo. Recorrimos las calles que componían el circuito y había sido una de las mejores cosas de mi vida. Aunque lo hiciéramos a 30 km/h. - Hablé con Zak y como soy irresistible no pudo decirme que no.
-Fue más por ella, Ricciardo. El equipo no sería lo mismo sin ti, Mara.
Me latía el corazón con fuerza. Me estaba emocionando.
-Zak movió unos hilos y trajo este coche hasta aquí. Que casualmente es de tu color favorito.
Mire el coche y después a Daniel.
-Estas diciendo que...
-Mhm.
-Puedo? - mire a Zak.
-No me pidas permiso, mujer. Lo hemos traído solo para ti.
Me cubrí la boca con las manos.
-Toma. - Daniel me pasó el caso. - Personalizado.
Lo mire. Era precioso. Tenía colores turquesas y morados como el coche y el 5, mi número desde niña, pintado a los lados.
-Danny...
-Vamos. Que se hace de noche.
Corrió alrededor del coche y abrió la puerta.
-Madre mía.
Mire a Zak, Lando y Michael. Los tres me sonrieron, indicándome que fuera.
Fui con Daniel.
-El casco.
-Si. Si. Claro.
Me puse el casco y lo mire. Daniel se acerco y abrocho las correas en mi barbilla para que no se moviera.
-Bien? - dijo en voz baja mirándome a los ojos.
-Si. Muy bien.
-Pues adelante. Es todo tuyo. No le des golpes, tendría que pagarlo yo.
Reí nerviosa mientras me montaba en el coche. Era increíble lo bien que se sentía.
Mire a Daniel. Con el corazón latiendome en la garganta, atrape su mano antes de que cerrará la puerta. Pase el pulgar por el tatuaje de la rosa.
-Vienes conmigo? - pregunté casi sin respiración.
-Quieres que vaya? - pregunto inclinándose sobre el coche.
-Si. - contesté sonriendo.
-Michael! Acercarme un casco. Voy a acompañar a la señorita en su paseo. No queremos que se pierda.
Reí. Idiota. Es imposible perderse en un circuito cerrado.
Un par de minutos más tarde, cerraba su puerta.
-Bien. Estas lista?
-Si. Más que nunca.
-Hace tiempo que no conduces así, vamos a dar primero una vuelta más despacio para que conozcas el circuito y te pueda explicar las cosas. Después de eso, le pisas todo lo que quieras.
Asentí sonriendo.
Vi a Lando y Michael grabando con sus móviles y a Zak diciendo adiós con la mano.
-Puedo arrancarlo?
-Estas contenta?
-Más que nunca. - dije riendo.
Daniel me dio un apretón en la mano y la llevó hasta el botón de encendido del coche.
-Adelante.
Apreté el botón y el motor rugió.
-OH madre mía. - dije agarrando el volante.
-Como de rápido tengo que salir?
-Con calma hasta que salgas al circuito. - dijo riendo.
Pise el acelerador y saque el coche al circuito. El el momento en el que estuve fuera, pise a fondo.
-Mara! Hemos dicho que primero despacio!
-Oh vamos, Danny!
-Vale vale. Cuidado en la siguiente curva. Tienes que abrirte mucho a la derecha o te sales. - dijo señalando.
Reí tomándola tal como me había dicho. Adoraba esto.
-Mara! - Daniel se agarró al asiento cuando acelere en la siguiente curva.
-Tienes miedo?!
Tenía la adrenalina por las nubes.
-Estas loca. Estas loca, Mara! - Daniel reía con fuerza.
El coche se movía como una pluma sobre el asfalto. Se agarraba bien a las curvas y aceleraba como un jodido cohete en las rectas. Era perfecto.
-Quedan dos curvas solo para la meta.
-Cuantas vueltas?
-Las que quieras. Que nos avisen cuando quieran que salgamos.
Daniel tenía un walkie con él.
Cuando pasábamos por la meta, pudimos ver a los chicos asomados. Daniel saludo, pero íbamos tan rápido que dudé que lo vieran.
-Como te sientes?
Lo mire unos segundos.
-Mira hacia delante!
Reí.
-Me siento increíble, Danny. - Frene para tomar una curva, acelerando casi inmediatamente después. -Gracias. Gracias por esto.
-No recordaba que condujeras tan bien.
-Te recuerdo que solía patearte el trasero cuando éramos críos.
-Eso es cierto.
"Cómo vais?" Se escucho a Zak en el walkie.
-Esta loca. Quiero bajar. - dijo fingiendo miedo.
Al oír aquello y encarando una recta, pise el freno hasta detener el coche.
-Que haces?-soltó una carcajada.
-No quieres bajar? - dije mirándolo con media sonrisa.
Sus ojos recorrieron toda mi cara, desde mis ojos a mi boca. Después fueron hasta mis manos, que agarraban el volante. De nuevo volvieron a mi cara. Sus labios se entreabrieron. Tenía una sonrisa d e incredulidad.
Si me besa ahora mismo, no me voy a negar.
No me podia creer que estuviera pensando así de él.
-Bajas? - pregunté señalando la puerta.
Negó mínimamente con la cabeza, lo que tome como una señal para pisar de nuevo el acelerador.
El cambio de velocidad fue tal, que Danny grito asustado. Si. Daniel Ricciardo asustado por ir demasiado rápido en un coche. Su mano cayó en mi muslo, agarrándose con fuerza. Puede que hubiera sido por la sensación del momento, que no quisiera hacerlo, pero no la movió. La dejo ahí fuertemente apretada. No debía estar pensando en esto mientras conducía a tal velocidad, pero adoraba como se sentía.
Reía como un niño cada vez que tomaba una curva, señalaba los lugares donde debía tener más cuidado.
Me sentía como nunca aquí con él.
-Cuidado! Frena, frena, frena!
Pise el freno tal y como había dicho, el era el profesional después de todo.
-Acelera ahora! - dijo dándome una palmada en el muslo antes de volver a agarrarlo, ahora mucho más arriba.
Aceleré como había dicho y cuando tuve el coche recto cogí su mano y la llevé más hacia mi rodilla.
-No puedes hacer eso cuando voy conduciendo así, Daniel. - dije sonrojada.
-Lo... Lo siento. - dijo apartando la mano.
Maldita estúpida.
-No, no... No hace falta que...
Me distrae un segundo y las ruedas de atrás derraparon.
-Mierda, mierda. - conseguí recuperar el control del coche, pero tenía el corazón en la boca.
Levante el pie del acelerador, bajando considerablemente la velocidad.
Daniel estaba callado.
Intenté normalizar mi respiración.
-Te he distraído. Lo siento.
-Si. Pero no pasa nada. Estamos bien.
"Una vuelta más y ya" Se escuchó a Zak.
-Entendido. - contestó Danny.
Lo mire unos segundos y él me miró a mi.
-Disfrútala.
Sonreí un poco. No se porqué alargue mi mano y cogí la suya. Después de darle un suave apretón, la llevé hasta mi regazo y la coloque donde había estado desde el principio.
Eche un vistazo a Dan, que sonreía con los labios apretados.
Una vez más, acelere. Sus dedos se volvieron a clavar en mi pierna mientras reía.
-Tenemos que hacer esto más a menudo.
Sonreí.
-Si.
De nuevo con ambas manos en el volante y una sonrisa en la cara, termine mi última vuelta.
-La entrada esta por ahí. Levanta el pie en cuanto estés dentro y no frentes muy brusco.
Asentí y obedeci hasta detener el coche delante del garaje. Detuve el motor y me deje caer contra el volante, con mis brazos apoyados en él.
-No me lo creo. - dije en voz baja mordiendome mi labio. Me había olvidado de todo estando ahí fuera. - Joder, Danny. Gracias.
Sentí su mano acariciando mi espalda.
Por qué quiero llorar?
-Te lo mereces. Has disfrutado?
Lo mire.
-Muchísimo. Muchas gracias. - volví a coger su mano y la llevé hasta mis labios, dándole un beso en los nudillos.
Me volvió a mirar con esa cara, como cuando había frenado en medio de la pista.
-Tengo que decirte que estas como una cabra, pero estaría encantado de repetir esto cuando quieras.
Asentí sonriendo.
-Vamos?
Suspiré. Se había acabado. Había sido corto pero intenso.
-Vamos.
Ambos salimos del coche. Me quite el casco y me arregle el pelo. El aire fresco que venía con la noche me ayudo a enfriar mis mejillas sonrojadas.
-Joder. - murmure intentando calmarme. Habían pasado demasiadas cosas en muy poco tiempo.
-Que tal!? - Zak se acerco a preguntar entusiasmado.
Daniel aún seguía dentro de coche.
-Genial. Muchas gracias, Zak. El coche es increíble.
-Danny me dijo que te había dejado el suyo.
Asentí.
-Por Mónaco, pero no es lo mismo ir a 30 que a 300.
-Lo has puesto a 300?-Lando se acerco.
-Puede que un par de veces en las rectas.-dije orgullosa.
-Increíble.
Michael se acerco y me abrazo.
-Me alegro de que lo hayas disfrutado. Es bastante fácil prepararte una sorpresa. No te enteras de nada.
Me separe y lo empuje un poco.
-Eres un idiota, pero gracias.
-Ha sido todo idea de Dan.
Mire a Daniel, que se quitaba ahora el casco ya fuera del coche. Él me miró a mi y sonrió. Sonreí también. Era como si algo hubiera cambiado.
-Venga, id a descansar. Mañana el día es largo. Voy a ver si vienen a recoger el coche. - dijo Zak. Entonces se giro había mi y añadió. - Cuando quieras me llamas y te lo dejo.
Reí.
-Gracias, Zak.
-Te tendré en cuenta si necesito pilotos nuevos. Eres buena! - dijo mientras se iba.
-Yo me voy también a buscar a Jon y a Luisa.-dijo Lando.
Me dio un abrazo y le chocó el mucho a Michael y Danny. Entonces se marchó.
Michael me miró y miró a Danny, que estaba particularmente callado.
-Me das el casco? - dijo señalandolo.
-Si, claro.
Cogió también el de Danny.
-Os veo por ahí fuera?
-Claro. - dijo Danny sonriendole.
Camine hacia él.
-Ey.
-Ey.
Levantó sus manos y las dejó caer en mis hombros.
-Como estas?
-En una nube. - reí un poco.
-Me alegro.
-Gracias. Otra vez. No sé cuántas veces voy a tener que decirlo. - me miré las manos.
-No es nada. Solo he tenido que pagar cientos de miles de dólares para que te dejaran.
-Que?!
-Es broma, es broma. - soltó una carcajada. - Cortesía de McLaren. Tu premio de empleada del mes.
Rodé los ojos.
-Si te llegas a gastar todo ese dinero en mi...
-Vaya. Yo que pensaba regalarte el coche de tu cumpleaños.
-Ni se te ocurra! - advertí señalando.
-Le iba a poner un lazo y todo.
Reí. Quiero besarlo, lo tengo decidido.
-Lo has hecho bastante bien. No tanto como lo hubiera hecho yo. Pero pasable.
-Bueno, si hubiera tenido un mejor profesor...
-No he sido tan malo.
-No es que hayas sido malo, es que has estado agarrado a mi... - lo mire a los ojos, dándome cuenta de lo que había dicho. Me miraba con los labios entreabiertos y las pupilas dilatadas. -Danny...
-Te quiero. - dijo sin más.
-Que?
-Te quiero. Estoy enamorado de ti.
Sentí como una sensación cálida y extraña llenaba mi pecho. Hacía tiempo que no me sentía así.
-Me quieres?
-Si.
-Maldita sea, Danny!
-Que?
-Por eso has hecho esto?
-N... No. Queria darte una sorpresa. Ya te lo he dicho. Lo has pasado mal y necesitabas desconectar y... Se lo mucho de menos que echas las carreras.
Maldita sea. Maldita sea. Yo también lo quiero. A la mierda.
Lo sujete por las mejillas y lo besé.
Daniel me agarró por las caderas al momento, pegándome a su cuerpo y empujandome contra el coche. Gemi en su boca, lo que aprovecho para deslizar su lengua en ella.
Joder.
Lleve las manos a su pelo y lo acaricié. Danny acariciaba la piel de mi cintura por debajo de mi camiseta.
Sus labios se movían con tal suavidad sobre los míos que no me creía que fuera Daniel Ricciardo. Siempre había imaginado sus besos más intensos.
-Siento interrumpir, pero tienen que llevarse el coche.
Nos apartamos de golpe al escuchar a Zak. Deje las manos caer al pecho de Dan mientras me escondía un poco. Estaba muy sonrojada, me ardían las mejillas. Pero no podía dejar de sonreír.
-Ya claro. Vamos a seguir a otra parte. - dijo Danny riendo.
Zak soltó una carcajada.
-Le llamaremos Cupido. - dijo Zak dándole una palmada en el capo.
Danny y yo reímos.
-Nos vemos mañana.
Nos despedimos de él. Daniel me abrazo por los hombros y me dio un beso en la frente.
No podía dejar de sonreír.
-Daniel.
-Dime.
-Yo también te quiero.
Sonrió y me dio otro beso en los labios.
-Creo que si que voy a regalarte a Cupido.
Rodé los ojos.
-Eres idiota.

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⏰ Última actualización: Mar 12, 2022 ⏰

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