|| Capítulo 57 ||

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Funeral, discusión y la carta.






Empujé mis gafas de sol contra mis ojos y los cerré con fuerza, viendo como enterraban el ataúd de Daniel. No tenía ganas de estar aquí, pero tampoco iba a faltar y poder despedirme de Daniel. Todos sus compañeros, amigos y socios de su rubro estaban aquí.

Los de la casa presidencial habían venido todos, excepto Ronan y Lilly. Lo que sí me sorprendió fue que Khan vino, eso fue lo que más sorpresivo.

Elaine acarició mi brazo, me habían puesto de nuevo el cabestrillo ya que me había dislocado el hombro por la fuerza ejercida entre jaloneos. Era incómodo, pero debía llevarlo o habrían consecuencias peores para mi pobre hombro.

Alcé la cabeza cuando vi a Ronan llegar al igual que yo, con un cabestrillo. Fruncí el ceño al verlo llegar con una mujer rubia y una chica de unos veinte o veinte tantos años.

Nunca las había visto.
Él le susurró algo a la mujer y ésta me miró, no comprendí quienes eran ni porque se me vinieron encima. Retrocedí dos pasos cuando la chica de mi edad fue la primera en reaccionar.

—¡Maldita, maldita, mataste a mi papá! ¡Por tu culpa está muerto! —Elaine me la quitó de encima, lo mismo hicieron con la mujer.

—Yo no maté a nadie. Ni siquiera sabía que Daniel tenía esposa u hija —admití.

—Él nos abandonó para cuidar de ti, de la hija de su mejor amigo —me gruñó la mujer —. Por tu culpa él está muerto, y es algo que vas a pagar muy caro.

—No creo conveniente que sea un lugar para pelear —intervino Rose.

—Es el lugar y el momento de decirle toda a esta chiquilla. Dejó a una familia sin su esposo y padre —chilló con enfado la señora, se me quiso volver a venir encima. La más rabiosa era la hija, la madre atacaba a palabras y la chica a golpes.

—¡Él no debió haber mirado por ti más que por nosotras! Era mi papá…mi papá —susurró llena de dolor.

—Yo no sabía…

—¡Claro que sí! —gruñó la mujer, se soltó del agarre de Rose y logró acercarse a mí, pero no me tocó un solo cabello cuando Khan intervino y sin importarle, la apartó de un empujón.

—Se acabó el espectáculo, Ronan, llévatelas —le dijo.

—Papá, ¿por qué haces esto? —susurró Elaine con algo de molestia.

—No hice nada, solo traje a la familia de Daniel a que se despidieran de él.

—¡Vil hipócrita! —le grité y mi mejor amiga me miró —. Eres de las peores escorias, Ronan. Nada jamás lo harás más que por tu conveniencia.

—No te preocupes, Kassia, aún puedo cuidar yo de ti…

—Solo quieres lo que yo tengo. No soportas que una cría tenga lo que tú no. Siempre creíste que papá te dejaría a ti este puesto en la presidencia, pero ya ves que no, y por eso ahora vas contra mí —bufé, hastiada de su estúpida hipocresía—. Que sepas que no me importa que Elaine y yo seamos como hermanas, no me tentaré para joderte si te metes conmigo.

—¿Me estás amenazando delante de todos? —se mofó y me reí con rabia.

—Si, y me importa una mierda, todos aquí te odiaba, Ronan, para nadie es un secreto que la única que te soporta es tu hija.

Miré a mi amiga y me di la vuelta, yéndome de ahí. La cabeza se me partía en pedazos y no tenía ganas de soportar más peleas.

 La cabeza se me partía en pedazos y no tenía ganas de soportar más peleas

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Dulce Condena [+21]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora