|| Capítulo 60 ||

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Candidatura a ministro y primera dama secreta.

Kassia.

Salí un rato con Rebeka para poder despejarme un poco de la miseria de vida que estaba teniendo en estos momentos. Me sentía mal por todo lo que había sucedido en los últimos días, y lo que descubrí de todo eso.

Me llevé las manos al rostro, frustrada. No sé qué iban a hacer con Ava, pero conociendo a Khan como lo hacía, dudo que algo bueno salga de todo esto.

Ava merecía toda esa mierda, ella y su padre por lo que le hicieron al mío, pero no tenía cabeza para todas esas cosas en este momento, por eso decidí aceptar la salida de Rebeka.

—Déjalo pasar, bonita, todos tarde o temprano vamos a morir, y más en este mundo —dijo la pelirroja, alzó la mano hacia un mesero. Estábamos en la terraza de un restaurante, no presté mucha atención a nada de lo que sucedía a mi alrededor o lo que decía Rebeka —. ¿Sabías que en una semana es su cumpleaños? El sábado entrante.

Giré la cabeza y la miré apenas dijo eso.

—¿Su cumpleaños? No lo sabía —miré la hora.

—Si, nadie sabe nada de él, y yo poco y nada, no te creas tampoco, eh —se burló.

—¿No? Creí que se conocían de niños.

—Bueno sí, pero realmente desde que tengo memoria, Khan es…muy callado y reservado con todo lo respecto a su vida personal —admitió. El camarero nos trajo dos limonadas con bastante hielo y la acepté —. Ni siquiera sabía que estaba casado y si no es porque me lo decía celoso ni de cerca de enterarme.

—¿Celoso?

—Ajá, aunque él se esmere en negarlo —se burló y me guiñó un ojo.

—¿Celoso de qué?

—De mí, cree que soy una amenaza para él.

Me reí de eso y sacudí la cabeza. Estaba loca.

—Mira, eres una chica hermosa, pero no soy…lesbiana —le dije, ella me miró fijamente, divertida —. Ni siquiera sé ya si me gustan los hombres, con Khan tuve más que suficiente.

Se rió a carcajadas, pero yo no bromeaba, no creo poder pensar en otra pareja después de los tres años.

—Lo sé, descuida, solo bromeo —soltó —. Además, a veces hago las cosas para joder la tranquilidad de Khan, por ejemplo, como esta salida entre tú y yo.

—¿Qué quieres decir con joderlo?

—Bueno…ya sabrás de que hablo. Mientras tanto, háblame de ti —pidió. Dudo que no sepa todo de mí, pero seguro que era para sacar conversación.

—No hay mucho que contar, tengo 21 años, estoy en el segundo puesto más alto de la presidencia, no tengo hermanos, mataron a mi padre a traición y…ya, no hay mucho más. Salud por la desgracia de vida que tengo —alcé la limonada y ella se me quedó viendo, pero chocó su vaso con el mío.

A esta altura ya debía darme cuenta de que no estaba en un estúpido mundo de princesas, y que la realidad era más sangrienta y aterradora que lo que alguna vez pensé.

—Bueno, la mía fue peor, para que te sientas un poco mejor —se encogió de hombros, como si no le importara —. Yo no tuve padres, bueno, sí, pero no los conocí. Lo único que tengo en la vida es a mi hermano mayor que habla poco y nada, odia más que respirar.

Apreté los labios, sintiéndome de alguna manera culpable. Sus desgracias tenían que ver con mi familia, igual que la de Khan y Blade.

Mi móvil sonó con un mensaje de Elaine y lo leí por arriba:

Dulce Condena [+21]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora