Capítulo 115

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Narrado desde el punto de vista de Mangel.

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Mih padreh tenían cara de ehtar flipando dehpuéh de loh que leh acababa de decíh. Yo sólo leh miré, pa' que notaran que mi decisión ehtaba máh que clara. Pero aún así, elloh intentaron hacerme cambiáh de opinión, aún cuando sabía que aquello lo tenían difícil.

—Pero hijo... ¿estás seguro?—a mi madre se la veía bahtante trihte, pero yo sólo asentí con la cabeza y vi cómo ella acababa resignándose a que no podrían tenerme en casa pa' siempre, bajando la cabeza.

En cambio a mi padre le veía bahtante tenso, mirando al suelo con cara preocupada como si ehtuviera pensando algo. Y al momento vi cómo daba un golpe sobre la mesa, como si ehtuviera de mala ostia.

— ¡No pienso dejar que vuelvas allí! ¡No voy a dejar que vuelvas a aquel piso para que vuelva a pasar lo mismo que la otra vez! —mi madre le miraba, intentando tranquilizarle; pero él solamente se largó dando un portazo. Bueno, sabía que se lo iba a tomar mal; pero no por ello no me iba a ir.

Me quedé algo confundido por lo que acababa de decíh; ¿a qué se refería con lo de la última véh? Iba a preguntarle algo a mi madre, que se la veía algo desanimada por lo que acababa de pasáh.

— ¿A qué se refiere con lo de la otra véh, mamá? —dehde hace ya varioh díah tenía la sensación de que había cosah que aún no me habían contao', pero no le había dao' demasiada importancia.

Mi madre seguía mirándome sin sabéh que decíh, al parecéh aquello le había cogido por sorpresa.

—Ya lo sabrás cuando vuelvas. —al parecéh ella no me lo quería decíh directamente, lo que sería máh fácil, pero bueno; al menoh me dejaba volvéh a Madrid sin montarme un lío como había hecho mi padre.

Le comenté si al día siguiente ella me podría lleváh a la ehtación, y dijo que sí; para dehpuéh marcharse pa' tranquilizar a mi padre. Al final me hice algo sencillo y cené solo, pa' luego volvéh a subíh a mi habitación.

Me senté en la cama, y por un momento caí en que mañana me iba a Madrid. Y que quisiera o no, me iba a tenéh que ver con Rubén. Y la verdáh eh que no tenía ni idea de qué decirle, ni de cómo sentirme en cuanto lo viera. Ni de nada. Y la verdá' era que aquello empezaba a ponerme nervioso porque sin duda iba a ser incómodo para loh doh cuando volviera al que se suponía que era nuehtro piso.

Me pasé una mano por la frente, ignorando toh y me levanté pa' ponerme el pijama. Anteh siquiera de acohtarme, le mandé un mensaje a Cheeto sobre lah doce de la noche diciéndole que mañana ya me tendría allí en Madrid por la mañana.

Y por la noche casi no pude pegáh ojo pensando en cómo sería mi regreso a aquel lugar que se suponía que había sido mi casa durante aquel tiempo.

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Por la mañana mi madre me llamó pa' que me dehpertara, y yo ehtaba que me caía por lah ehquinah de sueño. Joder, había tenío' un sueño jodidamente raro; JODIDAMENTE RARO. En él salíamoh yo y Rubiuh en mi habitación, durmiendo loh doh juntoh, abrazaos y besándonoh. Y ehta véh no era él el que me besaba, sino yo; mientrah él se pegaba a mí.

Pensé que seguramente aquel sueño habría sido por culpa de pasarme aquelloh últimoh díah viendo vídeoh nuehtroh haciendo bromah gays de ese tipo... O eso ehperaba. Pero no, yo no era gay. Lo tenía bahtante claro.

Dejé de darle vueltah a ehte tipo de cosah, y en cuanto hice la maleta bajé con mih cosah, dihpuehto a dehpedirme de mi hermana y mi padre. Aunque tal y como me imaginé, mi padre no se dejó ver.

—Adióh, Lorena. —la abracé, y ella hizo lo mihmo. Loh iba a echáh de menoh, incluso a mi padre; pero sabía que lo que ehtaba haciendo era lo mejóh.

Subí en el coche, y nah máh llegar a la ehtación, me dehpedí de mi madre. Aquello sinceramente me dolió un poco, ya que ella me había tratao' bahtante bien dehde que había llegao' otra véh a casa. Así que la abracé con todah mih fuerzah, pa' luego subir al tren y ver como ella intentaba no lloráh y se secaba lah lágrimah. El viaje en tren fue bahtante tranquilo, ya que me quedé dormido nah máh sentarme en el asiento.

Pero nah máh dehpertarme, ya casi habíamoh llegao'. Cogí mih cosah y bajé, mirando pa' todoh laos sin encontrarme a nadie. Saqué mi móvil para mandarle un mensaje a Cheeto o algo, pero ehcuché una vóh que me llamaba.

— ¡Mahe! —ahí ehtaba Cheeto, qué venía casi corriendo hacia mí. Yo dejé mih cosah en el suelo y le abracé con un poco máh de confianza que otrah veceh, y le di un par de palmadah en lah ehpalda. Me giré pa' coger mih cosah, pero la vóh de alguien que no me ehperaba para na' me sorprendió.

—Hola. —el corazón me dio un vuelco, y tal y como me ehperaba, Rubiuh ehtaba ahí mirándome. Y yo con ganah insuperables de que la tierra me tragase.

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Este Capítulo fue publicado el 28/04/13 en http://mangelandrubiusislove.tumblr.com/

Mangel & Rubius Is Love [Primera Temporada] [Capítulos 0 a 198]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora