Saint Paul, Minnesota, Estados Unidos de América.
Zeus tomó asiento antes de comenzar a anotar las evaluaciones que les hizo a cada uno de los niños, notando que Demyan estaba recibiendo bien el tratamiento y que Leyna, si seguía así, podría respirar por sí sola en las próximas horas. Todavía no sabía nada de su hermano, y como Kinian había salido horas antes por una emergencia, aunque ya pasó casi un día completo. Sin embargo, le preocupaba bastante que Leyna no hubiera tenido ningún tipo de actividad, como suele ocurrir con algunos pacientes que al menos mueven los dedos.
—¿Cómo va todo con ellos? —la esposa de Kinian entró a la habitación y le pasó un vaso con café—. No sé si eres adicto como tu hermana, pero te ayudará.
—Va todo bien. —Él asintió estando de acuerdo—. Leyna está recibiendo bien el tratamiento y Demyan por igual.
—Es bueno saberlo. —Ella apretó un poco el vaso en sus manos—. ¿Crees que es difícil lo que está pasando?
—No lo sé —confesó—. Mi hermano es un hombre que sabe lo que hace, pero esta vez es diferente —negó con la cabeza—. Ni sé qué le ha pasado, porque ya no responde ni mis mensajes del nuevo número, así que todo lo que me queda es saber.
—Quizás algo se les salió de las manos. —Ella se quedó por unos segundos en silencio—. Viéndolo por el lado positivo de las cosas, hay situaciones en esta familia que dejan mucho que desear.
—¿Cómo cuáles?
—Como que ahora sí hay incesto —se aclaró la garganta—. Ya sabes, con eso de lo que pasó con tus padres y ahora Jadiel casado con Nadja, deja mucho que desear o decir.
—Las cosas pasan por un motivo y Jadiel sabe por qué hizo lo que hizo con Nadja y sus hijos —miró a los gemelos—. No le importa lo que dirán las personas, si me lo preguntas. Aunque pensándolo bien, Jadiel nunca hace las cosas por hacerlas. Se toma su debido tiempo antes de ejecutar sus planes.
—¿Qué quieres decir con eso?
—Cuando le preguntó a Kinian si podían formar otro pacto, como el que firmó William con Christofer años atrás, él buscó los pro y los contra —Zeus dejó las anotaciones a un lado—. No fue algo de momento, fueron meses de planificación con tu esposo antes de dar el siguiente paso.
—Kinian me dijo que tuvieron que crear registros de momentos...
—Sí, es por eso que la boda en sí se celebró, ya que Jadiel tuvo que planear momentos exactos que atribuyeran que Nadja y sus hijos estuvieron viviendo aquí durante cinco años o tal vez más —suspiró—. Jadiel es tan precavido que su silencio deja mucho que desear.
—Tienes razón... —Ella asintió—. No se movió de aquí hasta que no vio que los niños estaban a salvo.
—Sabe cómo es su esposa, porque si él se va y los niños están heridos o enfermos, ella lo matará —rio entre dientes—. Es complicado de cierto modo, pero te aseguro que mi hermano siempre tiene un plan para todo...
—Tiene un plan para todo —repitió ella con una sonrisa triste—. Que si él muere siendo el Pakhan, su esposa quedaría libre de todo daño colateral, mientras que con el Richter, ella sería solo la viuda de un exportador y diseñador de joyas —ella continuó—. ¿Es por eso que decidió casarse primero aquí que en Rusia?
—Sí, y porque si algo le llegara a pasar, mis padres estarían cuidándolos —señaló a los niños.
Ella observó a los pequeños dormir y estuvo de acuerdo en algo que le contaron antes. Jadiel se había enamorado demasiado de esa pequeña familia de tres.
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El placer de corromperla
RomanceÉl no olvida, menos a un traidor. Sin embargo, las deudas se pagan y más aún cuando llega a ese pueblo abandonado por Dios y se encuentra algo más que un traidor que se hace pasar un padre y a una mujer despreciada por todos y que está dispuesta a...
