Fin de la paz y ataque.
Terminé de vestirme para salir y le envié mensaje a Adrien que iba en camino. Me había invitado a cenar y no tenía nada mejor que hacer así que acepté, me aburría entre estas cuatro paredes. Después de pasarme una semana encerrada por el pie, al fin podía respirar aire libre.
Tomé mi gabardina y a mitad de camino me la puse.
Mi móvil sonó y le respondí a Adrien.
—¿Quieres que pase por ti?
—No está bien, yo iré, sabes el protocolo de mi seguridad. Te veré ahí.
—De acuerdo.
Colgué y avancé.
Salí del penthouse y abordé una de las camionetas, necesitaba mi propio auto pero el protocolo era muy estricto cuando de mi se trataba. Me llevaron al restaurante indicado, dejé la gabardina en la camioneta y entré, localicé a Adrien en la terraza y sonrió al verme.
Se puso de pie, con cautela besó mi mejilla al ver a cuatro de mis guardaespaldas.
—Creí que iban a dificultarte que salgas —se refirió a mi seguridad.
—Yo puedo salir cuando quiera, a menos que sea en un momento de atentado o algo así.
Tomé asiento frente a él y lo miré.
—¿Ya estás mejor del brazo?
—Si, algo sentido lo tengo aún, pero no soportaba más el cabestrillo, no hay nada más incómodo que esa porquería.
Negué, nunca use uno de esos pero imagino que sí ha de ser bien incómodo tener el brazo doblado todo el tiempo. Pedimos algo de cenar, la vista desde aquí me encantaba, amaba los lugares con buena vista.
—¿Por qué no fuiste a la cena del jueves? —le pregunté.
—Aún no estaba bien del brazo, y no tenía muchas ganas de asistir. ¿Qué tal estuvo?
—Normal, como todos los eventos —me encogí de hombros y sonrió de lado.
—Eres la viceministra más joven de todos los tiempos, es obvio que te resulta aburrido todo eso, más, si estás rodeada de ancianos —se rió y me contagié.
—Bueno, yo no quise decirlo así, pero tienen lo suyo.
—Ser la viceministra no significa que no disfrutes de tu vida, Kassia. Nadie va a decirte nada, y si lo hacen, que se jodan, haces lo que quieres, es tu vida no la de ellos —bufó. Tenía razón, no vivía del que dirán, pero con estos atentados que me han ocurrido no he pensado en salir siquiera como una chica de veintiuno que era.
Debajo de cualquier título, solo era una chica que necesitaba disfrutar de su juventud. Estuve tres años encerrada, no disfruté absolutamente nada.
Pero lo que me dijo Khan del club aún me mantenía algo alejada de eso.
—Nuestras noches nunca puede terminar en nada bueno, ¿no? —no comprendí porque dijo eso hasta que me señaló con la cabeza hacia la barra, giré la cabeza lentamente y apreté los labios al ver a Khan y Blade.
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Dulce Condena [+21]
Science FictionÉl era una bestia. Ella era un castigo. Khan Wagner no era bueno. No era el tipo de hombre al que deberías acercarte para algún tipo de relación. Era sádico, frío y perverso. No le importaba el bienestar de nadie más que el de sí mismo. Líder de lo...
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