Itzan Escamilla
Ester estaba bien borracha, decidí ayudarle a tomar una ducha y ponerla en cama.
Estaba muy cansada, ni ella misma lo sabía, al ponerla en su cama me fui a mi habitación.
Creo que todo lo que decía fue producto de alcohol y mañana no va recordar nada, incluso de que me dio un beso.
Mañana siguiente me levantaba temprano, quería hacer desayuno para Ester ya que tenía que comer algo, también le había preparado un café.
Ester no era así, no tenía ese costumbre de emborracharse, me preocupaba.
Decidí entrar en su habitación y despertarla, lo hice con cuidado, al acercarme a su cama sentaba y la estaba mirando.
-Buenos días. – le digo en voz baja
Ella estaba despertando, abriendo los ojos.
-Me duele cabeza. – dice
-Si, tomate una pastilla, te había preparado el desayuno y café. – digo
Me estaba mirando muy rara, no entendía de donde venia ese comportamiento mío pero yo sabía dejar de ser imbécil cuando gente me necesitaba.
-Estabas bebiendo anoche. – le recuerdo
-Si, recuerdo un poco, estaba con Danna. – dice
-Ven, tienes que comer. – le digo
-Ya vengo, necesito cambiar mi ropa. – dice, mirando bajo de sabanas
Estaba bastante rara y confundida.
-¿Itzan, porque estoy en mi ropa interior? – me pregunta
-Es que, tenía que quitarte la ropa, después de que tomaste una ducha casi te desmayaste y necesitaba hacerte sentir mas cómoda. – le explico
Ella asienta con cabeza, decidí salir de habitación y esperarla en cocina.
Después de pocos minutos ambos estábamos sentados, desayunando en silencio.
-¿Recuerdas de algo más? – le pregunto
-No mucha, la verdad. – contesta
-Estabas diciendo muchas cosas pero prefiero no volver hablar de eso. – digo
-¿Qué hice? – me pregunta
-Me besaste. – le digo
Ella deja de comer, mirándome, no podía creer que no recordaba de nada pero ni siquiera el beso que me dio.
-Lo siento. – dice
-No importa. – le digo
-No recuerdo nada, estaba bebiendo demasiado. Perdóname por hacerte sentir incomodo por mi comportamiento. – dice
-Ya te dije, no importa, menos mal que no te había pasado nada grave. – le digo
-¿Quieres ver alguna película esta noche? – me pregunta
-No voy a poder, esta noche salgo con Sara. – le digo, sin rodeos y sin mentiras
-Claro. – dice
Ambos seguimos comiendo.
-¿Entonces las cosas con ella van muy serio? – pregunta
-Pues, no estamos juntos todavía pero me siento muy bien con ella. – digo
-Que bien. – dice
Podía notar enojo en su voz, era tan profundo.
-Se lo que piensas de ella pero al menos podrías ser feliz por mí. – digo
-¿Por qué? Me acabas de decir que no estás saliendo con ella, simplemente están pasando tiempo juntos como amigos. – me dice
-Por ahora. – le dejo claro
-Mira, esa tía no me cae bien y tú podrías aceptarlo si quieres pero no pienso hacer papel de idiota y querer ser su amiga porque tú me lo estas pidiendo. – dice
-Estas enojada. – digo
-Haga lo que quieres con tu vida, Itzan. – me dice y se va
Por la noche decidí visitar a Sara y ir con ella a un club.
-¿Te gusta? – me pregunta
Me preguntaba mientras llevaba un vestido de color verde.
-Si. – contesto
-¿Estás bien? – pregunta
-Claro. – digo
Aun estaba enojado por mi conversación con Ester esa mañana.
-A ti te pasa algo, Itzan. – me dice
-Estoy bastante cansado, eso es todo. – le miento
-¿Quieres que quedamos aquí? No tenemos que irnos al club si no te apetece. – dice
Sara se acerca a mí, mirándome en los ojos, sentí que haría lo que fuera para hacerme feliz.
-No, vámonos. – le digo
Necesita distraerme un poco, no quería emborracharme pero quería beber y divertirme.
Nos fuimos a un club muy guay, había mucha gente, música era genial y camareros eran decentes.
Me gustaba ese tipo de lugar donde no tendrías porque esperar mucho tiempo para que te sirvan algo, era lugar ideal.
