Matrimonio negado.
Solté el blazer de mala gana sobre la silla de mi despacho, arrojé el cigarrillo contra el suelo y lo pisé, frustrado. Cómo ese hijo de puta esté vivo me encargaré de matarlo.
La única que podía darme una maldita repuesta concreta podía ser la cría. Salí del despacho y subí las escaleras, empujé la puerta de su habitación pero no la hallé.
¿Dónde mierda se metió?
Vi gasas con sangre en el baño y ropa sobre su cama, bajé a la cocina y le pregunté a las empleadas por ella.
—Salió hoy en la mañana, su amiga vino por ella, señor, no sabemos a donde se fue...
Me di la vuelta y me devolví al despacho, me fui a la sala de las cámaras y busqué las grabaciones de hoy en la mañana. La vi a la cría saliendo con su amiga, la herida de anoche se le había abierto, era obvio que fue al hospital.
Encendí un cigarrillo y moví el pie con insistencia. Eran pasada las once de la noche, y a las dos de la mañana la cría recién se presentó.
Alzó la cabeza en mi dirección cuando se percató de mi presencia, sus malditos ojos me observaron mientras el cabello se le caía al rostro ya que se estaba quitando los tacones.
—¿Ahora vuelves temprano del club? —preguntó, curiosa.
—Cuando la gente me hastía me vuelvo temprano.
Asintió.
—¿Eso quiere decir que yo no te desagrado del todo? Porque por algo te vienes aquí.
—¿Saliste con el bufón de Adrien? —le pregunté.
—No, con Elaine. Aunque, no debería importarte, yo no te pregunto a ti con quién sales o en donde andas.
Sin sus tacones era unos centímetros más baja, pero mantenía una buena estatura. Mis ojos la seguían, esa maldición en sus ojos era tormentosa para mí, tenía una mirada exótica y atrayente.
—Me da igual con quien estés o a donde vayas, pero aquí no llegas a la hora que quieres.
—¿Por qué no? Se supone que esté penthouse ahora es mío también, no sigo las reglas de nadie, no seguiré las tuyas —respondió —. ¿Podemos no discutir? No me siento bien y no me apetece volver a la misma estúpida monotonía, como si fuéramos un verdadero matrimonio.
—No le doy tregua a nadie, cría.
—Si, eso ya me lo dejaste bastante claro, Wagner...
—No me llames así.
—Es tu apellido, si no te gusta te lo cambias y ya.
Pasó por mi lado y la tomé de la gabardina, la jalé hacia atrás y bufó.
—¿Qué quieres?
—Tu tío, Benjamín, ¿qué sabes de él?
—¿Por qué lo mencionas? Mi tío murió hace ya cinco años.
—¿Lo viste morir?
—No, ¿cómo se te ocurre? Tenía dieciséis cuando murió, según papá de cáncer a los pulmones. Fui a su velorio.
—¿Con cajón abierto? ¿Lo viste muerto en el ataúd?
Se soltó de mi agarre y frunció el ceño.
—¿De qué va todo esto? ¿Lo conoces? ¿Por qué preguntas por él?
Me pasé una mano por el cabello, meterla en esto era una mierda, es de las personas curiosas que se meterá aún más. No la quería metida en mis asuntos.
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Dulce Condena [+21]
Fiksi IlmiahÉl era una bestia. Ella era un castigo. Khan Wagner no era bueno. No era el tipo de hombre al que deberías acercarte para algún tipo de relación. Era sádico, frío y perverso. No le importaba el bienestar de nadie más que el de sí mismo. Líder de lo...
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