Germen agridulce

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- ¿Qué le pasa a ese neutrófilo? - Preguntó preocupada una dulce Macrófaga de trenza castaña al joven 4989.

- Perdió algo que quería mucho. Algo que él aseguraba le daba una razón para levantarse cada día...- respondió triste el joven soldado a la dama.

- Oh, no me digas que ... -

- Si, los agridulces eran sus favoritos - concluyó 4989.

Hace dos días había desaparecido el último bocadillo de germen agridulce de las máquinas expendedoras. 1146 adoraba esos bocadillos desde que era un mielocito, y ahora, ya no se hacían más.

Había un aura melancólica que rodeaba al pobre 1146, el recorrió el cuerpo entero, cada máquina expendedora con la esperanza de encontrar una más, pero no.

¿Por qué se descontinuaron? Nadie sabía a ciencia cierta. Algunos decían que una vacuna extinguió el germen con que se hacían, otros culparon a las vitaminas, pero el rumor más fuerte era que las Macrófagas guardaban la receta con recelo. Tanto que solo eran unas pocas las que sabían preparar dicho bocadillo, y la última que sabía la receta pereció en combate junto con el secreto de la receta.

Ese bocadillo era como una hostia consagrada para 1146. Todas las mañanas comía uno junto a su taza de té de cebada, era como un ritual que le aseguraba un buen día.

- "Desayuno para campeones" - se decía así mismo cada vez que daba el primer bocado. Y ahora, ya no estaba más.

El albino caminaba tristemente sin rumbo, con una nube negra sobre él. 4989 insistía en que si te le acercabas lo suficiente podías oír el "todo se derrumbó, dentro de mí ~♪ dentro de mí ~♪" pero nadie era capaz de acercarse lo suficiente, esa aura depresiva espantaba a cualquiera, salvó a una particular eritrocito.

- Disculpa señor 4989, pero... ¿Qué le pasa a Hakkekkyuu-san? - preguntó muy preocupada la dulce AE3803.

- Descontinuaron los bocadillos de germen agridulce... - respondió 4989.

- ¡Eran sus favoritos! ¿Por qué los descontinuaron? -

- Al parecer ya nadie sabe la receta o algo así era - respondió 4989.

- ... Yo si -

El más joven neutrófilo volteó sorprendido hacia la chica. No se explicaba cómo era posible que una eritrocito supiera el secreto guardado con tanto recelo por las Macrófagas más sabías de aquel mundo.
El joven neutrófilo, tomó a la niña como si fuera una muñeca, una preciada carga y la llevo a toda velocidad a la base de neutrófilos para que nadie pudiera oír el resto de la plática o la receta.

- ¡Aaaaaaahhhhh! ¿Por qué hizo eso? - preguntó temerosa la eritrocito.

- Ahora que lo pienso se ve muy mal lo que hice... En fin, si la receta se guardó con tanto recelo debe ser por algo. Por eso pensé que era peligroso que alguien nos escuche hablar sobre ello, nos estoy protegiendo - respondió 4989.

- Ah... Ya veo. Pero no es que sea un enorme secreto, solo que es algo tedioso de preparar y hay muy pocas células a quienes les gusta esa preparación por eso casi nadie se dió el tiempo de aprenderla o guardar la receta - respondió serenamente la eritrocito dejando sorprendido al joven varón y blanco.

- Ah... Entonces era puro chisme -

- Básicamente -

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Mientras tanto un deprimido 1146 bebía el té en una banca mientras observaba con melancolía un envase vacío de su preciado bocadillo favorito.

Hataraku Saibou (Historias breves)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora