Finan (The Last Kingdom)

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-Quién es?-le pregunte a Hild
-El hombre? Estaba con Uhtred, seguramente estuvieran juntos en el barco de esclavos.
-No tienen buena pinta.
-Están débiles. Los llevaremos adentro.
Asentí.
-Puedes ocuparte de él?
-Claro que si, Hild.
Dejaron al hombre en una habitación algo pequeña, tenía un fuego y una cama.
Toque la puerta.
No hubo respuesta, asique entré.
Estaba sentado, con la cara entre sus manos y sollozando.
-Hola?
Se incorporó asustado, me volvió a caer en la cama.
-No voy a hacerte daño. - dije sin levantar mucho la voz.
Debía estar traumatizado.
Me acerque a él con cautela.
-Soy Ivy. Puedo acercarme?
Asintió.
La habitación estaba demasiado oscura, asique abrí la ventana que había junto a la cama.
Él me observaba.
-He venido a ayudarte. Si quieres, claro.
-P... Puedes traer comida... O agua.
Le sonreí.
-Claro que si. Espera aquí.
Baje a la cocina y pedí algo de comida y una jarra de agua fresca.
Cuando volví, el hombre seguia en la misma posición.
Deje la comida a su lado, en la cama.
Me movía despacio, con cautela. Hild me había contado por lo que el y Uhtred habían pasado. No debía haber sido fácil.
-Es sopa, de pollo. Y pan, recién horneado. - Me senté en un taburete.
Asintió.
-Quieres agua?
-Si... Por favor. - tenía la voz áspera.
Llene una jarra.
-Ten.
Estaba tan débil que prácticamente no podía sujetar la taza.
-Necesitas ayuda.
Parecía avergonzado, pero con mucho cuidado le ayude a beber.
Al acercarme más pude ver su piel, maltratada por el sol y el frío. Y sucia. Tenía los labios muy agrietados, incluso sangrando.
No sabía cuando tiempo llevaba sin lavarse. Sus ropas estaban muy sucias. Su pelo se veía maltratado, largo y atado en su nuca.
-Finan.
Lo mire extrañada.
-Me llamo Finan.
Sonreí.
-Encantada, Finan. Quieres que te ayude también con la comida?
Bajo la cabeza.
-No se lo diré a nadie. - dije sonriendole.
El sonrió un poco también.
Eso era bueno.
-Aún está caliente. - dije cogiendo la sopa.
Nunca le había dado de comer a un hombre adulto, era extraño, pero Finan necesitaba ayuda.
-Eso es. No es necesario que la comas toda. Puedes enfermar.
-No quiero enfermar. Ahora soy libre.
Me atreví a coger su mano. Era callosa y áspera, tenía heridas y marcas.
-El pan. Llevo demasiado tiempo sin comer pan recién hecho.
-Esta bueno. El panadero es muy bueno. Si quieres puedo pedir que preparen un baño.
Me miro.
-Por qué haces esto?
-Porque te hace falta. Estas débil. Tienes que recuperarte.
Asintió.
Un rato más tarde volví con unos hombres que cargaban la bañera y el agua caliente.
Finan estaba sentado en la cama, mirando por la ventana.
-Finan. El baño está listo. Uhtred ha pedido que te dieran esta ropa. La dejo aquí y...
-Puedes quedarte?
Lo mire sorprendida. Se me aceleró el pulso.
-Por favor.
Asentí, cerrando la puerta detrás de mi despacio.
Se puso de pie, con mucha dificultad, apoyado en una pared.
Pude ver como la camisa que llevaba estaba pegada a su espalda.
Me acerque despacio.
No me hizo falta pedir permiso, él me miró y supe que podría hacerlo.
Con unas tijeras rasgue la camiseta.
Jadee al ver las heridas.
Marcas de látigo. Suponía que en el barco les trataban así. Pero era impactante verlo.
Además de cortes había moratones.
Parpadee un par de veces y le ayude a terminar de quitársela.
Era muy fuerte. Y alto. Muchoas que yo.
-Siento esto... Es vergonzoso...
-No importa.
Miro sus pantalones, y luego a mi.
-No miraré.
Me di la vuelta.
Nunca había visto a un hombre desnudo.
He de decir que la presencia de Finan me ponía nerviosa. Tenía un mirada muy intensa.
No lo pude evitar, la curiosidad me pudo, y me gire un poco.
Viéndolo intentando entrar con dificultad a la bañera.
-Espera! - le agarre por el costado y le sujete. - Te caerás.
Finan estaba delgado. Demasiado para un hombre de su tamaño, pero era muy fuerte. Por el esfuerzo del barco, seguramente.
Con una mano en su abdomen, e intentando no caer yo también, le ayude a entrar.
Muy despacio dejo que el agua caliente rodear a su cuerpo. Sus músculos relajándose al instante.
Pero antes de poder hacer nada, rompió a llorar. Estaba encogido sobre su propio cuerpo, con la cara entre sus manos.
Se me hizo un nudo en el estómago. Sentía nauseas. Nunca entendería porque había personas dispuestas a hacer daño a otras. Aún sabiendo que el hombre ante mi era un guerrero. Habría matado a otros, estaba segura. Pero no merecía esto.
Cogí jabón y un trapo y sin que el casi lo notará, lo humedeci.
Empecé por su hombro, limpiando el brazo con delicadeza.
Según iba pasando el tiempo, el se iba calmando. Relajo sus manos, dejándome tomar una y sin quitarme la mirada mientras lo lavaba.
-No recuerdo tu nombre. - murmuró.
-Ivy. - dije tomando la otra mano.
Sus dedos se curvaron alrededor de los míos, mientras yo frotaba la suciedad de su brazo.
-Quieres que le eche un vistazo a tu espalda? No soy curandera, pero el jabón ayuda con las heridas.
-Lo agradecería.
Con mucho cuidado lave cada una de las heridas que atravesaban la espalda del hombre.
-Duele?
-Dolió más cuando las hicieron.
Tendría las marcas para toda su vida. El doloroso recuerdo de la exclavitud.
-Finan?
Me miró por encima de su hombro.
-Me dejas lavarte el pelo?
Sin decir nada, levanto sus manos y deshizo el lazo que lo sujetaba.
Cuando el agua cayo por su cabeza, suspiró, frotándose la cara con las manos.
Y cuando mis dedos se enterraron en su cuero cabelludo, gruñó.
Mi corazón empezó a latir con fuerza.
Finan tenía los ojos cerrados, la cabeza echada hacia atrás, y la boca entreabierta.
A pesar de todo era un hombre precioso. Muy atractivo.
Gimió.
Y entonces abrió los ojos, sorprendido, tanto o más que yo.
-Lo siento, hacía mucho que nadie me trataba con tanto cariño.
Me sonroje.
Cariño.
Era lo que necesitaba. Y yo estaba dispuesta a dárselo.
-Cierra los ojos.
Le eche agua para que el jabon se escirriera de su pelo.
-Ya estas - dije poniendo una mano en su hombro.
-Gracias.
-Quieres que te ayude a salir?
-Quiero estar un rato solo. Si no es mucha molestia.
-Ninguna, Finan. Si necesitas algo, hazme llamar.
Me levante del suelo, arreglando mi falda y secando las manos en mi delantal.
-Ivy. - me llamo antes de que cerrará la puerta- Eres esclava? Aquí. De Uhtred.
-No. Puedes estar tranquilo. Uhtred y yo somos buenos amigos desde hace tiempo.
-Gracias por tu ayuda.
-Un placer.
Cerré la puerta detrás de mi y sonreí.
Finan me hacia sentir cosas que no había sentido antes.
-Ivy! Uhtred está aquí.

Llegada la noche, y sin saber nada de Finan, decidí subir a la habitación. Toque a la puerta con cuidado, y como la primera vez, no obtuve respuesta.
Decidí abrir con cuidado. No era lo más apropiado, pero mi corazón me decía que entrara.
Encontré a Finan en la cama, con la túnica blanca que Uhtred le había enviado y tapado hasta el pecho.
Dormía igual que un niño.
Cerré la puerta y me acerque.
Frunció el ceño y sus labios se abrieron. Sus puños se cerraron sobre las mantas y emitió un sonido.
Estaba soñando.
Sus piernas se agitaron.
Era una pesadilla.
Me acerque rápido y me sente en borde del colchón.
Con una mano en su pecho y otra en su mejilla susurre su nombre.
Se despertó de golpe, su enorme mano atrapando mi brazo.
-Soy yo. Tranquilo, soy Ivy. Shh.
Su cuerpo se relajo tan rápido como de había despertado. Se dejó caer contra la almohada.
-Ha sido una pesadilla.
-Parecía tan real...
-Ya ha pasado.
-Era él, el hombre del barco.
-Él ya no está aquí.
Entonces supo que me lo habían contado. Él mismo había matado a ese desgraciado.
Acaricié su mejilla con mis nudillos.
-Ivy. Es un poco precipitado, e inapropiado pedir esto. Puedes quedarte conmigo hasta que me duerma. Si te supone algún problema eres libre de decir que no.
-No creo que nadie note que no estoy.
-No tienes ningún hombre al que volver.
-Nunca lo ha habido. Siempre le han temido a Uhtred.
Vi como tragaba saliva.
-Quieres agua?
-Puedo yo. Me encuentro mucho mejor.
A decir verdad, tenía mejor cara.
Bebió un poco y dejó la jarra en el suelo junto a la cama.
-Prometo no hacer nada que pueda ofenderte, Ivy. No quiero estar solo.
-Ya no lo estás.
Cogí su mano y aparte un mechón de pelo de su cara.
-Duerme, Finan.
Con una pequeña sonrisa, cerró los ojos.
Lo observe mientras su respiración se calmaba hasta quedarse completamente dormido. Y sin quererlo, mis ojos se empezaron a cerrar.

Con el canto de un gallo abrí los ojos.
Estaba costada sobre una superficie tersa, abrazada a algo firme.
Finan.
Me había quedado dormida junto a él, agarrada a su fuerte brazo, con la espalda contra su costado y la mejilla en su hombro.
Sentí algo.
Era él, acariciando mi pelo.
Decidí permanecer unos segundos así. Disfrutando de su calor.
-Ivy. Estas despierta?
Asentí despacio.
Me incorpore, viéndolo sonreír con una mano alrededor de la curz que llevaba al cuello.
-Empezaba a no sentir los dedos.
-Lo siento mucho, no sé cuando me quede dormida. Espero no haber molestado.
-A penas, Ivy.
-Has tenidoas pesadillas?
Negó.
Tres golpes resonaron en la puerta.
Entre el pánico.
No podían saber qué yo estaba aquí.
-Finan.
-Es Uhtred. Hazte el dormido. Le diré que he venido a ver como estabas.
En su cara pude ver algo que no supe reconocer.
Finan se dejó caer en la almohada y cerró los ojos.
-Uhtred. - dije abriendo la puerta. - Tienes mejor cara.
-Que haces aquí?
-Ayer le dije que vendría a primera hora a ver como estaba.
Me miro. Sabía que no se lo terminaba de creer.
-Esta dormido. Creo que esta así desde ayer por la tarde. Estaba muy débil.
-Lo sé. Ambos lo estábamos.
-Estas mejor.
-Si. Me preocupaba Finan. Un lugar nuevo, gente nueva, después de lo que pasamos...
Asentí despacio.
-Veo que está en buenas manos.
-Si necesitas que te ayude a ti con cualquier cosa solo tienes que llamarme.
-No, prefiero que te ocupes de él.
Asentí.
-Voy al pozo, a por agua. -dije de la nada. - Tengo muchas tareas que hacer.
Y con eso me escapé.

-Finan. Que haces ahí?
-Quería ver el exterior.
-Te encuentras mejor, por lo que veo.
-Bastante. He tenido los mejores cuidados.
-Me alegro, Finan.
-Gracias. Me quedaré, sirviendo a Lord Uhtred.
Sonreí. Si se quedaba significaba que podría verlo más a menudo.
-Quiero agradecer tus cuidados de alguna forma.
-Aún no he terminado, Finan. Tu espalda necesita curas.
Suspiró.
-Me permites.
-No, tienes que descansar.
-Solo es una cesta de verduras.
-Por eso, puedo hacerlo sola. Si deseas acompañarme...
-Un placer.
Sonreí.
-Uhtred me ha hablado de ti. Mientras comíamos. Me ha dado permiso para...
Frunci el ceño.
-No quiero ofenderte, fuiste muy buena conmigo. Quiero conocerte más, Ivy.
Entramos al salón y dejé la cesta en una mesa.
-

Estaría encantada, Finan.
El guerrero cogió mi mano y beso mis nudillos.
-Te apetece dar un paseo cuando termines tus tareas?
-Estaría encantada. - acaricié su mejilla. - Por qué no vas a descansar? Te necesito en plena forma. Hay mucho que te tengo que enseñar.
Con media sonrisa, Finan volvió a besar mis nudillos, y con una pequeña reverencia, salió del salón.
-Ivy.
-Uhtred! Cuanto tiempo llevas ahí?
-El suficiente.
Agarre mi falda nerviosa.
-Nunca te he visto así con ningún hombre.
-Nunca les has dejado acercarse. Por qué a él si?
-Porque confío en Finan. Y te quiero. Y es él a quien mereces. No a esos capuyos que solo quieren una mujer que les de hijos. Finan te hará feliz.
Sonreí.
-Gracias, Uhtred.

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