Capítulo 86

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Ni siquiera la dejaron ver a Jadiel en algún momento; solo le dijeron que tenía que quedarse ahí hasta que le dijeran, y lo más irónico de todo es que Anika quería matarlo de una u otra forma. No podía siquiera imaginarse en lo absoluto cómo sería su vida sin su Jadiel; más bien, no había forma de poder imaginarse cualquier cosa sin él a esa altura de juego.

Cuando Erik le confesó que con cada momento que pasaba Jadiel con esa mujer dentro de la casa, era un peligro andante. Aunque la cabaña era un poco pequeña, las voces al otro lado se escuchaban bastante bien. Abrió un poco la puerta para ver quién estaba al otro lado, pero el pasillo estaba vacío. Supuso que Erik dio la orden de que nadie podía acercarse a esa parte si ella estaba ahí.

Sin embargo, el miedo de ella ser la única mujer en un lugar donde solo había hombres dentro ya de por sí le daba cierto pavor.

—¿Que tu hermana lo envenenó? —escuchó la voz de un hombre y, aunque por su acento, supuso que era el árabe—. ¿Y tú estás aquí con vida?

—No iba a dejar que Jadiel muriera por mi culpa o la de mi hermana —Erik habló con seguridad—. Él sabrá qué hacer conmigo.

—¿Y cómo mierda se dejó envenenar así? ¿Por qué...?

—Mi hermana se dejó llevar por las palabras de Louis —comentó Erik—. Fue su profesor en algunas materias en la universidad; fue fácil meterse en la mente de ella en ciertos momentos, aparte de que se armó todo un plan.

—¿Y tú?

—Yo no lo sabía, y si no me creen, es entendible que no lo hagan —se encogió de hombros—. Según lo que me dijo mi hermana, él le metió ideas en la cabeza, le dio un veneno de muerte lenta para que fuera colocado en sus comidas cada cierto tiempo para no levantar sospechas.

—Es extraño...

—No lo diría de ese modo, porque es un veneno que fue robado hace décadas o algo así fue que me dijo antes —Erik sonaba apenado—. Ella pensó que era el fin de la era; incluso le dijeron cosas que cualquier persona podría creer, aparte de que ella es muy creyente y jugaron con eso a su favor para que también entrara esa chica que antes era mi novia o algo así.

—Jadiel nunca permitiría que algo así pasara, menos en sus radares —Kinian sonaba bastante serio—. Traicionaron su confianza, dejaron que esas personas se metieran en su vida, poniendo en peligro todo por lo cual había luchado durante años.

—Lo sé...

—No, parece no entenderlo del todo, ya que, por lo que veo, estás demasiado tranquilo y a mí no me gustan las mentiras —le recordó Kinian—. Estás aquí únicamente para ayudarlo; hiciste tu trabajo, ya que conoces a Jadiel mejor que nadie.

—Lo entiendo...

—¿Y por qué lo dejaste venir entonces? —preguntó Mattia—. Estamos rodeados de enemigos.

—No hay mejor tortura que ver algo que pudiste haber detenido...

Nadja apretó su muñeca en señal de nerviosismo y continuó escuchando cómo esos hombres hablaban acerca de que Erik era el único causante de todas las desgracias que había ahí...

—¿Y qué hay de la chica? —preguntó el árabe—. Ella no puede estar aquí.

—Es la esposa de Jadiel —Erik suspiró—. Es por ella que estamos aquí en primer lugar; él jamás permitiría que algo le pasara.

—¿Su esposa?

—Sí, Zeki —Mattia sonaba cansado—. Ella estuvo en un pueblo en Rusia; es complicado de explicar ahora, pero...

El placer de corromperlaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora